28 diciembre 2015

Qué es qué

En estos nueve años que en unas semanas cumplirá este blog, la entrada más visitada ha sido aquella en la que compartía una versión del Quién es quién con personajes de la cultura española e hispanoamericana, con más de 70.000 visitas.

Os propongo en esta entrada una nueva versión de ese juego, que me ha dado por llamar Qué es qué. Está pensado para niños de nivel A1. A cada alumno le damos este tablero en el que hemos sustituido los personajes por objetos de clase o de casa, prendas de ropa, tiendas, animales, medios de transporte y alimentos (comidas y bebidas). Con el mismo tablero hacemos tarjetas, que daremos a elegir a los jugadores para saber qué cosa (animal, lugar, etc.) debe adivinar su compañero-contrincante. A partir de aquí, el juego tiene el mismo objetivo y el mismo procedimiento que el Quién es quién: preguntas que solo se pueden responder con sí o no hasta descubrir la imagen que esconde el otro jugador.


Una alternativa (pensada para una primera ronda a fin de ayudar a los alumnos a recordar cómo se formulan las preguntas y darles ideas) es no dar la opción de preguntar libremente sino facilitarles un taco de tarjetas con preguntas. De ese modo, será el azar el que ayude a cada jugador a adivinar el animal, la prenda de ropa, la tienda... que oculta el oponente. Aquí tenéis algunas de ellas:





Por último, nos quedaría apuntar que se podrían crear otros tableros que combinen personas con cosas, animales, prendas de ropa, etc., ampliando así el repertorio o, por el contrario, restringirlo temáticamente: un tablero solo con animales, otro con objetos de casa y del colegio, otro con prendas de ropa, otro de acciones, etc.

18 diciembre 2015

Mi experiencia como profesor de ELE en cuatro fases

Pensando qué publicar para cerrar este año 2015 acabo de caer en la cuenta de que no compartí con vosotros mi colaboración con la revista RutaELE. Para el número 11, publicado en junio de este año, me invitaron a que reflexionara sobre la enseñanza de español como lengua extranjera. Podéis leer mi aportación en este enlace.

Para mi artículo eché la vista atrás a mis años de experiencia y traté de organizar en fases (llegué a la conclusión de que, al menos en mi caso, he pasado por cuatro etapas) el recorrido profesional del profesor de ELE. Aquí os dejo un esquema-resumen:


No sé si os sentís identificados, si os faltan o sobran algunas etapas, así que me gustaría saberlo. Espero vuestros comentarios.

06 diciembre 2015

Veo, veo (oigo, oigo; pruebo, pruebo...)

¿Quién no ha jugado en clase con niños al Veo, veo? Ya sea tratando de adivinar directamente la palabra, ya sea dando alguna pista como el color o incluso ayudando con la letra que sigue o la letra final, este juego siempre funciona con los más pequeños y nos ayuda, en las clases de español, tanto a fijar la forma del verbo ver (irregular) como a repasar vocabulario. En principio, lógicamente, al ser un juego de observación, se repasa el léxico de la clase, ya que es el sitio donde estamos jugando. Sin embargo, últimamente me han surgido una serie de variaciones (improvisadas y promovidas por el propio devenir de la clase y por iniciativa de los alumnos) que me gustaría compartir con vosotros.

Créditos de la imagen | tuli (Flickr Creative Commons)

Mantenemos los mismos objetivos: fijar la forma de los verbos en presente (especialmente los irregulares) y repasar vocabulario. Pero, ¿cómo damos el salto del verbo ver a otros verbos? ¿Y cómo repasamos un vocabulario que no está presente en clase y, por tanto, no puedo ver? Fácil: usamos una de las herramientas más potentes y que mejor manejan los niños: la imaginación.

Al cambiar la pregunta, necesariamente cambiamos el foco de atención y, por tanto, activamos un campo semántico diferente. En mi caso, empecé cambiando el "Veo, veo" por "Oigo, oigo", con lo que provoqué una especia de tsunami en clase... casi se escuchaban las cabecitas buscando la segunda persona del singular del verbo oír para preguntarme "¿Qué oyes?" y tras varios intentos llegó dicha pregunta. Y fue interesante notar el silencio en el que se ponía atención para cazar los sonidos.

Créditos de la imagen | En busca del sol (Flickr Creative Commons)

El siguiente cambio de verbo, para mi sorpresa, vino de mi alumna Yao, quien al llegar su turno, sorprendió con un "Llevo, llevo". A partir de ahí, se sucedieron los verbos (y la consecuente recuperación en cada caso de las segundas personas del singular para continuar el juego) y los campos semánticos. Así, de memoria, recuerdo el "como, como", "bebo, bebo", "juego, juego", "quiero, quiero".

Lo mejor, sin duda, de las variaciones del juego es que no vinieron predeterminadas ni impuestas por parte del profesor sino que nacieron del deseo de jugar y, por tanto, las cuestiones gramaticales, funcionales y léxicas fueron herramientas al servicio de dicho proceso de comunicación o de juego. Os animo a que la pongáis en práctica estas versiones del Veo, veo y, sobre todo, a que aprovechéis la capacidad de vuestros alumnos de improvisar, de jugar, de divertirse en español.

22 noviembre 2015

Mi pasaporte de español adoptivo

Estoy muy feliz de poder compartir con vosotros el artículo Mi pasaporte de español adoptivo. Gamificación de los contenidos socioculturales de un curso de ELE en inmersión para adolescentes, que acaba de ser publicado en el número 27 de la revista RedELE.

Dicho artículo es el resultado del proyecto final del Experto en la Enseñanza de ELE a Niños y Adolescentes (Universidad de Barcelona, 2015) realizado bajo la dirección de Vicenta González. En él, se propone gamificar el proceso de enseñanza- aprendizaje a alumnos adolescentes que realizan un curso de español en inmersión de dos semanas. Específicamente, los objetivos de enseñanza que se pretenden gamificar son los relacionados con los hábitos y comportamientos socioculturales.

Planteamos aprovechar el potencial pedagógico de dicho contexto de inmersión lingüística y cultural sumado a la gamificación que pretende conseguir la motivación y la implicación de los alumnos en su propio proceso de aprendizaje.

Hemos optado por un enfoque por proyectos que puede desarrollarse en paralelo a los contenidos del curso y que fomentará en los alumnos el desarrollo de la autonomía del aprendizaje y de la competencia intercultural. “La enseñanza basada en proyectos nos anima a participar en un universo de significados más allá de ‘lección’, ‘actividad’ o ‘ejercicio’” como afirman desde Proyectos para aprender. Los trabajos de Fernando Trujillo o de Eduteka también nos pueden ilustrar en este aspecto metodológico.

Espero que sea de interés y utilidad.

09 noviembre 2015

Me faltan las palabras (y 3)

Con esta tercera entre pongo punto final a esta serie que he llamado Me faltan las palabras. En la primera parte presenté la justificación, la propuesta didáctica y las primeras doce fichas de palabras intraducibles. En la segunda parte está el resto de fichas, hasta completar las 25 palabras sin traducción con las que trabajar en clase. Esta segunda entrega terminaba con tres citas sobre la idea de nombrar ideas, actividades, conceptos... para animar el debate.

En esta tercera entrada presento la otra cara de la misma moneda: palabras del español para la que no hay traducción en algunas otras lenguas. El sistema de trabajo sería el mismo:

  • ¿Te has encontrado con alguna palabra en español que no puedes traducir en tu idioma? 
  • A continuación vamos a ver algunas palabras en español: ¿conoces su significado?, ¿puedes traducirla en tu lengua materna?, ¿y en alguna otra lengua que hablas?
  • ¿Se te ocurre alguna razón por la que no hay una palabra equivalente a estas del español? ¿Por qué existen en español y no en otras lenguas?

1. Sobremesa. Digo yo que si terminan de comer y se levantan corriendo, ¿para qué quieren la palabra sobremesa? A mí me gusta tanto esta palabra como el hecho de quedarte un buen rato entre platos vacíos y cafés a medio beber mientras charlamos y jugueteamos con las migas del pan con el dedo.


2. Maruja. Hay lenguas en las que no existe la palabra maruja para aludir a esa vecina o tía que todos tenemos en mente. Y me niego a pensar que solo hay marujas en nuestra tierra. Igual nuestras marujas son de oro olímpico o de récord Guiness pero seguro que las hay por ahí.



3. Chapuza y trapicheo. Permitidme que agrupe estas dos palabras por lo que implican de fondo. Según tengo entendido no hay una palabra equivalente a ninguna de ellas en alemán. Lo primero que pensé es en la cuestión cultural: con lo rigurosos y bien hechos que son los alemanes... pero claro, durante la preparación de esta serie, me encuentro con el caso Volkswagen y me da a mí que van a tener que inventar una palabra con urgencia.


5. Ojiplático. Mi admirado Juan Antonio Cebrián usaba mucho este adjetivo tan expresivo como la cara del gato que acompaña estas líneas. No es solo sorprendido, alucinado o extasiado, es algo más... ojiplático es, ojiplático.


6. Estrenar. Es curioso que en muchas lenguas existe el sustantivo (estreno, como para las películas) pero no el verbo que hace referencia a usar por primera vez algo y que solemos usar para la ropa y los zapatos o, en su forma reflexiva (estrenarse) al hacer algo por primera vez.


7. Aperitivo. Pues en árabe habría que explicar la idea (no tienen la palabra ni el concepto) y habría que decir algo tan insulso como "picar algo antes de comer" pero, no es igual, ¿verdad?


8. Duende. Explicar qué significa "tener duende" o "tener ángel" es tan difícil como encontrarte a un artista con ese toque divino: Paco de Lucía, Sara Baras, Camarón, Lola Flores... 

Hasta aquí, por no extendernos... pero hay otras como tutear, anteayer, friolero, merendar, vergüenza ajena o consuegro.

Presentación
Os dejo todas estas fichas que he compartido con vosotros en estas tres entradas en una presentación de PowerPoint por si preferís usarla en vuestras clases en vez de las fichas impresas.



Fuentes
Por último, os paso una lista de enlaces a artículos, que he utilizado como fuente de inspiración y de documentación, por si estáis interesados en profundizar en el tema y donde encontraréis muchas palabras más.

  • Palabras sin traducción y otras rarezas lingüísticas | Enlace
  • Diez palabras extranjeras que no se pueden decir en español | Enlace
  • Palabras en español sin traducción a otros idiomas | Enlace
  • 8 palabras del español que no tienen traducción exacta en inglés | Enlace
  • 10 palabras en español que no tienen una traducción exacta al inglés | Enlace
  • 10 palabras del español que no tienen traducción al inglés | Enlace
  • 11 palabras intraducibles | Enlace
  • Doce palabras tan insólitas que carecen de equivalente en español | Enlace
  • 20 palabras geniales que no tienen traducción | Enlace
  • Diez palabras sin traducción | Enlace
  • Diez palabras sin traducción (II parte) | Enlace
  • 18 palabras sin traducción que deberíamos incorporar al español | Enlace
  • 30 palabras concisas, útiles y que no existen en español (Parte I) | Enlace
  • 30 palabras concisas, útiles y que no existen en español (Parte II) | Enlace
  • 40 palabras sin traducción al español | Enlace

30 octubre 2015

Me faltan las palabras (2)

Como prometí al final de la primera entrega de esta serie, a continuación os dejo con el segundo bloque de fichas de trabajo con palabras intraducibles.


13. Age-otori. Quién no ha necesitado alguna vez una palabra para hacer referencia a cuando uno se ve peor después de que el peluquero haya hecho una barbaridad con nuestro pelo. En japonés se puede hacer.


14. Tingo. En la lengua de la Isla de Pascua, el pascuence (sí, sí... la que hablan los habitantes de la isla de los moáis), tienen una palabra para la sibilina actividad de ir pidiendo prestadas a nuestro vecino poco a poco todas las cosas hasta que los dejamos sin nada. Vaya, básicamente lo que ha hecho durante años Homer Simpson con su vecino Ned Flanders.


15. Facepalm. Como la traducción literal indica, en inglés esta palabra significa el gesto de llevarse la mano (la palma de la mano) al rostro en momentos de desesperación.


16. Desenrascanço. Pensemos en McGyver o en el Equipo A. En todos los episodios tenían que improvisar una solución de emergencia. En portugués, tienen una palabra para ello.


17. Utepils. En noruego se usa esta palabra para la acción de disfrutar de una cerveza fresquita en una terraza un día soleado. Vaya, lo que hacemos casi a diario en España pero que es casi un lujo en el país escandinavo.


18. Tartle. Esta me encanta porque tengo algunos amigos que necesitarían esta palabra casi a diario. En escocés designa el incómodo momento de duda en el que al presentar a alguien no te acuerdas de su nombre.


19. Mokita. Fijaos lo que son las cosas: tenemos que viajar hasta Kiriwina (por Papúa Nueva Guinea, para situarnos un poco geográficamente) para encontrar en la lengua de las tribus kiriwinas una palabra que alude a esa verdad conocida por todos pero de la que nadie habla. ¡A ver si va a ser solo allí donde ocurre eso!


20. Jayus. Todos tenemos experiencia de ese chiste o broma tan sumamente mala ante la que no podemos hacer otra cosa que reírnos. Pues en indonesio se dice jayus.


21. Pana po'o. Es la palabra que usan en hawaiano para el gesto de rascarse la cabeza cuando se piensa.


22. Culaccino. Aunque suene a bebida de Starbbucks, en italiano designa el cerco de agua o humedad que deja un vaso o una copa en la mesa. "Niño, usa el posavasos que vas a dejar un culaccino y luego se come la madera!", como si lo oyera.


23. Iktsuarpok. En inuit, la lengua de los pueblos esquimales de las regiones árticas de Groenlandia, utilizan esta palabra para la acción de asomarse a ver si alguien a quien estamos esperando llega. Imagino que al haber tan poquita gente por aquellos parajes, este deseo se habrá acentuado de tal forma que han llegado a la necesidad de nombrarlo.


24. Pochemuchka. Tengo una tía que es una pochemuchka de libro. En ruso significa "persona que pregunta mucho (demasiado)". ¿A cuántos pochemuchkas conocéis?


25. Waldeinsamkeit. Esta larga palabra del alemán alude al sentimiento de soledad en medio de un bosque, ni más ni menos.

En este punto, podemos proyectar alguno de los videos de la sección Faltan palabras de Luis Piedrahita en el programa de Antena 3 El hormiguero, para que tengan claro qué es lo que tienen que hacer con estas palabras: inventar una palabra en español para traducir todas estas que no existen en nuestra lengua. También os dejo unas citas de tres intelectuales sobre el hecho de nombrar (eso que en marketing tiene un nombre: naming), que pueden dar pie al debate:

  • "El mundo era tan reciente que muchas cosas carecían de nombre y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo". Gabriel García Márquez, Cien años de soledad.
  • "Son las palabras las que existen, lo que no tiene nombre  no existe. La palabra luz existe, la luz no existe". Francis Picabia, pintor.
  • "Dentro de nosotros existe algo que no tiene nombre y eso es lo que realmente somos". José Saramago, escritor.

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Hasta aquí la segunda entrega de la serie. En la primera parte podéis encontrar el planteamiento didáctico y las primeras doce fichas de trabajo. En la tercera entrega presentaré unas fichas idénticas pero con palabras del español sin traducción a otras lenguas. Igualmente, dejaré una presentación de Power Point (que subiré a mi perfil en Slideshare) para quienes prefieran proyectarlas en lugar de imprimirlas y trabajar con ellas en papel. Del mismo modo, comaprtiré una lista de enlaces a los artículos que me han servido de inspiración y que he usado como fuente.

21 octubre 2015

Me faltan las palabras (1)

La declaración que da título a esta entrada se la he robado a mi admirado Luis Piedrahita, fino analista de la realidad cotidiana que se ha dado cuenta de que nuestro idioma carece de determinadas palabras para nombrar realidades y se ha propuesto solucionar dicho problema inventando las palabras que faltan. Veamos un ejemplo:



Pero esto, más allá del fin de entretenimiento y diversión, es una realidad que ocurre en todas las lenguas. Un debate más profundo sería el de si nuestra lengua materna condiciona la realidad y cómo nos relacionamos con ella o si es nuestra cultura la que condiciona nuestro lenguaje. De momento, hagamos como Homer Simpson cuando Lisa le hizo ver que "los chinos utilizan la misma palabra para decir crisis que para decir oportunidad":


Y utilicemos esas palabras que nos faltan para proponer un trabajo creativo en el aula, con alumnos de niveles altos (esos pobres alumnos de niveles C1 y C2, tan olvidados ellos por los materiales didácticos). He buceado en decenas de artículos y he hecho mi selección de palabras de diferentes idiomas que no tienen traducción en casi ninguna otra lengua. Partiremos de ahí: iremos presentando en clase estas palabras y, si tenemos algún alumno que hable esta lengua, nos apoyaremos en él o ella para que nos ayude a traducirla. Si no, será nuestra labor. A continuación, tras cada palabra les proponemos la siguiente batería de preguntas:

  • ¿Hay una traducción en tu lengua?
  • ¿Cómo lo dirías?
  • ¿Por qué crees que esa palabra existe en esta lengua y no en la tuya (o en otras)?
  • ¿Inventamos una palabra en español para traducirla?
He creado unas fichas ilustradas con mi selección de palabras, aquí las tenéis la primera tanda (son doce) y en la siguiente entrada el resto (tres más para llegar a las 25 fichas de trabajo):


1. Greng-jai. Empezamos fuerte. Esta palabra del tailandés significa el sentimiento de incomodidad que sentimos cuando alguien nos ayuda y no queremos molestar. Es curioso que ese concepto está muy asociado a nuestra idea de cortesía. 


2. Seigneur-terraces. Me parece increíble que no exista una palabra para esto en español. En francés se utiliza para llamar a las personas que se pegan toda la tarde en la terraza de un bar con un solo café. Hoy en día, si el bar tiene wi-fi gratis, los seigneur-terraces se multiplican.


3. Ya'arburnee. Palabra del árabe que alude al deseo de morir antes que la persona amada para, de ese modo, no tener que sufrir por su pérdida. No encuentro mejor forma de expresar el amor.


4. Shlimazl. Podríamos definir esta palabra del yiddish como persona de mala suerte crónica, un desafortunado permanente. ¿Pensáis que tiene lógica que exista precisamente en esa lengua de origen judeoalemán? Da que pensar al menos.


5. Bilita-mpatshi. Vamos a ver. En español tenemos una palabra general para los sueños; luego, especificamos que los sueños malos con el nombre pesadilla. Claramente nos falta esta palabra para especificar los sueños buenos, es decir, los opuestos a las pesadillas. En las lenguas bantúes sí existe. ¿Será que tenemos nosotros más pesadillas?


6. Ilunga. Esta palabra de una lengua de una tribu africana del Congo significa, exactamente, "la persona capaz de perdonar una ofensa por primera vez, tolerarla una segunda vez pero no una tercera". Me recuerda a aquello de "perdonar setenta veces siete", lo de "poner la otra mejilla", lo de "ser hermanos pero no primos"...


7. Shemomedjamo. Podría ser un jugador de la selección georgiana de baloncesto junto a Shermadini, Markoishvili o Sanikidzke pero no, es georgiano es el hecho de comer una vez que estás lleno hasta rebañar el plato, ya sin hambre. Literalmente significa "me comí todo sin querer". Me encanta el sentido del humor de estos georgianos. No es exactamente nuestra gula, ¿verdad?


8. Hyggelig. Nos vamos al norte de Europa. En danés, hyggelig es el sentimiento de sentirse bien, cómodo, a gusto, cuando estás entre amigos. ¿¡Pero cómo falta esta palabra en tantos idiomas!?


9. Gheegle. Esta es de mis favoritas y, si no, que se lo pregunten a mi tío José Luis: en filipino se usa para describir el incontrolable impulso de pellizcar algo tan adorable y tierno como los mofletes de un bebé.


10. Tsundoky. En un gesto de extrema sinceridad el japonés tiene una palabra para algo universal: el hecho de dejar sin leer un libro que hemos comprado, habitualmente junto a una pila de otros libros con las mismas características. Recuerdo que alguien me dijo una vez, hablando de alguna novela de García Márquez, que los libros del escritor colombiano estaban en las estanterías de todas las casas... en la mayoría de ellas, como tsundoku (aunque no usó esta palabra). La necesitamos.  


11. Bakku-shan. Seguimos en la misma línea que la palabra anterior a lo que le añadimos unas gotas de sentido del humor. Esta palabra del japonés designa a esas chicas que, vistas por la espalda, nos parecen atractivas pero que, al darse la vuelta... decepcionan, digamos. Mis compañeros de colegio y yo teníamos una palabra (bueno, una expresión, onomatopeya, sonido...) para ello.


12. Mangata y yakamoz. La primera es del sueco y la segunda del turco y las dos describen el reflejo de la luna en el agua. Y nosotros con el simple reflejo... como si tan romántica estampa fuera comparable al molesto brillo del sol cuando da en un espejo y te deja ciego.

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Hasta aquí la primera entrega de esta serie. En el próximo post, otras trece palabras para completar la colección y concluir así, la primera parte de la propuesta didáctica. En la tercera parte presentaré unas fichas idénticas pero con palabras del español sin traducción a otras lenguas (es decir, el camino inverso). También os dejaré una presentación de Power Point con todas las fichas por si preferís proyectarlas en vez de imprimirlas en cartulinas y los enlaces a los artículos.

08 octubre 2015

Test para la nacionalidad española

Seguro que estáis al tanto de la prueba de conocimientos constitucionales y socioculturales de España (CCSE) que a partir de ahora será uno de los dos pruebas obligatorias que tendrán que realizar y aprobar las personas que deseen obtener la nacionalidad española. La otra es el DELE A2 (o superior). Ambas pruebas las administra el Instituto Cervantes. Pero dejando a un lado cualquier tipo de análisis o valoración, puesto es un proyecto que está echando a andar, en esta breve entrada me gustaría compartir algunos artículos publicados en la prensa en los últimos meses en los que hay algunas simulaciones de preguntas posibles que creo que podríamos llevar a nuestras clases:

¿Aprobarías el examen para obtener la nacionalidad española?, en Huffington Post


Ponte a prueba: las preguntas de un test de españolidad, en El País

Test de nacionalidad española, en parainmigrantes.info

Modelo 0 de la Prueba de CCSE, Instituto Cervantes

01 octubre 2015

Los sonidos del español

Mi amiga Gamze me hizo llegar a través de Facebook una infografía genial, en la que podemos ver los sonidos en diferentes idiomas, es decir, las onomatopeyas en diferentes lenguas. Me sorprendió ver que no hay ninguna en español por lo que es ideal para trabajar en clase: podemos decir que su carencia es su principal virtud. Podríamos comenzar proyectando o repartiendo la infografía y comentándola con los alumnos a fin ir completándola con las onomatopeyas de las lenguas de los alumnos presentes en el aula.

En cursos en inmersión el profesor puede preguntar si sabe cuál es el sonido en español para cada situación (es probable que hayan escuchado algunos de ellos) e ir corrigiendo, matizando o ampliando las aportaciones de los alumnos. Si no estamos en inmersión, el profesor puede informar cuáles son las onomatopeyas en español e, incluso, podría proponer que hicieran un cartel con los sonidos del español. Para ello, podemos usar una de las imágenes de cada categoría y que sustituyan el texto del bocadillo elegido por el sonido en español.


18 septiembre 2015

Siete dictados originales

Los dictados son algo antiguo, algo que ya no se hace en clase, que recuerda nuestros años en la EGB en los que el profesor, paseando por la clase, iba leyendo un texto casi incomprensible (o que no nos esforzábamos en comprender) con perfecta dicción, marcando los acentos y las pausas pero que en la enseñanza de ELE no tiene cabida... salvo que hagamos algo diferente. Aquí os dejo algunas propuestas que pueden ser útiles y divertidas, si elegimos bien el tipo de dictado en función de los objetivos que nos planteemos con los alumnos que tengamos en clase.

1. Dictado a carreras
Este es el dictado clásico dentro del abanico de dictado no clásicos. Organizamos la clase en parejas y se pegan varios fragmentos del mismo texto o textos independientes en la pizarra. La mitad de la clase se sienta al fondo del aula (son los que van a escribir) y el resto se pone en la pizarra. Se señala una línea (a dos o tres metros de los alumnos que van a escribir) que no se puede traspasar. Los alumnos deben leer y memorizar parte del texto de la pizarra, correr hasta la línea y dictar lo memorizado al compañero. Gana el que termina antes (y tiene menos errores, claro) de ahí que se plantee como carrera.

Con este trabajo el alumno que dicta trabaja la memoria y debe esforzarse en pronunciar correctamente para que el compañero lo comprenda. El ruido que se genera en el aula por las carreras, por los diferentes alumnos hablando al mismo tiempo, hace las veces del ruido que encontramos en cualquier situación comunicativa fuera del aula. El hecho de que sea una carrera les motiva bastante y lo hace muy divertido. 

Crédito de la imagen | Paco CT (Flickr Creative Commons)
2. Dictado gruyere
En este caso se siguen los roles clásicos en el dictado tradicional: el profesor dicta y el alumno escribe. Sin embargo, el profesor omite ciertas palabras que el alumno debe escribir tirando de sus conocimientos previos. Podemos enfocar el trabajo desde dos puntos de vista: haciendo hincapié en elementos gramaticales (suprimiendo preposiciones, artículos, posesivos...) y léxicos (dando como resultado más de una opción correcta en cada caso, siempre que se ajuste morfológica y sintácticamente).

Crédito de la imagen | Paul Goyette (Flickr Creative Commons)
3. Dictado a voces
Este es otro clásico dentro de los dictados alternativos. La clase se divide en parejas y a la mitad de ellos se les da un fragmento de un texto y a la otra mitad un papel en blanco. Ponemos algo de música en la radio y, cuando digamos, todos empiezan a dictar al mismo tiempo. Con este dictado queremos que los alumnos se esfuercen en discriminar el ruido de lo que quieren escuchar, seleccionando la información de interés para transcribirla. Como en el dictado anterior, el ruido provocará que haya partes del discurso que se pierdan, por lo que el alumno deberá estar atento a ello y cubrir los huecos a partir de sus conocimientos previos.

El grito (Munch) | Google Art Project
4. Dictado selectivo
Este es el dictado que tiene una intención muy concreta. Veamos un ejemplo: como indicaciones para los alumnos les decimos que van a escuchar un fragmento que vamos a dictar pero solo tienen que escribir los adjetivos (o los sustantivos o el vocabulario de la familia...) Con este ejercicio queremos que el alumno ponga todo su esfuerzo en identificar las palabras que nosotros queremos.
Crédito de la imagen | Sergio Omar Salazar (Flickr Creative Commons)

5. Dictado sin cortes
En esta ocasión vamos a dictar frases no muy extensas porque lo haremos sin hacer pausa entre palabra y palabra. La idea es producir una cadena de palabras sin pausa entre ellas y la misión del alumno será cortar la cadena de sonidos y escribir las frases que nosotros dictamos sin respirar.  En este caso la microdestreza que debe activar el alumno es la del reconocimiento de esas palabras que deben saber.

Crédito de la imagen | az (Flickr Creative Commons)

6. Dictado cansado
Para este dictado el profesor debe desarrollar sus dotes interpretativas. Lo que vamos a hacer es leer las diferentes frases del texto seleccionado dejando en suspenso la última o las dos o tres últimas palabras (el número de palabras que faltan las debe saber el alumno). Así, al leer, expresaremos nuestro cansancio al no terminar las frases, teniendo el alumno que hacer el trabajo por nosotros y completarlas... así el alumno activa el proceso de inferencia.

Crédito de la imagen | Aris Sánchez (Flickr Creative Commons)

7. Dictado mimo
Y siguiendo con las dotes interpretativas, en esta ocasión proponemos otro dictado que es un juego, como los anteriores. Es una combinación del dictado cansado y del dictado gruyere, ya que lo que vamos a hacer en este caso es interrumpir el dictado y sustituir las palabras por gestos. Podemos optar por gestos que identifiquen acciones u objetos o bien, si queremos trabajar los contenidos socioculturales, gestos propios de la cultura española

Crédito de la imagen | Alex Briseño (Flickr Creative Commons)