07 abril 2009

Atando cabos. Docentes de E/LE en transición

De la inteligencia colectiva, el manifiesto RenGen, la transition culture y la web 2.0 en la enseñanza deE/LE (4 de 5)

4. De la web 2.0

¡Qué lejos han quedado esas comparaciones de Internet con la Biblioteca de Babel de Borges! (Borges, otra vez Borges, casi siempre Borges). Aquello del hipertexto nos puso al borde del abismo de lo infinito y un sudor frío nos recorrió la espalda.

¡Qué simples han quedado las ecuaciones Internet = medio de comunicación e Internet = fuente de información! Estas fórmulas casi mágicas abrían grandes perspectivas al profesor… y a muchos les dio miedo.

Y llegó la web 2.0, la web social, y los conceptos que maneja y las herramientas que ponen a nuestra disposición pueden aportar en nuestra labor como docentes algo más que una fuente inagotable de información o una especie de servicio postal cuasi inmediato y cuasi infalible: la capacidad de formar redes y de facilitar la creación contenidos (y aprendizaje) de forma colaborativa. Propone relaciones horizontales (“El webmaster ha muerto y, si no, lo mato yo”, que diría un Nietzsche telemático en un siglo XXI tanto o más nihilista que aquel XIX), favorece la autonomía en el aprendizaje y es capaz de hacer salir al alumno del aula física y llevarlo a una inmersión (digital) en la cultura y la lengua de estudio.

Las nuevas tecnologías son una realidad y ya no son nuevas. Elegir si usar las nuevas tecnologías en el aula no es una opción, debe ser un imperativo. Los recursos son casi infinitos y el tipo de alumno con el que trabajamos a diario vive sumergido en ese mundo: nos cuenta qué hace en cada momento gracias a Twitter (sin esperar a que le enviemos un sms preguntándoselo), ve menos la tele para ver más YouTube (hasta tal punto que ha provocado el nacimiento de la televisión a la carta), comparte su vida en Facebook o en Tuenti (ya no tiene que esperar a quedar y tomar un café para enseñarte las fotos de su último viaje), los artistas anticipan sus discos colgando sus singles en su web o en su MySpace, los negocios empiezan a hacerse en Xing, mi vocación y mis aficiones las comparto con los demás en mi blog, no pongo la radio porque me suscribo a los podcasts que me permiten escuchar mis programas favoritos cuando y donde me interesa, los museos cuelgan las audioguías en mp3 en sus páginas web, los vendedores de enciclopedias ya no llaman a casa porque todos buscamos la información (y nos la creemos, para bien o para mal) en Wikipedia… ¿Y la docencia todavía se puede mantener conscientemente al margen de todo esto? ¿Acaso no podemos integrar estas herramientas en nuestras programaciones curriculares? Miremos un momento al ámbito de la enseñanza-aprendizaje de E/LE y, concretamente, al enfoque por tareas.

El enfoque metodológico por tareas es, indudablemente, un enfoque orientado a la acción, como propone el Marco Común Europeo de Referencia para las lenguas: aprendizaje, enseñanza, evaluación y nos interesa especialmente porque:

a) Es un enfoque, no un método, lo que significa que es abierto y está sujeto a cambios por medio de las aportaciones del grupo formado por los alumnos y el profesor en el aula.
b) Propone, por lo tanto, un trabajo de construcción creativa, por parte de los alumnos, de conocimientos.
c) Pone la atención en el proceso, más que en el resultado.
d) Incentiva un trabajo, en parejas y en pequeños grupos, de negociación de significados.

Muchos han sido los autores (Long, Nunan, Zanón, Breen, Estaire, Martín Peris, entre otros) se han esforzado en definir qué es una tarea, en especial desde los años ochenta. Recordémoslo: una tarea es una unidad de trabajo diseñada para el aprendizaje que consiste en la realización dentro de un contexto de enseñanza-aprendizaje concreto (ya sea en el aula o fuera de ella) de actividades de uso de la lengua representativas de los procesos de comunicación de la vida real y que cumple los siguientes requisitos:

1. Tiene una estructura pedagógicamente adecuada, es decir, tiene unidad (lo que significa que se puede trabajar en un tiempo limitado, con principio y final) y objetivos claros y determinados.
2. Está abierta, en su desarrollo y en sus resultados, a la intervención activa y a las aportaciones personales de los alumnos.
3. Es verosímil, realista, factible, próxima e interesante para el alumno.
4. Requiere que el alumno, para su realización, ponga su atención, principalmente, en el significado, aunque facilita momentos en los que deberá poner el foco en la forma.
5. Es evaluable por parte del alumno, que debe ser capaz de saber si ha alcanzado los objetivos planteados.

Podemos decir, sin miedo a equivocarnos, que el enfoque metodológico por tareas, por lo tanto, con la inteligencia colectiva ya que invita a realizar un trabajo colaborativo y social. El resultado al que llegan los alumnos, siempre que el proceso está cuidado, casi siempre va más allá del imaginado originalmente por el docente ya que hay un intercambio fluido de ideas que construyen significados y, por tanto, aprendizaje.

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Atando cabos. Docentes de E/LE en transición. 1ª parte
Atando cabos. Docentes de E/LE en transición. 2ª parte
Atando cabos. Docentes de E/LE en transición. 3ª parte
Atando cabos. Docentes de E/LE en transición. 5ª parte