02 julio 2009

Acopio de víveres: la dimensión humana de la labor del profesor de E/LE

Va terminando junio y el común de los mortales va esbozando una sonrisa mientras dice algo del tipo "Ya llega el veranito", "ya están ahí las vacaciones" o "necesito un descanso después de todo el año trabajando". Sin embargo, hay otros para los que verano no es sinónimo de vacaciones...

Y en esas estamos, desde haces unas semanitas... haciendo acopio de víveres de cara al verano. Víveres en forma de energías, de ideas, de ganas de copartir, de deseos de experimentar y de ser positivos, de ilusión por ir a clase a diario y desarrollar la dimensión humana (¿humanista?) de la labor del profesor de E/LE, de mejorar como docentes, de reflexionar sobre nuestras creencias...

Mucho (y muy bueno) se puede leer -e incluso escuchar- sobre la dimensión afectiva en el aprendizaje de E/LE, también sobre la cuestión de la interculturalidad o del componente lúdico o... de tantos aspectos diferentes que componen la caleidoscópica realidad del proceso de enseñanza y aprendizaje de E/LE (véase gramática, léxico, pragmática, actividades de la lengua, objetivos, uso de nuevas tecnologías, aprendizaje colaborativo, diseños curriculares, niveles de referencia, contenidos, secuenciación, competencias, enfoques metodológicos, creación de materiales, tareas y un larguísimo etcétera de elementos... o ELEmentos que hacen que nuestro trabajo sea tan bonito como exigente). Sin embargo, puede que haya menos que leer al ir aterrizando en el nivel de concreción en el que me encuentro: la experiencia humana del profesor de cursos de español en instituciones educativas en España.

Y todo esto a pesar de que fuera de nuestro mundo -hablo de los medios de comunicación- se hable de nuestro sector principalmente en términos de negocio, de actividad económica, de turismo o de promoción. Lógicamente, no quiero negar esta realidad: sería absurdo. Hacerlo sería cerrar los ojos a algo que cae por su propio peso. Hablamos de temporada alta porque el volumen de alumnos se ve cuadriplicado en los meses de julio y agosto, exactamente igual que los hoteles.


No obstante (y de esto es de lo que quería escribir al empezar a redactar esta entrada), considero que debemos defender y valorar la dimensión humana de la labor del profesor de E/LE y, en general, del profesor de idiomas de cursos en inmersión. El profesor trabaja en contacto con personas y se debe apreciar la riqueza que el desarrollo de esta actividad conlleva:
  1. Se coordina y colabora con otros profesores, jefe de estudios, etc.
  2. Convive muchas horas con sus alumnos, dentro y fuera del aula, en situaciones (por cierto) formales e informales de aprendizaje para ellos. En muchas ocasiones he comentado con gente que suelo pasar muchas más horas con muchos alumnos que con amigos o familiares.
  3. Comparte muchas cosas con los estudiantes, que son fuente de inspiración, de reflexión y de aprendizaje personal y profesional.
  4. Se implica ¿muchas, demasiadas? veces en los problemas, miedos o ansiedades de sus alumnos. El alumno siente que el profesor le escucha (por obligación, por devoción, por educación... por lo que sea) y se abre a contarle ¿muchas, demasiadas? cosas que en ocasiones son ¿muy, demasiado? personales.
  5. Se mezcla con realidades socioculturales muy diversas (en estos meses de verano, recibiremos alumnos de Holanda, Estados Unidos, Hungría, Noruega, Tailandia, Francia, Suiza, Suecia, China, Dinamarca, Bélgica, Rusia, Japón, Alemania, Brasil, Corea del Sur, Letonia, Turquía, Italia, Kazajistán, Inglaterra, Grecia, Canadá, República Checa... ¿sigo?) ante las que se debe preparar y a la que se debe lanzar dispuesto a disfrutar y a crecer como persona y como docente. Nuestras aulas son expositores de referentes culturales y representantes de la imagen de muchos países.
  6. Conoce a mucha gente, gente con virtudes y defectos, con intereses y preocupaciones, con necesidades y particularidades, con ideas y caracteres, que muchas veces van a coincidir y otras muchas se van a alejar (más o menos) de las propias.
  7. Vive situaciones complicadas, como se viven en cualquier relación, ante las que hay que reaccionar con madurez.
  8. Experimenta nuevas actividades y tareas en clase, prueba nuevas herramientas y propone formas diferentes de presentar contenidos... y asume riesgos al hacerlo.
Todo esto ocurre porque trabajamos con personas y, naturalmente, no es algo exclusivo de los meses de julio y agosto, pero la cantidad y la tipología de alumno que ya está entrando por las puertas de las escuelas intensifica todo lo dicho y nos ofrece más posibilidades, más oportunidades, de desarrollarnos personal y profesionalmente, por ello debemos:
  • Disfrutar del contacto con otras personas (olvidemos los alumnos-tipo y los grupos-meta en condiciones ideales de aprendizaje).
  • Aprovechar el privilegio de convivir con personas de todos los países, continentes, culturas, edades, religiones, razas e ideologías.
  • Hacer uso de nuestro derecho a conversar e, incluso, a discutir. De nuestro derecho a intercambiar ideas, proyectos, manías y anécdotas, opiniones y visiones del mundo.
  • Ser positivos, responsables y claros en nuestras relaciones con los alumnos porque así estaremos transmitiendo valores humanos al proceso de ensñanza-aprendizaje, a su experiencia de inmersión y a nuestra propia experiencia personal y profesional, que nos ayudará a eliminar estrés y tensión.
  • Ser respetuosos las personas y tolerante con las diferencias (con todo lo que habría que profundizar en esto... estoy pensando en el "todo vale mientras me respetes").
  • Ser conscientes de que somos vehículo de nuestra(s) cultura(s), desde la local hasta la más amplia.
¡Que tengáis un feliz verano!

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Crédito de la imagen | FL4Y

3 comentarios:

Mª Isabel González Martínez dijo...

Este post está tan fantástico que voy a tener que comentarlo también en mi blog. Creo que has hecho una descripción muy acertada de la parte humana de nuestro trabajo como profesores de E/LE en España (supongo que la experiencia varía si trabajas en el extranjero).

Yo en muchas ocasiones he comentado que como profesora me he visto haciendo de todo. He tenido que hacer reclamaciones en nombre de mis alumnos para que les hicieran reparaciones o les devolvieran el dinero por alguna compra. También me he visto en clase escuchando los problemas de algunos de mis alumnos. He escuchado historias tristes y me he emocionado con cosas que han contado. También me he reído y he conocido a gentes absolutamente fantástica. Por supuesto, he tenido que informarme sobre trámites que como española jamás tendré que realizar para poder explicarles a ellos lo que tienen que hacer. Eso sí, a veces, corres el "peligro" de malosentendidos en la relación que se establece. De estos también he sufrido y no es agradable.

Desde que comencé, además de preocuparme por el cómo enseñar o el qué tenía que enseñar, me preocupaba que la gente estuviera cómoda en clase. Creo que es importante la relación que se establece con el alumno, aunque también soy consciente de que hay que poner algún límite. Además, creo firmemente que transmitimos nuestra visión del mundo -es inevitable-. Por el momento esto es lo que se me ha ocurrido. A ver si alguien se anima a comentar algo más.

blogeandoqueesgerundio dijo...

Ramón me ha encantado tu post, creo al igual que tú que la dimensión humana es una parte imprescindible en el perfil de un profesor de ELE, además el tiempo con los alumnos (especialmente en cursos intensivos) hace prácticamente inevitable esa implicación, aunque intuyo que bastante de culpa la tiene el factor cultural que hace que quizás el profesor de español nativo se implique más que profesores de otras lenguas. Por otro lado, tras leer tu post me he dado cuenta de que nuestro perfil es bastante similar al de un voluntario de una ong, por esa dedicación que va más allá de nuestras horas lectivas, sea por imposición o por decisión propia, y de nuestro móvil, que no puede decirse que sea el económico precisamente.

José Ramón dijo...

La reflexión se ha abierto también por aquí: http://maribelele.wordpress.com/2009/07/07/los-profesores-y-el-factor-humano/#comments