06 agosto 2008

Otra boqueronada

La cosa es que como estamos a las puertas de la Feria las tasas de malagueñismo se nos salen de los parámetros...
Después de la viñeta de los espetos, otra de las peculiaridades de la gastronomía malagueña es la cantidad de nombres que les damos a los cafés en función de la proporción de café y leche. Esto fue un invento del dueño del Café Central, en la plaza de la Constitución de la capital de la Costa del Sol que, cansado de que cada uno pidiera un poquito más de leche o un poquito menos de café, decidió bautizar cada café como nube, sombra, corto, mitad, largo o solo.