03 enero 2012

Libro de cocina internacional de los alumnos

¿Cuántas veces hemos pedido en clase a nuestros alumnos que nos cuenten o que escriban los ingredientes, las cantidades y la forma de preparar un plato típico de su país? Muchas, estoy seguro.

Pero, ¿cómo podemos dar un giro más a esta actividad tan recurrente y, a la vez, tan divertida, tan interesante y tan enriquecedora? Nosotros, el año pasado, propusimos (en una de esas maravillosas decisiones que se toman en la sala de profesores) unificar el producto final de esta tarea a fin de ir conservando todas las recetas y crear El libro de cocina internacional de Málaga Sí (autores: los alumnos).

¿Qué quiere decir unificar el producto final de la tarea? Muy simple: siempre que lleváramos al aula esta propuesta, el alumno debía utilizar una cartulina del color que eligiera para escribir la receta. Cada cartulina sería la ficha de dicho plato y debía incluir los siguientes elementos: a) nombre del plato; b) país de procedencia; c) bandera del país; d) ilustración de la comida; e) ingredientes; f) instrucciones de preparación. Es decir, básicamente lo que veníamos haciendo sólo que con la idea de que cada ficha fuera igual (o parecida, en función de las dotes artísticas de cada alumno) a la de los demás.



De ese modo, hemos conseguido reunir más de treinta recetas de unos quince países diferentes. Además del recuerdo (factor sentimental) y de la utilidad (factor sorprende a tus comensales con una comida internacional), está el factor motivación, al hacer partícipe al alumno de una obra colectiva en la que han participado otros alumnos que no conocen pero con los que, de algún modo, algo les une (la actividad, la escuela, el profesor, el deseo de aprender español...) lo que, además, implica un esfuerzo y una autoexigencia para hacer un buen trabajo. ¡Os lo recomiendo!

En nuestro libro encontramos el Bombón de uva (de Tamiris, Brasil), el Pato y sus dos manzanas (de Gilles, Francia), las Köttbullar (de Helena, Suecia), el Knödel (de Birgit, Alemania), la Okroshka (de Olga, Rusia), los Pierogi (de Agnieszka, Polonia), el Rösti (de Maria Luisa, Suiza), el Brigadeiro (de Luciana, Brasil), los Huevos revueltos (de Sophie, Austria), el Içli Köfte (de Beste, Turquía), la Pasta a la carbonara (de Aylin, Italia), el Bacalao con acke (de Bree, Jamaica), el Paprikás krumpli (de Trix, Hungría), el Svestkové knedlijy (de Denisa, República Checa), los Pannekoeken (de Rosalie, Holanda) o los Crèpes (de Sylvie, Francia), entre otros...

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