27 julio 2011

Marta Martínez: "Como piensan que culturalmente Sicilia y España son más o menos iguales, cometen errores pragmáticos".


Serie | Profesores de ELE/2L por el mundo (VIII)  

Trabajo en el Instituto Cervantes de Palermo, en Sicilia, Italia. Es un centro relativamente pequeño, con pocos estudiantes, pocos grupos y no muchos profesores. Hay dos perfiles de estudiantes claramente diferenciados: los que aún estudian o acaban de terminar de estudiar y buscan su primer trabajo, por un lado, y aquellos mayores y más asentados que trabajan o ya se jubilaron. El primer grupo, el de los jóvenes y estudiantes, están interesados en el español por razones, digamos, más instrumentales. Lo quieren aprender para ir a estudiar a España (muchos quieren ir de Erasmus), para encontrar un trabajo, para ampliar sus posibilidades laborales en Italia o en el extranjero. El segundo grupo, por el contrario, son personas que quieren aprender español porque les gusta la lengua y porque han viajado o viajan con cierta frecuencia a España o a países hispanohablantes. Son personas mucho más interesadas en el aspecto oral, en la conversación, y también muestran interés por la literatura o el cine en lengua española.

Por eso también la metodología es diferente para unos y otros. Mientras los jóvenes, además de hablar mucho en clase, demandan explicaciones gramaticales, reglas y ejercicios, los otros quieren algo más conversacional y menos estructural. En cualquier caso, siempre utilizamos métodos comunicativos y por tareas. Les gusta especialmente debatir en clase, aunque ni siquiera tengan nivel para hablar de sus actividades cotidianas, siempre quieren discutir sobre temas de actualidad (los palermitanos son muy discutidores). En cuanto a sus dificultades, probablemente la más acuciante sea que pueden comunicar mucho en muy poco tiempo de estudio, pero que en la corrección y alcance van lentamente y se fosilizan sus errores.

Como otros muchos, tienen problemas gramaticales (ser y estar, haber y tener, preposiciones…) y, a veces, porque piensan que culturalmente Sicilia y España son más o menos iguales, cometen errores pragmáticos. En cualquier caso, les llaman la atención los horarios de comida de los españoles, que siempre haya gente en la calle, cómo se vive la noche en España, que la gente se bese cuando es presentada, que tratemos a todo el mundo (o casi) de tú, que tengamos –bajo su punto de vista
mucha más libertad de costumbres que ellos, y que en España limpien las calles y las rieguen con tanta frecuencia (es que aquí el problema de la limpieza en la ciudad es bastante doloroso…)


Autora
Marta Martínez es profesora de ELE en el Instituto Cervantes de Palermo (Italia).