10 agosto 2011

María Gómez: "Los japoneses llevan sus aficiones e intereses al extremo, por lo que te puedes encontrar en la clase verdaderos entendidos sobre arte medieval andaluz o gaita gallega".

Serie | Profesores de ELE/2L por el mundo (X)

Di clases en el Instituto Cervantes de Tokio (Japón) a alumnos adultos, de clase media por lo general, muchos empleados de servicios, muchos jubilados, alguna ama de casa y algún estudiante universitario. Niveles desde A1 a C1.



Les motiva la cultura y viajar, muchos de ellos aprenden porque están interesados en el flamenco, en el arte, en el cine, porque quieren hacer un viaje a España o a Hispanoamérica, o porque han conocido estos países, les han gustado y quieren profundizar más en la lengua. Los motivos laborales están en segundo plano, aunque también hay algunos casos, principalmente en empresas que tienen relación con América Latina.
 


En Japón están muy acostumbrados a memorizar y a repetir, al principio, les choca el enfoque comunicativo y nos son muy de juegos, más de role plays, si quieres llevar alguna actividad lúdica a clase, que no implique el interactuar mucho (el tocarse mucho, vamos) porque eso a algunos les puede molestar. Con lo que sí que son buenos es colaborando, ya que la japonesa es una sociedad cero individualista, por lo que el aprendizaje cooperativo funciona bastante bien en clase.

La comunicación les cuesta mucho, pero no por falta de reflexión gramatical, todo lo contrario, les cuesta dejar esa "gramaticalidad" y soltarse a hablar, los japoneses son muy perfeccionistas, por lo que si piensan que van a cometer un error, prefieres a veces no decir nada. Algunos (en este caso principalmente los adultos mayores) pueden escribirte una redacción casi perfecta, pero a la hora de hablar se traban y les cuesta mucho soltarse.

La gastronomía les vuelve locos (dicen que algunos de los mejores cortadores de jamón son japoneses y en todas las fiestas de Cervantes no puede faltar una pata de jamón "del bueno"), así como el arte, el cine, la música, el baile, y últimamente también el fútbol, los japoneses son muy curiosos y muy "culturetas", y como digo, llevan sus aficiones e intereses al extremo, por lo que te puedes encontrar en la clase verdaderos entendidos sobre arte medieval andaluz, gaita gallega, guitarra clásica, flamenco o árboles frutales del Mediterráneo.

Lo que más les choca... pues nuestros gestos, el afecto que nos demostramos (besos, abrazos y todo tipo de tocamientos), nuestra expresividad y carácter, y sobre todo la energía y alegría que parece que demostramos.

Autora
María Gómez Bedoya es profesora de ELE en el Instituto Cervantes de Porto Alegre (Brasil) y antes trabajó en el Instituto Cervantes de Tokio (Japón).

1 comentario:

laindefensiónaprendida dijo...

Hola,espero que seas la nueva visita en mi blog. Si es así, muchas gracias y agradezco tus futuros comentarios.
(He estado en Japón el pasado año por cuestiones de trabajo)
Saludos.