09 julio 2014

6 situaciones en las que descubres que tienes alumnos profesionales en clase

Esta es la primera de una serie de dos entradas con las que pretendemos analizar una realidad que se da en nuestras aulas y que yo verbalizo en la dicotomía entre alumnos profesionales de idiomas y usuarios críticos de idiomas. Un altísimo grado de responsabilidad en que la clase este compuesta por unos u otros la tiene el docente.

En este primer post realizaré un rastreo por aquellas situaciones que nos demuestran que estamos trabajando con/generando/fomentando (nótese el aumento gradual de nuestra cota de responsabilidad) alumnos profesionales de español, lo cual no es nada bueno y provocará frustraciones tanto en docente como en discentes.

1. Cuando preguntamos en clase a los alumnos que nos digan un verbo en -ar, otro en -er y otro en -ir para fijar la forma de algún tiempo verbal y los voluntarios responden hablar, comer, vivir es que estamos antes alumnos profesionales... y lo sabes. Paradójicamente, a mis alumnos les encanta cuando les digo que son estudiantes profesionales porque, entre risas y sonrojos, se reconocen en mi comentario. Aquí está la primera frustración: para algunos alumnos mi crítica se convierte en elogio. ¡Señal de alarma!

¿Por qué hace esto el alumno? ¿Por pereza? ¿Por decir lo que quiere escuchar el profesor? ¿Por incapacidad de pensar por sí mismo?

2. Cuando ejercitamos la creación de preguntas para determinadas respuestas, el alumno profesional utiliza el mismo tiempo verbal que hay en la respuesta en su pregunta. Es decir, a la respuesta Me encantaría, pero no puedo, el alumno profesional pregunta ¿Te gustaría venir al cine conmigo esta noche? pero jamás se le pasará por la cabeza Vamos a tomar unos espetos, ¿te apuntas? Y, al revés, al responder preguntas ejecuta la misma lógica: ¿Has ido alguna vez a París? Sí, he ido a París una vez pero no Fui el año pasado, Iba de pequeño todas las navidades porque mi abuela vivía allí o Quiero ir en verano.

Esto denota, entre otras cosas, falta de libertad a la hora de la producción y provoca respuestas de catequesis. No piensa, solo ejecuta automáticamente una respuesta.

Eugène Delacroix. La libertad guiando al pueblo (1830). Museo del Louvre (París)

3. Aterrizamos en reflexiones gramaticales de esas que ponen los pelos de punta a los profesores. Es perfecto porque dice esta semana. Es subjuntivo porque hay que. Esta frase está mal: no puede ser ahí, es mejor allí porque está muy lejos? Pues que no se te pongan los pelos de punta ni te tires de ellos con desesperación porque, si hacen estas observaciones es porque les hemos hecho creer esas verdades que ahora reproducen sin hacerles críticos, sin permitirles/invitarles a/obligarles a (nótese de nuevo el aumento gradual de nuestra cota de responsabilidad) que pongan la gramática al servicio de su intención comunicativa.

¡La intención comunicativa, esa gran desconocida!

4. Cuando los alumnos profesionales hablan, dejan aparcados los pronombres de compelemento directo e indirecto, creo que los reservan para los ejercicios de gramática, para que no se les gasten o se les estropeen. El profesor y mis compañeros se están enterando y yo no me complico la vida, pues adelante... y tú, como profesor, como te estás enterando y los compañeros también, pues no pasa nada... total, solo es un elemento de cohesión textual.

5. La primacía de la literalidad y la falta de elementos extralingüísticos hacen que el discurso del alumno profesional sea plano y falto de vida. Hay que darle vida, que parezca que las palabras bailan y fluyen... ¿les enseñamos a hacerlo? ¿Cuántas veces hacemos propuestas de aula en los que cierra la puerta quiere transmitir el mensaje tengo frío? Estamos volviendo, de algún modo, al punto 3 ¿verdad?

Henri Matisse. La danza (1909). Museo Hermitage (San Petersburgo)

6. "No me gusta el verbo gustar", suele ser la conclusión del alumno profesional. Esta es una guerra abierta desde el primer día que se reactiva cada vez que el alumno se enfrenta a este verbo en diferentes tiempos verbales... me he gustado la película, nos gustamos la película de ayer, no estoy gustando la película... ¿De verdad hay que explicar cómo se forma el verbo gustar cada vez que se presenta un nuevo tiempo verbal en clase? No respondas todavía, profe. Vuelve a leer la pregunta: ¿De verdad hay que explicar cómo se forma el verbo gustar cada vez que se presenta un nuevo tiempo verbal en clase? El alumno profesional copiará y copiará la forma del verbo gustar tantas veces como tú la escribas en la pizarra para ilustrar la explicación o el recordatorio, la tendrán escrita en sus cuadernos cinco o seis veces... pero, ¿y si hubiera que explicar el significado más que la forma?

15 comentarios:

Marisa Coronado dijo...

Interesantísima reflexiones.

Guillermo Gómez dijo...

¡¡Bravo, bravo, bravo y bravo!!
José Ramón, te voy a hacer un monumento en plena Gran Vía de Bilbao. No digo más.

Unknown dijo...

La verdad es que es muy cierto lo que dices, pero yo a veces también detecto cierta frustración en algunos estudiantes cuando les contesto con la mítica frase "depende de tu intención, de lo que quieras decir", no la digo porque no sepa la respuesta, sino porque efectivamente depende de lo que quieran decir, y les pongo ejemplos de situaciones distintas para ilustrar mi explicación. Aún así, siempre hay alguno que se queda esperando que yo le diga "esto es así siempre" o "esto nunca es así", pero a mí no me suele gustar mucho utilizar la palabra "siempre"... :P
¿Os pasa lo mismo a vosotros?

Saludos!
Adriana Repila

José Ramón dijo...

Muchas gracias por vuestros comentarios. Guillermo, cambio monumento por pintxos en La Viña del Ensanche ;-)

Adriana, pues tienes razón, a veces se frustran por eso, pero a la larga (o a la corta, de hecho) es mucho mejor para su aprendizaje y su uso maduro de la lengua.

De ese modo estaremos formando al alumno para que sea crítico y utilice la lengua en función de lo que quiere decir y no a que rellene huecos para crear frases cuyo significado él no escoge.

El alumno debe tener un abanico de recursos entre los que elegir para transmitir la idea que tiene en la cabeza; de otro modo estamos haciéndole especialista en completar discursos que no les son propios, sobre los que no tiene capacidad de decisión para conseguir un "muy bien" o "un punto".

Unknown dijo...

Totalmente de acuerdo.
Por cierto, yo también me quedaría antes con los pintxos, que anda que no los echo de menos ;-)

Adriana

Guillermo Gómez dijo...

Jajaja... me vas a salir hasta más barato... que el mármol últimamente cotiza al alza :)

Y poniéndonos serios, yo también detecto esa frustración a la que hace referencia Adriana en mis estudiantes. Creo que es un proceso normal y necesario. Y lo mejor es tratarlo con una pizca de humor. Mis estudiantes suelen acabar riéndose en cuanto les digo "bueno, en realidad, esta reglita que acabamos de aprender no es cierta del todo, depende de lo que quieras expresar..."

La intención, la intención, la sacrosanta intención comunicativa. Esa sí que se merece una estatua, José Ramón.

José Ramón dijo...

Cierto... aunque cuidado con quedarse en el "depende de lo que quieras expresar" o con el "depende de tu intención" y no profundizar... que al final sería peor el roto que el descosido.

blogeandoqueesgerundio dijo...

Muy buena reflexión Ramón, enhorabuena. Esperamos con ganas la segunda entrada P:D: Yo también me quedaría con los pintxos :D

José Ramón dijo...

Gracias por tu comentario, Lucas. Cuando llegues a Málaga no te prometo pintxos, pero sí unas buenas tapas o unos espetos en su punto.

Mediapalabra dijo...

Estoy totalmente de acuerdo con lo que dices, José Ramón. Debería hacerse esta reflexión de manera obligatoria en los cursos de formación de profesores e, incluso, al comienzo de cada curso en muchos centros. A veces nos olvidamos de cuál es el verdadero objetivo.
Sin duda, es frustrante para el alumno oír la frasecita del "depende..." Pero estoy de acuerdo en que hay que formar a los alumnos con sentido crítico e ir más allá de ese "depende".
No hay nada peor que cuando un método te "obliga" a trabajar una estructura determinada y te encuentras con diálogos irreales e incluso cómicos de los alumnos, que sin embargo, creen estar usando a la perfección la lengua.

Ya estoy deseando leer la segunda parte. Y con un poco de hambre, la verdad, entre tanto pintxo y espeto...

José Ramón dijo...

Gracias por tu comentario, Mediapalabra. Seguiremos compartiendo en este y en el siguiente post, a ver si vamos llegando a algunas conclusiones válidas.

Daniel Hernández Ruiz dijo...

¡Estupenda reflexión JRamón! :-) Muy interesante y se va para portada del Diario ProfeDeELE 2.0.

Language and Cultural Encounters - LCE dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Language and Cultural Encounters - LCE dijo...

Qué buen post!! Nos ha encantado... Por cierto, estamos esperando la entrada "Cómo se convierte un alumno profesional de idiomas en usuario crítico de idiomas" ;-)

José Ramón dijo...

Gracias por vuestros comentarios, Dani y LCE. Ya estamos liados con el segundo post de la serie. Saludos.