21 abril 2010

La importancia de pintar las rayas

Ayer, como todos los días, al salir de la escuela cogí camino hacia la autovía. Suelo pasar por una calle de doble sentido que no tiene las líneas pintadas que delimita los carriles y por la que a duras penas consiguen pasar dos coches cuando se encuentran en determinados puntos, como las curvas... pues el caso es que ayer me encontré ese camino con las rayas pintadas, tanto las líneas continuas amarillas junto a las dos aceras como la línea continua blanca que separa los carriles. Mi impresión -como en esos casos de ilusiones ópticas- fue que encontré los carriles más anchos y me sentí más seguro en la conducción. Pero, ¿a qué viene todo esto?

Cuando proponemos una actividad o tarea en clase, nos puede ocurrir que descuidemos las instrucciones para el desarrollo de la actividad, es decir, que no pintemos las rayas o que las pintemos mal.

Las instrucciones deben ser claras y concretas porque de ellas depende el éxito del trabajo en clase y requieren, por parte del docente, de gran atención y esfuerzo y deben incluir, desde nuestro punto de vista, los siguientes elementos:
  • Objetivos de la actividad o tarea.
  • Forma de trabajo (individual, en parejas, en pequeños grupos...)
  • Resultado final que se espera (un texto, una presentación, un mural, unas conclusiones que se van a exponer...)
  • Modelos de lengua.
  • Distribución del tiempo.
  • Información suficiente que permita contextualizar la actividad y vincularla con la realidad y con la necesidad de invertir tiempo y esfuerzo en realizarla.
  • Si fuera posible, mostrar los resultados de esa misma actividad o tarea que han hecho ya otros alumnos.
La "ilusión óptica" en este caso será de un incalculable valor: predisponemos positivamente al alumno al trabajo, lo motivamos, le damos seguridad en lo que está haciendo (proceso) y hacia dónde se debe encaminar (resultado). 

En muchos casos las instrucciones son el hermano pequeño olvidado de la programación de clases. Cuidemos esta parte porque tiene la misma, si no más, importancia que la secuenciación, la atención a los contenidos, la integración de las actividades de la lengua o la previsión de dificultades... o, si no, fijaos en cómo se pone el inspector que llega a este instituto de Secundaria y se encuentra con una programación defectuosa :)



--
Créditos de la imagen | machbel

2 comentarios:

Mª Isabel González Martínez dijo...

Toda la razón en que hay que diseñar bien las instrucciones de las actividades porque, si no es así, pueden dar lugar a confusiones. Aunque, a veces, esas faltas de comprensión también pueden dar lugar a la modificación de la actividad sobre la marcha porque no estaba bien elegida. #yoconfieso que, cuando he creado tareas o actividades, he tenido porblemas con el planteamiento de las instrucciones porque quedaban enunciados demasiado largos. De modo que los acortaba y contaba con mi presencia para explicar lo que tenían que hacer o añadir tantos ejemplos como fueran necesarios.
abrazos

José Ramón dijo...

Coincido contigo en lo que dices, es una interesante observación. Sin embargo, yo cada vez tengo más en cuenta que no siempre el "creador/autor" de la actividad es el profesor que está usándola en clase. Al compartir creaciones con los compañeros hay que pensar siempre que yo no estaré. Eso, desde el punto de vista del profe.

Desde el punto de vista del alumno, creo que la seguridad que le da ayuda mucho al proceso y al resultado.