02 agosto 2011

Daniel Jiménez: "Los húngaros aprenden rápido al principio y después se estancan en una zona indeterminada de B1. Muchos no pasan de ahí".

Serie | Profesores de ELE/2L por el mundo (IX)

Me llamo Daniel Jiménez y soy lector de español en la Universidad de Pécs (Hungría)  y allí tengo alumnos universitarios de entre 21 y 25 años. También soy colaborador en el Instituto Cervantes de Budapest donde el púbico mayoritario está entre los 20 y los 30 años que se dedican a profesiones variadas. Años atrás enseñé en un instituto bilingües a chavales entre 13 y 18 años. La mayoría de mujeres es abrumadora.

Los húngaros tienen una imagen idealizada de España. Ellos imaginan a España como un país rico con un clima envidiable y con una alta calidad de vida. Imaginanan a los españoles como gente optimista, vital y alegre que sabe disfrutar la vida. En cierto sentido, esta imagen de España es todo lo contrario de la imagen que tienen de su propio país. Aprender español es una forma de acercarse a esa imagen idílica.

Podemos considerar a la cultura escolar húngara como tradicional: el profesor sabe y habla; el alumno escucha y memoriza. Les escanta hacer exámenes cada semana muy muy fáciles y memorizar listas de palabras. Todos usan unos cuadernos que vienen con las páginas divididas en dos partes: en una columna la palabra en español y en la otra la traducción al húngaro. Creo que son buenos aprendices de lenguas.

Continuamente repiten que lo más difícil del español es el subjuntivo. Sin negar que les resulta difícil hay otras muchas cosas que también les cuestan y de las que no son conscientes: los pronombres; la diferencia entre impecfecto y el indefinido; los diferentes tipo de SE; el género; la entonación. Aprenden rápido al principio y después se estancan en una zona indeterminada del B1. Muchos de ellos nunca pasan de ahí.

Creen que la siesta es consustancial al ser español. En general no cambian la comida española por la húngara. Se sosprenden de la cantidad de mariscos diferentes que pueden llegar a comerse. Muchos son aficionados acérrimos del Barça o del Madrid. Otros sienten fascinación por el cine de Almodóvar o por el Che Guevara.

Autor
Daniel Jiménez es profesor de E/LE en la Universidad de Pécs y en el Instituto Cervantes de Budapest (Hungría). Podéis seguirlo en su blog: Algarabías.