26 abril 2010

Aprovechando que el Pisuerga...

...pasa por Valladolid. Siempre me ha encantado este refán. Y por fin lo puedo usar como título de un post ;)

Por paradójico que pueda parecer, en los cursos de formación de profesore suelo hacer hincapié en que la improvisación es una parte esencial de la programación de clases. Hay que dejar siempre un hueco a la improvisación, es decir, hay que tener en cuenta de que a buen seguro tendremos que improvisar en algún momento en cada clase. Tener esto en cuenta hace que tengamos una actitud atenta, abierta y dispuesta:
  • Atenta a las necesidades de los alumnos.
  • Abierta para con la programación.
  • Dispuesta a dejarse afectar por lo que pasa en el mundo, en la clase, en la ciudad, a las personas

 En consecuencia, nos hace ser más creativos, motivadores, innovadores... y no hace falta mucho esfuerzo. Todo esto se me ocurre por la experiencia que os quiero contar y que me ha ocurrido hoy mismo. Esta mañana, en los escasos quince minutos que tardo en llegar a la escuela desde mi casa en coche, venía escuchando la radio y comentaban que tal día como hoy, hace 73 años, se produjo el bombardeo de Guernica durante la Guerra Civil española. He pensado -aún en el coche- que era algo interesante que comentar con los alumnos pero no he pasado de ahí, sin embargo...
  • A las 8:30, en un grupo de nivel B2, estábamos viendo la voz pasiva. El ejemplo que he utilizado ha sido: Guernica fue bombardeada por los aviones alemanes en 1937. A partir de ahí hemos trabajado la forma, la diferencia del foco de atención entre la voz activa y la pasiva y, naturalmente, he comentado la efeméride. 
  • A las 10:15, tras la merecida pausa y el necesario café de la pausa, con un grupo de nivel A2, practicábamos la función de contar acontecimientos pasados. Al hacer una actividad en la que debían relacionar algunos personajes históricos importantes con las actividades que lo hicieron famosos, me encuentro, por casualidad (creedme) con Pablo Picasso, en la columna de la izquierda, y Pintó la obra Guernica, en la columna de la derecha. Este casualidad me ha dado pie para comentar el aniversario del acontecimiento que sirvió de génesis y leit motiv a la obra de mi paisano.
  • A las 12:00, con un grupo B1, analizando las estructuras de opinión y valoración con infinitivo y subjuntivo, he planteado una pregunta. ¿Sabéis qué son números capicúas? Tras la explicación y los ejemplos, he comentado que el 37 (fecha en la que se produjo el bombardeo de Guernica y se pintó el cuadro para la Expo de París) y el 73 (años que hoy se cumplen de dicho acontecimiento bélico) son capicúas. A partir de ahí, un ejemplo para comenzar la reflexión. Es una coincidencia que hoy sea el aniversario del bombardeo de Guernica. ¿Por qué es subjuntivo? (Seguid vosotros la clase...)
Satisfecho por cómo se han encadenado las casualidades y cómo ha funcionado la improvisación, he comido con este post en mente.

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Créditos de la imagen | diminuta

3 comentarios:

pocalise dijo...

Jajaja. La verdad es que hay días en los que los acontecimientos parecen estar encadenados y uno cree estar surfeando una ola que no acaba. ¡Qué buenas sensaciones las de ser profe de español!

Mª Isabel González Martínez dijo...

A mí también me encanta este refrán y también creo, como tú, que en las clases siempre hay que contar con los "imprevistos" que se puedan plantear. Siempre cabe la posibilidad de que un alumno/a venga con alguna historia que le ha ocurrido, con algo que ha oído o con preguntas pintorescas. Todas estas cosas pueden convertirse en una conversación o prática real en el aula sin que hayamos tenido que forzar nada. Estupenda experiencia :).

José Ramón dijo...

Totalmente de acuerdo, Maribel. Por eso insisto en que la improvisación es un elemento más de la programación de clases.