11 febrero 2010

Alrededor de la pizarra

La pizarra es una herramienta de un valor incalculable y de un potencial enorme. Si somos capaces de pasar el nivel de usuarios básicos de una pizarra, nos daremos cuenta de todo lo que podemos hacer con y en ella.

Como usuarios de la pizarra que somos, los docentes debemos reflexionar sobre el uso que le damos y sobre las características que tiene la pizarra, del mismo modo que lo hacemos con los manuales de clase o con la tipología de actividades.

1. La pizarra tiene una orientación horizontal. De acuerdo, es una afirmación de perogrullo, pero no por ello debe ser desdechada. ¿Qué nos aporta semejante evidencia? La respuesta es otra evidencia: los cuadernos de los alumnos tienen una orientación vertical. Evidentemente, ni es una tragedia ni un obstáculo insalvable. Únicamente es una realidad que debemos tener en cuenta.

2. Lo que escribimos en la pizarra sabemos cuándo empieza pero no cuándo va a terminar. Muchas veces olvidamos que el alumno tiene una relación de ansiedad para con la pizarra: lo quiere copiar todo, copia antes que escucha, considera que el secreto de todo está en lo que hay en la pizarra, borrar sin su consentimiento es una afrenta... pero para nosotros muchas veces no es más que un apoyo, es un recurso más (muchas veces no es el más importante) y sabemos cuándo empezamos a escribir pero no cuándo vamos a terminar un bloque. Pensar en ello y hacer partícipe al alumno de cómo vamos a usar la pizarra es esencial para mejorar la relación entre los actores de la actividad de la clase.


3. Existen los rotuladores (y las tizas) de colores. Sí, vale, no descubro nada, pero en muchas ocasiones no se aprovecha ese recurso básico del color. Los rotuladores (o las tizas) de colores no sirven para decorar sino que aportan la posibilidad de hacer relaciones e identificaciones y de crear un código compartido que facilite el proceso. Por ejemplo, suelo escribir en la pizarra El coche que está aquí es de Ramón e, inmediatamente, escribo Este coche es de Ramón. El color rojo asocia significados y aporta contenido a la forma gramatical. Pido a los alumnos, igualmente, el uso de ese código de colores que les ayude a estudiar.

4. Observación y mejora. ¿Tan difícil es coger distancia y observar la pizarra que los alumnos están copiando y ver si está ordenada, es clara, la letra es lo suficientemente grande o los códigos y símbolos son comprensibles? Para muestra, un botón: durante uno de los momentos que aproveché para observar la pizarra mientras mis alumnos copiaba, me di cuenta de que un chico había escrito decante/detrás. Antes de corregirle, eché un ojo a mi pizarra y, efectivamente, la L de delante se parecía demasiado a una C. Observar, reconocer, cambiar, mejorar.

--
Créditos de la imagen | yoz

1 comentario:

Mª Isabel González Martínez dijo...

Como siempre, una reflexión muy interesante sobre cómo usar la pizarra. Yo recuerdo que al principio la usaba mucho (era mi escudo particular), pero, después, fue pasando a un segundo plano. Ahora, ya ni siquiera está presente porque su lugar lo ha ocupado o la pantalla del ordenador o los folios. En cualquier caso, me parece de gran utilidad tener en cuenta todas estas cosas que comentas. Recuerdo que una vez le hice una foto a una pseudopizarra (era un tablón de madera con un contrachapado). Ahí me di cuenta de lo mucho que la recargaba.
En fin, que muy útiles todas estas pistas para mejorar el uso de la pizarra. Aunque las llames perogrulladas, no lo son en absoluto. Creo que muchas veces no nos paramos a pensar en cómo organizamos la información en la misma. Simplemente escribimos porque es lo que han hecho nuestros profesores y copiamos porque es lo también hemos hecho. Bueno, ya lo dejo que me enrollo.
Abrazos :)