La semana pasada me ocurrió algo en clase que me gustaría contar porque el modo en que se fueron encadenando los acontecimientos (y los mecanismos que se fueron activando en mi cerebro, supongo, a medida que pasaba el tiempo) me han hecho ver una nueva forma de presentar los contenidos. Lo que voy a hacer es presentar los hechos tal como ocurrieron y, de algún modo, trataré de exponer lo que iba pensando y que me motivaba para dar un pasito más. Veamos...
Mis alumnos habían entrado en contacto en algún momento anterior con el verbo ir y me disponía a presentarles en la pizarra el paradigma completo. Al escribir la palabra 'ir' en la pizarra y los pronombres personales en una columna a la izquierda ocurrió lo que tantas veces: una de mis alumnas empezó a cantar la manida canción... vamos a la playa, oh, oh, oh... y ahí dio comienzo mi particular big bang.
Tras las risas y sonrisas de rigor, decidí aprovechar el momento (no a lo carpe diem; más bien tratando de aprovechar los conocimientos previos y la gramática implícita del alumno): escribí 'vamos' en el lugar adecuado y escribí en otro lugar de la pizarra la frase: 'vamos a la playa' y les pedí que me dijeran la pregunta que hay que hacer para obtener como respuesta esa frase. '¿Dónde vais?', dijeron. Y procedí a completar la tabla con la forma de la segunda persona plural. El resto fue cayendo como caen las frutas maduras...
Inmediatamente después, presenté en la pizarra varios diálogos en los que aparecía el verbo ir con las preposiciones 'a', 'de' y 'en' y aproveché para seguir experimentando en el aula la reflexión que desde hace tiempo vengo trabajando sobre el significado de las preposiciones desde un punto de vista cognitivo y visual. ¿Qué es lo que hice? Acompañé la lectura de cada frase con la gesticulación propia de los españoles incidiendo (tal vez exageradamente) en el gesto que iba con cada preposición, a saber:
Después les pedí a ellos que acompañaran algunas frases con los mismos gestos, en tres momentos: primero, con el mismo verbo ir; segundo, con otros verbos (trabajar, vivir, estar, ir, venir, volver...); tercero, dibujando en la pizarra situaciones que ellos debían describir, eligiendo el verbo, la preposición y el gesto.
Para terminar, les pedí que asociaran -siguiendo las propuestas de Lakoff y Johnson- el presente, el pasado y el futuro con los gestos anteriormente vistos para describir los significados de las preposiciones. Sin dudar ni un instante, eligieron el gesto de 'en' para el presente, el gesto de 'de' para el pasado y el gesto de 'a' para el futuro. El último paso es evidente, ¿no? ¿Qué preposición colocamos aquí para indicar futuro: 'Voy ___ hacer una fotocopia'? La respuesta fue 'a'... y yo me bajé a hacer una fotocopia.
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Bibliografía inspiradora | Lakoff y Johnson, Metáforas de la vida cotidiana.
Podcast inspirador | Entrevista a Michael Long sobre el focus on form en LdeLengua 23
23 octubre 2011
Por qué la perífrasis "ir a + infinitivo" es con la preposición "a" (y no con "de" o con "en")
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16 octubre 2011
Materiales, estrategias y recursos para la enseñanza del español como 2/L
No descubro nada si escribo aquí que soy gran partidario, defensor, activista y animador de la formación y autoformación permanente del profesor. Este espacio es consecuencia de esa creencia y de la idea de la necesidad de la constante reflexión para la mejora de la labor docente (como apunto en la descripción que acompaña la cabecera de este blog). Por eso me encantó leer, en la introucción del libro que os traigo hoy, estas líneas:
Es una obra con eminente orientación prácrica aunque con gran contenido teórico, perfecta combinación para la autoformación del profesor. Creo que en ella el profesor de ELE encontrará ideas y propuestas para llevar al aula (que es lo que fundamentalmente buscan los docentes que asisten a cursos, encuentros y jornadas didácticas) pero, al mismo tiempo, hallarán una invitación a la reflexión: por qué hacemos estas cosas y no otras, qué aspectos fundamentan las opciones metodológicas, cómo encuentro la teoría lingüística y en qué he de finarme para ver el enfoque metodológico que subyace tras/en el material didáctico que uso en clase...
La obra se estructura en tres grandes bloques:
El caminar se va asentando muy especialmente si el profesorado hace un alto y reflexiona sobre su práctica, si no se deja llevar por la rutina, si no se deja aplastar por las dificcultades surgidas a cada paso, si, en definitiva, está convencido de que lo que sabe o lo que ha estado haciendo no hacerrado las posibilidades de mejorar, de crecer, de sentir motivación para seguir enseñando.Me parece una afirmación tan inteligente que me he permitido copiarlas literalmente para dar testimonio del punto de partida desde el que Concha Moreno ha elaborado la obra Materiales, estrategias y recursos para la enseñanza del español como 2/L (índice y algunos capítulos en Issuu), publicado por Arco/Libros en su colección Manuales de formación de profesores de español 2/L.
Foto1. El libro sobre mi cama. Clara muestra de que estamos ante una agradable e interesante lectura.
Es una obra con eminente orientación prácrica aunque con gran contenido teórico, perfecta combinación para la autoformación del profesor. Creo que en ella el profesor de ELE encontrará ideas y propuestas para llevar al aula (que es lo que fundamentalmente buscan los docentes que asisten a cursos, encuentros y jornadas didácticas) pero, al mismo tiempo, hallarán una invitación a la reflexión: por qué hacemos estas cosas y no otras, qué aspectos fundamentan las opciones metodológicas, cómo encuentro la teoría lingüística y en qué he de finarme para ver el enfoque metodológico que subyace tras/en el material didáctico que uso en clase...
La obra se estructura en tres grandes bloques:
- En el primero, compuesto por los cinco primeros capítulos, la autora hace un breve recorrido por los métodos y enfoques metodológicos y su influencia en los materiales didácticos. Así, recoge las características esenciales del método tradicional, del estructuralismo, del enfoque comunicativo, del enfoque ecléctico y del enfoque por tareas. En dicho recorrido, ilustrado por ejemplos, me he encontrado con deliciosas muestras de los manuales de los años cincuenta que son dignas de ver.
- El segundo bloque (capítulos 6-10), a su vez, se ocupa de tres aspectos: 1) análisis de actividades; 2) la motivación; 3) la planificación de clases y la creación de materiales.
- El tercero -que abarca los cinco últimos capítulos- se ocupa de la pedagogía de las actividades comunicativas de la lengua, de la gramática y del vocabulario.
Foto 2. Concha Moreno durante el taller que impartió en el encuentro de profesores de Málaga Sí de 2010.
En resumen, un libro que recomiendo a los profesores que están empezando; a los profesores que ya llevan algunos años en esto y, con frecuencia, se ven sin tiempo o medios (o ambas cosas) para una formación a mayor profundidad; a los profesores que dan sus primeros pasos como autores de materiales didácticos... y un libro que agradezco a Concha porque nos creo que nos ayuda a hacer una pausa en el día a día.
Y como he sido alumno de Concha más de una vez, me ha encantado leer -y con esto termino- la dedicatoria del libro: A mis alumnos y alumnas, de quienes tanto he aprendido. A las personas que me han ayudado en este proceso.
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Enlace | Blog de Concha Moreno
Enlace | Editorial Arco/Libros
Enlace | Ficha del libro
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06 octubre 2011
Gramática por destrezas en el #6ENPE
Puntualmente he ido informando de la celebración del Encuentro Nacional de Profesores y Editoriales de ELE que organizamos en Málaga Sí todos los años el primer fin de semana de octubre desde 2006. En las últimas ediciones hemos hablado de pragmática (2009) y de creación de materiales didácticos (2010). Antes habíamos habladodel proceso de creación de materiales (2006), de léxico (2007) y de gramática comunicativa (2008). Este año -a partir de mañana mismo y durante el fin de semana- hemos optado por el título Gramática por destrezas, paraguas bajo el que queremos profundizar en la presencia y en el papel de la competencia gramatical en el proceso de enseñanza de ELE.
Hemos diseccionado el trabajo que hacemos en clase y, de algún modo, hemos querido buscar la misión de la gramática en cada cosa que hacemos. Para ello, los casi 50 profesores matriculados participarán en talleres (divididos en dos grupos para que los talleres sean más prácticos) sobre gramática e interacción oral, gramática y cultura, gramática y material audiovisual, gramática y documentos realia, gramática y léxico, gramática y escritura creativa, impartidos por un brillante plantel de talleristas.
Además, durante todo el fin de semana, las editoriales especializadas que colaboran en este encuentro (Anaya ELE, Difusión, Edelsa, Edinumen, EnClave-ELE, Santillana ELE, SGEL y SM-ELE) presentarán sus novedades editoriales y estarán atendiendo a los participantes en sus mesas expositoras. Del mismo modo, aprovecharemos para presentar el proyecto de lecturas bilingües para aprender idiomas que han echado a andar desde Málaga el equipo de A2lenguas.
Podrás seguir el encuentro en Twitter con el hashtag #6ENPE. Seguro que tuiteros-ELE como Laura, María, Javier o José Ramón estarán muy activos en la red social del pajarito.
--
Enlace | Blog del Encuentro Nacional de Profesores y Editoriales de ELE
Enlace | Málaga Sí
Hemos diseccionado el trabajo que hacemos en clase y, de algún modo, hemos querido buscar la misión de la gramática en cada cosa que hacemos. Para ello, los casi 50 profesores matriculados participarán en talleres (divididos en dos grupos para que los talleres sean más prácticos) sobre gramática e interacción oral, gramática y cultura, gramática y material audiovisual, gramática y documentos realia, gramática y léxico, gramática y escritura creativa, impartidos por un brillante plantel de talleristas.
Además, durante todo el fin de semana, las editoriales especializadas que colaboran en este encuentro (Anaya ELE, Difusión, Edelsa, Edinumen, EnClave-ELE, Santillana ELE, SGEL y SM-ELE) presentarán sus novedades editoriales y estarán atendiendo a los participantes en sus mesas expositoras. Del mismo modo, aprovecharemos para presentar el proyecto de lecturas bilingües para aprender idiomas que han echado a andar desde Málaga el equipo de A2lenguas.
Podrás seguir el encuentro en Twitter con el hashtag #6ENPE. Seguro que tuiteros-ELE como Laura, María, Javier o José Ramón estarán muy activos en la red social del pajarito.
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01 octubre 2011
Víctor Nieto: "Las películas son muy interesantes para ellos (los suecos) como espejo de realidades meridianamente diferentes a la suya.".
Serie | Profesores de ELE/2L por el mundo (XV)
Mis andanzas como profesor de español me han llevado a dar clases a Estocolmo. Doy clases de ELE en un colegio donde se imparten clases desde primaria a bachillerato. En secundaria y bachillerato se siguen diferentes programas. Para el primero Midlde Years Program (MYP) y para el segundo International Baccalaureate (IB). Particularmente, este año, he dado clases de español en IB y clases de francés en MYP. El perfil de los estudiantes es internacional, con una minoría preponderante de estudiantes suecos. Son estudiantes que, principalmente, pertenecen a familias del mundo de las empresas multinacionales (Ericsson, por ejemplo) o de la diplomacia (embajadores y empleados de embajadas de todo el mundo, incluida España)
A mis alumnos les motiva, básicamente, que van a seguir en el IB y, por tanto, van a ser examinados (interna y externamente) al final del programa. Y, además, encuentran práctico y a veces muy interesante el poder practicar y comunicarse en otra lengua. Normalmente, han visitado alguna vez un país hispanohablante y/o también conocen a alguien que proviene de esas culturas.
¿Cómo aprenden mis alumnos? De forma muy esquemática y para responderte en breve, es lo que se llama la traída y llevada “educación en valores” donde también están incorporadas las lenguas modernas. Por ejemplo, se le pone mucho énfasis a saber hacer. Es decir, contestar exámenes cuyo contenido tiene que ver con los grandes problemas o situaciones de compromiso a nivel internacional y los estudiantes tienen que responder a un buen nivel preguntas comprensión lectora. El nivel de dificultad lo marca el tipo de curso que hace el estudiante, a saber: Abinitio, Intermedio o Superior. Al mismo tiempo han de elaborar un texto que responda a una situación dada donde necesitan ser capaces de desarrollar y demostrar ciertas destrezas.
Existen, además, dos pruebas más. Una es una presentación oral de, al menos, 10 minutos para el nivel más bajo y de, al menos, 13 minutos para el superior. En ambas hay dos modalidades. Una basada en un estímulo externo y la segunda una conversación informal y espontánea dirigida por el profesor.
La metodología es variada y, abreviando, uso materiales de todo tipo. Necesito mostrar, primero, un syllabus del curso, es decir, el contenido del curriculum del programa que nos proveen desde IB.
El material audiovisual es fundamental para poner en situación a estudiantes que necesitan patrones de referencia para la práctica oral. Para plantear contextos más globales y de actualidad son muy útiles, por ejemplo, las noticias de la CNN+ en español. Las películas son, aparte de por su faceta lúdica, muy interesantes para ellos como espejo de realidades meridianamente diferentes a la suya.
En cuanto a los intereses y choques culturales, y dado el perfil internacional de los estudiantes, posiblemente, sean, por un lado, el sentido de la familia como clan además del sentido lúdico-festivo de las tradición española. Por otro lado, lo que más les choque sea la variedad de las celebraciones folclóricas cuya raiz se encuentra en la fiesta nacional o similares festejos unidos al toro, digámoslo así, y también, por nombrar otro, el aspecto tan marcado de roles tradicionales, a pesar de que hayan cambiado bastante en los últimos años, de hombre y mujer en la sociedad española moderna.
Mis andanzas como profesor de español me han llevado a dar clases a Estocolmo. Doy clases de ELE en un colegio donde se imparten clases desde primaria a bachillerato. En secundaria y bachillerato se siguen diferentes programas. Para el primero Midlde Years Program (MYP) y para el segundo International Baccalaureate (IB). Particularmente, este año, he dado clases de español en IB y clases de francés en MYP. El perfil de los estudiantes es internacional, con una minoría preponderante de estudiantes suecos. Son estudiantes que, principalmente, pertenecen a familias del mundo de las empresas multinacionales (Ericsson, por ejemplo) o de la diplomacia (embajadores y empleados de embajadas de todo el mundo, incluida España)
A mis alumnos les motiva, básicamente, que van a seguir en el IB y, por tanto, van a ser examinados (interna y externamente) al final del programa. Y, además, encuentran práctico y a veces muy interesante el poder practicar y comunicarse en otra lengua. Normalmente, han visitado alguna vez un país hispanohablante y/o también conocen a alguien que proviene de esas culturas.
¿Cómo aprenden mis alumnos? De forma muy esquemática y para responderte en breve, es lo que se llama la traída y llevada “educación en valores” donde también están incorporadas las lenguas modernas. Por ejemplo, se le pone mucho énfasis a saber hacer. Es decir, contestar exámenes cuyo contenido tiene que ver con los grandes problemas o situaciones de compromiso a nivel internacional y los estudiantes tienen que responder a un buen nivel preguntas comprensión lectora. El nivel de dificultad lo marca el tipo de curso que hace el estudiante, a saber: Abinitio, Intermedio o Superior. Al mismo tiempo han de elaborar un texto que responda a una situación dada donde necesitan ser capaces de desarrollar y demostrar ciertas destrezas.
Existen, además, dos pruebas más. Una es una presentación oral de, al menos, 10 minutos para el nivel más bajo y de, al menos, 13 minutos para el superior. En ambas hay dos modalidades. Una basada en un estímulo externo y la segunda una conversación informal y espontánea dirigida por el profesor.
La metodología es variada y, abreviando, uso materiales de todo tipo. Necesito mostrar, primero, un syllabus del curso, es decir, el contenido del curriculum del programa que nos proveen desde IB.
El material audiovisual es fundamental para poner en situación a estudiantes que necesitan patrones de referencia para la práctica oral. Para plantear contextos más globales y de actualidad son muy útiles, por ejemplo, las noticias de la CNN+ en español. Las películas son, aparte de por su faceta lúdica, muy interesantes para ellos como espejo de realidades meridianamente diferentes a la suya.
En cuanto a los intereses y choques culturales, y dado el perfil internacional de los estudiantes, posiblemente, sean, por un lado, el sentido de la familia como clan además del sentido lúdico-festivo de las tradición española. Por otro lado, lo que más les choque sea la variedad de las celebraciones folclóricas cuya raiz se encuentra en la fiesta nacional o similares festejos unidos al toro, digámoslo así, y también, por nombrar otro, el aspecto tan marcado de roles tradicionales, a pesar de que hayan cambiado bastante en los últimos años, de hombre y mujer en la sociedad española moderna.
Autor
Víctor Nieto es profesor de ELE en Estocolmo (Suecia)
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25 septiembre 2011
Adrián Gómez: "En Irlanda están acostumbrados a trabajar el español con ejercicios de enfoque estructuralista".
Serie | Profesores de ELE/2L por el mundo (XIV)
He estado impartiendo clases de español en el Trinity College de Dublín (Irlanda). En un primer momento, empecé trabajar en una de las muchas sociedades de estudiantes con las que cuenta Trinity. En concreto, comencé a trabajar como profesor de español en la sociedad de Lenguas Modernas. Su coordinadora me ofreció la oportunidad de impartir las clases de español a los dos grupos que había, uno de nivel inicial y otro de nivel intermedio. En ambos grupos había tanto alumnos irlandeses como extranjeros que al mismo tiempo se encontraban allí con algún tipo de beca. Considero interesante resaltar este dato porque esto provocó que se dieran situaciones lingüísticas individuales en un mismo espacio. Así, en un mismo grupo pudieron encontrarse alumnos irlandeses, o de lengua inglesa en general, cuyo único contacto con el español se producía durante las horas de clases y otros alumnos cuyas lenguas nativas eran el francés o el alemán que se hallaban en un contexto de inmersión lingüística con el inglés.
A todos ellos les pregunté el primer día de clase cuál era el motivo por el que querían aprender español y, si tuviera que resaltar unas causas generales, en general, todos sentían atracción por la cultura española, concretamente, el cine, la música, la gastronomía y las fiestas populares. Asismimo, de alguna manera eran conscientes de que el español es una lengua que está en alza y posee un gran futuro en ese sentido.
Mis clases estuvieron centradas en diversos temas puntuales con diferentes contenidos gramaticales y con actividades orientadas a practicar las diferentes destrezas. En la medida de lo posible intenté dar a las clases un enfoque comunicativo.
Además de estos grupos, he sido auxiliar de conversación de las clases de español oral en Estudios Hispánicos. Como tal, he tenido a mi cargo cinco grupos de diferentes cursos del grado, en concreto, uno de primero y dos de tercer y cuarto curso con lo que los niveles también fueron diferentes. Desde el departamento me encomendaron que las clases debían tener un enfoque oral y que, por tanto, mientras tuviera esto presente, tenía libertad absoluta para preparar el contenido. Antes de comenzar, me informé sobre lo que se había estado haciendo en los diferentes grupos y, fundamentalmente, consistía en leer diferentes artículos de opinión en clase que luego eran comentados o debatidos por los alumnos. Sin embargo, decidí preparar para cada una de las clases diferentes temas concretos con un enfoque oral pero con un tema determinado de manera que garantizará, además de la conversación, el aprendizaje o repaso de determinado vocabulario.
Mi conocimiento sobre cómo aprenden los irlandeses no se debe tanto a mi experiencia como profesor como a compañero de clase. Según me contaban, las clases de español poseen una orientación magistral y se basan en un aprendizaje de la gramática normativa. En mi experiencia, sí pude notar que los alumnos no estaban muy acostumbrados a trabajar su español de manera muy diferente a las fotocopias con ejercicios de enfoque estructuralista. Asimismo, en algunas ocasiones me sorprendió el considerable desnivel que existía entre algunos estudiantes en la destreza oral dándose el caso, incluso, de que algún estudiante de primer año poseía más fluidez que alumnos que se encontraban ya en el tercer año.
Autor
Adrián Gómez es profesores de español como lengua extranjera en el Trinity College de Dublín (Irlanda)
He estado impartiendo clases de español en el Trinity College de Dublín (Irlanda). En un primer momento, empecé trabajar en una de las muchas sociedades de estudiantes con las que cuenta Trinity. En concreto, comencé a trabajar como profesor de español en la sociedad de Lenguas Modernas. Su coordinadora me ofreció la oportunidad de impartir las clases de español a los dos grupos que había, uno de nivel inicial y otro de nivel intermedio. En ambos grupos había tanto alumnos irlandeses como extranjeros que al mismo tiempo se encontraban allí con algún tipo de beca. Considero interesante resaltar este dato porque esto provocó que se dieran situaciones lingüísticas individuales en un mismo espacio. Así, en un mismo grupo pudieron encontrarse alumnos irlandeses, o de lengua inglesa en general, cuyo único contacto con el español se producía durante las horas de clases y otros alumnos cuyas lenguas nativas eran el francés o el alemán que se hallaban en un contexto de inmersión lingüística con el inglés.
A todos ellos les pregunté el primer día de clase cuál era el motivo por el que querían aprender español y, si tuviera que resaltar unas causas generales, en general, todos sentían atracción por la cultura española, concretamente, el cine, la música, la gastronomía y las fiestas populares. Asismimo, de alguna manera eran conscientes de que el español es una lengua que está en alza y posee un gran futuro en ese sentido.
Mis clases estuvieron centradas en diversos temas puntuales con diferentes contenidos gramaticales y con actividades orientadas a practicar las diferentes destrezas. En la medida de lo posible intenté dar a las clases un enfoque comunicativo.
Además de estos grupos, he sido auxiliar de conversación de las clases de español oral en Estudios Hispánicos. Como tal, he tenido a mi cargo cinco grupos de diferentes cursos del grado, en concreto, uno de primero y dos de tercer y cuarto curso con lo que los niveles también fueron diferentes. Desde el departamento me encomendaron que las clases debían tener un enfoque oral y que, por tanto, mientras tuviera esto presente, tenía libertad absoluta para preparar el contenido. Antes de comenzar, me informé sobre lo que se había estado haciendo en los diferentes grupos y, fundamentalmente, consistía en leer diferentes artículos de opinión en clase que luego eran comentados o debatidos por los alumnos. Sin embargo, decidí preparar para cada una de las clases diferentes temas concretos con un enfoque oral pero con un tema determinado de manera que garantizará, además de la conversación, el aprendizaje o repaso de determinado vocabulario.
Mi conocimiento sobre cómo aprenden los irlandeses no se debe tanto a mi experiencia como profesor como a compañero de clase. Según me contaban, las clases de español poseen una orientación magistral y se basan en un aprendizaje de la gramática normativa. En mi experiencia, sí pude notar que los alumnos no estaban muy acostumbrados a trabajar su español de manera muy diferente a las fotocopias con ejercicios de enfoque estructuralista. Asimismo, en algunas ocasiones me sorprendió el considerable desnivel que existía entre algunos estudiantes en la destreza oral dándose el caso, incluso, de que algún estudiante de primer año poseía más fluidez que alumnos que se encontraban ya en el tercer año.
Autor
Adrián Gómez es profesores de español como lengua extranjera en el Trinity College de Dublín (Irlanda)
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17 septiembre 2011
Carlos González: "Una cosa común en los alemanes que aprenden idiomas extranjeros es el deseo de practicarlos".
Serie | Profesores de ELE/2L por el mundo (XIII)
Mi nombre es Carlos González Casares, tengo 31 años y vivo y trabajo en el norte de Alemania, en la ciudad universitaria de Greifswald, costa del mar Báltico, no muy lejos de Polonia y con el ferry a unas horas de Suecia. Es una región bonita, con mucho turismo interno, mucho campo y pueblecitos típicos de casitas de pescadores. Pero una región pobre que cuenta con la tasa de paro más alta del país, inviernos interminables, extrema derecha en el parlamento regional y donde algunas pesadas herencias de la antigua República Democrática Alemana se dejan notar más que en otros lugares. La región donde se dice que quería morir Bismarck porque decía que aquí todo llegaba 60 años más tarde. Sin embargo, antes de contarte cosas más concretas sobre mi trabajo y los alumnos alemanes, aprovecho para hacer un poco de publicidad de un libro en el que he participado y que está a punto de salir al mercado: “El español en la maleta” Relatos cortos autobiográficos de profesores de español por el mundo entero que puede ser de interés para los lectores de esta serie de entradas en tu blog :-)
Mi trabajo principal, el que me da de comer de verdad, es el de lector en la Universidad de Greifswald. Allí doy clases a universitarios con edades entre los 18 y los 30 años más o menos. También trabajo en la Volkshochschule, “universidad popular”, una escuela para adultos en la que se imparten, entre otras materias, muchos cursos de idiomas. Aquí mis clases van dirigidas, por lo general, a personas no tan jóvenes, digamos entre los 30 y 99 años :-)
La historia de la enseñanza del español en la región es reciente. Los institutos o escuelas secundarias empiezan ahora a incorporarlo de manera general a sus planes de estudios. Se está imponiendo al francés y a otras lenguas como tercera lengua de aprendizaje. La novedad del español en la zona hace que mis alumnos sean en su mayoría principiantes.
Las motivaciones del alumnado alemán para estudiar español son muy variadas. En la universidad muchos asisten a los cursos de español para sacarse créditos universitarios y completar sus títulos de Bachelor. No obstante, también hay alumnos universitarios que estudian español por gusto o porque lo necesitan para algún proyecto concreto, por ejemplo participar en el programa de intercambio universitario Erasmus, hacer prácticas en un hospital en Latinoamérica, en una empresa en España o disfrutar de un largo viaje.
En la escuela para adultos las motivaciones suelen ser de tipo turístico: ser capaces de comunicarse durante sus vacaciones en España. Pero también hay cada vez más gente relativamente mayor que estudia español por motivos familiares: ¡para entenderse con su yerno o nuera! Porque mucha gente emigra a Alemania a buscar trabajo, pero muchos más alemanes emigran fuera para encontrar el suyo. Especialmente en esta región del norte la cual, con su alto índice de paro, es un foco histórico de emigración. Nueva Zelanda, Canada o Chile son algunos de los países adonde más emigran los alemanes de aquí, y cada vez hay más familias multiculturales y binacionales.
El modo de aprender de mis alumnos es muy diverso en cuanto al ritmo. Los alumnos jóvenes de la universidad aprenden muy rápido, están acostumbrados a estudiar lenguas y muchos traen conocimientos de latín, francés o italiano, además de inglés. Estos alumnos universitarios aprenden español con facilidad y pueden alcanzar un nivel B1+ en menos de dos años con cursos semestrales de dos clases por semana. Pero, y esto es una característica muy típica alemana, las instituciones en su afán por ser estrictas siempre usan mal el MCER, “inflacionando” así los niveles iniciales. Muchas instituciones alemanas, cuando certifican un nivel siguiendo la nomenclatura del MCER, lo hacen por debajo del nivel que realmente ha adquirido el alumno. Sin contar que, además, los alemanes siempre te responderá a la pregunta de “¿hablas español?” con “un poquito”, para pasar a mantener a continuación una conversación sin muchos problema en esta lengua. Conclusión: un universitario alemán con un certificado alemán de B1 suele hablar español bastante bien.
En la universidad popular o escuela para adultos la cosa es distinta, el ritmo de aprendizaje es mucho más lento. Esto, además de la edad de los estudiantes, tiene otras razones de peso: sólo una clase a la semana, pausas entre curso y curso de casi tres meses, alumnos trabajadores o jubilados (es decir que ya no están en “la fase de estudiar”), clases nocturnas donde se nota la fatiga de la jornada laboral... Sin embargo, el público de la universidad popular tiene también sus ventajas: están ahí sentados porque quieren, cosa que no siempre pasa en la universidad. Además te pueden dar muchas sorpresas, porque son estudiantes con conocimientos más amplios y más experiencias, que suelen haber visitado con frecuencia países donde se habla español o haber vivido en ellos una larga temporada. De modo que, aunque algunos no sabrán conjugar un verbo irregular en presente e incluso puede que den la impresión de no llegar a poder hacerlo nunca, sí pueden darte su opinión, sobre una gran multitud de temas, hacerse entender en un restaurante o invitarte a un café en español.
A pesar de todo, hay algo que une tanto al alemán estudiante de la universidad como al alemán alumno de la Volkshochschule: su cultura de aprendizaje de idiomas extranjeros. Los alumnos de español alemanes son estudiantes con alto grado de autonomía y métodos de aprendizaje y rutinas adquiridas ya en la más tierna infancia escolar (por ejemplo, aprender el vocabulario con sistemas de tarjetas como este). La gran mayoría toman el trabajo en serio y aprenden rápido y concienzudamente. Cumpliendo, por tanto, con el típico tópico del alemán trabajador. El único lado un poco oscuro de ser estudiantes tan experimentados en el aprendizaje de lenguas es que los “nuevos enfoques” o “metodologías” no son siempre bienvenidos. El alemán, hablando así en general y con todas las excepciones posibles, quiere gramática, buenas explicaciones, listas de vocabulario y ejercicios. Quiere textos lo más actuales posible. Un profesor poco experimentado que espere que sus alumnos aprendan de manera más inductiva y que vayan adquiriendo conocimientos a través del enfoque por tareas puede llevarse alguna frustración que otra; como, por ejemplo, sentir que sus alumnos piensan que les está haciendo perder el tiempo. También puede llevarse alguna sorpresa un profesor innovador amante de las nuevas tecnologías que quiera que sus alumnos participen en sus blogs y en sus proyectos online. Los alemanes suelen ser conservadores frente a muchas cosas e Internet es una de ellas. Pero el antídoto contra estas “frustraciones programadas” es explicar muy bien lo que se va a hacer y por qué se hace. Los objetivos de aprendizaje y el sistema de evaluación deben estar claros. Ya sé que esto es importante para cualquier alumno de cualquier nacionalidad y de cualquier materia, pero más, si cabe, para el alemán. Las reglas e instrucciones dadas a principio de curso son importantes y nos servirán para presentar de manera explícita la relación entre las tareas y los objetivos, el sentido de los métodos que usamos y cuáles son nuestras intenciones al hacerlo.
Otra cosa que es común en los alemanes que aprenden idiomas extranjeros es el deseo de practicarlos. Les encanta hablar en otros idiomas. Esto puede ser más que fastidioso para los extranjeros que viven en Alemania y quieren practicar la lengua del país. Uno se llega a preguntar a sí mismo si están hablando contigo porque se interesan de verdad lo que dices o porque se lo cuentas en un idioma que quieren aprender; terrible, sin embargo, ellos no lo ven así y creen que los extranjeros prefieren que se les hable en su lengua en vez de verse obligados a hablar un idioma que los propios alemanes en muchos casos consideran difícil e incluso feo.
Algunas de las cosas que he dicho hasta ahora suenan un poco a tópico: el alemán estudioso, que hace los deberes y participa en clase... Pero también hay un aspecto que quizás no encaja en el tópico y es importante señalar, aunque no será una sorpresa para cualquiera que haya vivido un tiempo en Alemania: a los alemanes les encanta jugar. De hecho, como para otras muchas cosas, tienen una palabra concreta para las tardes y noches en que quedan en casa de alguien a jugar a juegos de mesa, cartas, dados o lo que se tercie: Spieleabend (noche de juegos). Por eso, un profesor que sepa introducir esta perspectiva lúdica en sus clases tiene la motivación del alumnado asegurada.
En cuanto a los aspectos formales más difíciles de nuestra lengua para los alemanes que la aprenden, es obvio que para los principiantes el simple hecho de acostumbrarse a usar signos ortográficos como la tilde o los signos de interrogación y exclamación al principio de una oración producen cierta confusión. No obstante, los grandes obtáculos se los encuentra el estudiante alemán principiante con dos temas clásicos de gramática: el subjuntivo y los tiempos del pasado. Aquí es donde la pericia del profesor se pone a prueba, pues son temas muy peliagudos de tratar en clase si se quiere hacer bien y evitar que enraícen ideas falsas como que el subjuntivo es el Konjuntiv II en alemán o que el pretérito perfecto funciona como el Perfekt. El enfoque y la estrategia que utilice el profesor para llevar este tipo de temas a clase pueden significar el éxito o el fracaso de un curso entero.
Lo extranjero fascina al común de los alemanes. A muchos les encanta poner de relieve las diferencias culturales, lo cual a veces lleva a exagerar y cometer errores que fomentan prejuicios. En cualquier caso el estudiante alemán está bien predispuesto a que se traten temas de Landeskunde en clase: historia, geografía, política, arte, etc. Los alemanes han sido siempre grandes viajeros y, haciendo la gran excepción de los que se van a las playas de Mallorca a emborracharse, suelen interesarse a fondo por los países que visitan. La literatura de viajes alemana es vasta y de orígenes remotos, teniendo su época dorada en el romanticismo, lo cual es otra de las razones de la visión un tanto exagerada y tópica que se puede tener de los españoles o de los latinos. Mi recomendación para cualquier profesor de español en Alemania es que sea inflexible con estos tópicos; no se pueden hacer bromas en clase sobre la puntualidad española por parte del profesor de español y luego querer erradicar prejuicios, por ejemplo. No sólo en la universidad, sino en la escuela para adultos a la que pueden asistir licenciados, doctores, o incluso catedráticos jubilados, debe exigirse del profesor un tratamiento de los temas culturales a un nivel intelectual elevado y con una perspectiva compleja. Lamentablemente a esta labor no suelen ayudar mucho la mayoría de libros de clase que hay en el mercado con sus comunes imágenes simples y estereotipadas de España y Latinoamérica. En cualquier caso, no infravalorar la inteligencia del alumno es una regla de oro. Pero, hay prejuicios que juegan a nuestro favor. Se nos consideran simpáticos, unkompliziert, extrovertidos, con capacidad de improvisación, etc. Ello ayuda a entablar una relación de confianza e incluso de cariño con los alumnos.
Autor
Carlos González Casares es Lector de español en el Centro de lenguas extranjeras y multimedia de la Universidad de Greifswald, Alemania.
Mi nombre es Carlos González Casares, tengo 31 años y vivo y trabajo en el norte de Alemania, en la ciudad universitaria de Greifswald, costa del mar Báltico, no muy lejos de Polonia y con el ferry a unas horas de Suecia. Es una región bonita, con mucho turismo interno, mucho campo y pueblecitos típicos de casitas de pescadores. Pero una región pobre que cuenta con la tasa de paro más alta del país, inviernos interminables, extrema derecha en el parlamento regional y donde algunas pesadas herencias de la antigua República Democrática Alemana se dejan notar más que en otros lugares. La región donde se dice que quería morir Bismarck porque decía que aquí todo llegaba 60 años más tarde. Sin embargo, antes de contarte cosas más concretas sobre mi trabajo y los alumnos alemanes, aprovecho para hacer un poco de publicidad de un libro en el que he participado y que está a punto de salir al mercado: “El español en la maleta” Relatos cortos autobiográficos de profesores de español por el mundo entero que puede ser de interés para los lectores de esta serie de entradas en tu blog :-)
Mi trabajo principal, el que me da de comer de verdad, es el de lector en la Universidad de Greifswald. Allí doy clases a universitarios con edades entre los 18 y los 30 años más o menos. También trabajo en la Volkshochschule, “universidad popular”, una escuela para adultos en la que se imparten, entre otras materias, muchos cursos de idiomas. Aquí mis clases van dirigidas, por lo general, a personas no tan jóvenes, digamos entre los 30 y 99 años :-)
La historia de la enseñanza del español en la región es reciente. Los institutos o escuelas secundarias empiezan ahora a incorporarlo de manera general a sus planes de estudios. Se está imponiendo al francés y a otras lenguas como tercera lengua de aprendizaje. La novedad del español en la zona hace que mis alumnos sean en su mayoría principiantes.
Las motivaciones del alumnado alemán para estudiar español son muy variadas. En la universidad muchos asisten a los cursos de español para sacarse créditos universitarios y completar sus títulos de Bachelor. No obstante, también hay alumnos universitarios que estudian español por gusto o porque lo necesitan para algún proyecto concreto, por ejemplo participar en el programa de intercambio universitario Erasmus, hacer prácticas en un hospital en Latinoamérica, en una empresa en España o disfrutar de un largo viaje.
En la escuela para adultos las motivaciones suelen ser de tipo turístico: ser capaces de comunicarse durante sus vacaciones en España. Pero también hay cada vez más gente relativamente mayor que estudia español por motivos familiares: ¡para entenderse con su yerno o nuera! Porque mucha gente emigra a Alemania a buscar trabajo, pero muchos más alemanes emigran fuera para encontrar el suyo. Especialmente en esta región del norte la cual, con su alto índice de paro, es un foco histórico de emigración. Nueva Zelanda, Canada o Chile son algunos de los países adonde más emigran los alemanes de aquí, y cada vez hay más familias multiculturales y binacionales.
El modo de aprender de mis alumnos es muy diverso en cuanto al ritmo. Los alumnos jóvenes de la universidad aprenden muy rápido, están acostumbrados a estudiar lenguas y muchos traen conocimientos de latín, francés o italiano, además de inglés. Estos alumnos universitarios aprenden español con facilidad y pueden alcanzar un nivel B1+ en menos de dos años con cursos semestrales de dos clases por semana. Pero, y esto es una característica muy típica alemana, las instituciones en su afán por ser estrictas siempre usan mal el MCER, “inflacionando” así los niveles iniciales. Muchas instituciones alemanas, cuando certifican un nivel siguiendo la nomenclatura del MCER, lo hacen por debajo del nivel que realmente ha adquirido el alumno. Sin contar que, además, los alemanes siempre te responderá a la pregunta de “¿hablas español?” con “un poquito”, para pasar a mantener a continuación una conversación sin muchos problema en esta lengua. Conclusión: un universitario alemán con un certificado alemán de B1 suele hablar español bastante bien.
En la universidad popular o escuela para adultos la cosa es distinta, el ritmo de aprendizaje es mucho más lento. Esto, además de la edad de los estudiantes, tiene otras razones de peso: sólo una clase a la semana, pausas entre curso y curso de casi tres meses, alumnos trabajadores o jubilados (es decir que ya no están en “la fase de estudiar”), clases nocturnas donde se nota la fatiga de la jornada laboral... Sin embargo, el público de la universidad popular tiene también sus ventajas: están ahí sentados porque quieren, cosa que no siempre pasa en la universidad. Además te pueden dar muchas sorpresas, porque son estudiantes con conocimientos más amplios y más experiencias, que suelen haber visitado con frecuencia países donde se habla español o haber vivido en ellos una larga temporada. De modo que, aunque algunos no sabrán conjugar un verbo irregular en presente e incluso puede que den la impresión de no llegar a poder hacerlo nunca, sí pueden darte su opinión, sobre una gran multitud de temas, hacerse entender en un restaurante o invitarte a un café en español.
A pesar de todo, hay algo que une tanto al alemán estudiante de la universidad como al alemán alumno de la Volkshochschule: su cultura de aprendizaje de idiomas extranjeros. Los alumnos de español alemanes son estudiantes con alto grado de autonomía y métodos de aprendizaje y rutinas adquiridas ya en la más tierna infancia escolar (por ejemplo, aprender el vocabulario con sistemas de tarjetas como este). La gran mayoría toman el trabajo en serio y aprenden rápido y concienzudamente. Cumpliendo, por tanto, con el típico tópico del alemán trabajador. El único lado un poco oscuro de ser estudiantes tan experimentados en el aprendizaje de lenguas es que los “nuevos enfoques” o “metodologías” no son siempre bienvenidos. El alemán, hablando así en general y con todas las excepciones posibles, quiere gramática, buenas explicaciones, listas de vocabulario y ejercicios. Quiere textos lo más actuales posible. Un profesor poco experimentado que espere que sus alumnos aprendan de manera más inductiva y que vayan adquiriendo conocimientos a través del enfoque por tareas puede llevarse alguna frustración que otra; como, por ejemplo, sentir que sus alumnos piensan que les está haciendo perder el tiempo. También puede llevarse alguna sorpresa un profesor innovador amante de las nuevas tecnologías que quiera que sus alumnos participen en sus blogs y en sus proyectos online. Los alemanes suelen ser conservadores frente a muchas cosas e Internet es una de ellas. Pero el antídoto contra estas “frustraciones programadas” es explicar muy bien lo que se va a hacer y por qué se hace. Los objetivos de aprendizaje y el sistema de evaluación deben estar claros. Ya sé que esto es importante para cualquier alumno de cualquier nacionalidad y de cualquier materia, pero más, si cabe, para el alemán. Las reglas e instrucciones dadas a principio de curso son importantes y nos servirán para presentar de manera explícita la relación entre las tareas y los objetivos, el sentido de los métodos que usamos y cuáles son nuestras intenciones al hacerlo.
Otra cosa que es común en los alemanes que aprenden idiomas extranjeros es el deseo de practicarlos. Les encanta hablar en otros idiomas. Esto puede ser más que fastidioso para los extranjeros que viven en Alemania y quieren practicar la lengua del país. Uno se llega a preguntar a sí mismo si están hablando contigo porque se interesan de verdad lo que dices o porque se lo cuentas en un idioma que quieren aprender; terrible, sin embargo, ellos no lo ven así y creen que los extranjeros prefieren que se les hable en su lengua en vez de verse obligados a hablar un idioma que los propios alemanes en muchos casos consideran difícil e incluso feo.
Algunas de las cosas que he dicho hasta ahora suenan un poco a tópico: el alemán estudioso, que hace los deberes y participa en clase... Pero también hay un aspecto que quizás no encaja en el tópico y es importante señalar, aunque no será una sorpresa para cualquiera que haya vivido un tiempo en Alemania: a los alemanes les encanta jugar. De hecho, como para otras muchas cosas, tienen una palabra concreta para las tardes y noches en que quedan en casa de alguien a jugar a juegos de mesa, cartas, dados o lo que se tercie: Spieleabend (noche de juegos). Por eso, un profesor que sepa introducir esta perspectiva lúdica en sus clases tiene la motivación del alumnado asegurada.
En cuanto a los aspectos formales más difíciles de nuestra lengua para los alemanes que la aprenden, es obvio que para los principiantes el simple hecho de acostumbrarse a usar signos ortográficos como la tilde o los signos de interrogación y exclamación al principio de una oración producen cierta confusión. No obstante, los grandes obtáculos se los encuentra el estudiante alemán principiante con dos temas clásicos de gramática: el subjuntivo y los tiempos del pasado. Aquí es donde la pericia del profesor se pone a prueba, pues son temas muy peliagudos de tratar en clase si se quiere hacer bien y evitar que enraícen ideas falsas como que el subjuntivo es el Konjuntiv II en alemán o que el pretérito perfecto funciona como el Perfekt. El enfoque y la estrategia que utilice el profesor para llevar este tipo de temas a clase pueden significar el éxito o el fracaso de un curso entero.
Lo extranjero fascina al común de los alemanes. A muchos les encanta poner de relieve las diferencias culturales, lo cual a veces lleva a exagerar y cometer errores que fomentan prejuicios. En cualquier caso el estudiante alemán está bien predispuesto a que se traten temas de Landeskunde en clase: historia, geografía, política, arte, etc. Los alemanes han sido siempre grandes viajeros y, haciendo la gran excepción de los que se van a las playas de Mallorca a emborracharse, suelen interesarse a fondo por los países que visitan. La literatura de viajes alemana es vasta y de orígenes remotos, teniendo su época dorada en el romanticismo, lo cual es otra de las razones de la visión un tanto exagerada y tópica que se puede tener de los españoles o de los latinos. Mi recomendación para cualquier profesor de español en Alemania es que sea inflexible con estos tópicos; no se pueden hacer bromas en clase sobre la puntualidad española por parte del profesor de español y luego querer erradicar prejuicios, por ejemplo. No sólo en la universidad, sino en la escuela para adultos a la que pueden asistir licenciados, doctores, o incluso catedráticos jubilados, debe exigirse del profesor un tratamiento de los temas culturales a un nivel intelectual elevado y con una perspectiva compleja. Lamentablemente a esta labor no suelen ayudar mucho la mayoría de libros de clase que hay en el mercado con sus comunes imágenes simples y estereotipadas de España y Latinoamérica. En cualquier caso, no infravalorar la inteligencia del alumno es una regla de oro. Pero, hay prejuicios que juegan a nuestro favor. Se nos consideran simpáticos, unkompliziert, extrovertidos, con capacidad de improvisación, etc. Ello ayuda a entablar una relación de confianza e incluso de cariño con los alumnos.
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Carlos González Casares es Lector de español en el Centro de lenguas extranjeras y multimedia de la Universidad de Greifswald, Alemania.
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05 septiembre 2011
Marisol Villarrubia: "El aprendizaje de los británicos está muy relacionado con la emotividad”
Serie | Profesores de ELE/2L por el mundo (XII)
Soy profesora de español en el Instituto Cervantes de Leeds desde 2007, una ciudad universitaria, tranquila y acogedora al norte de Inglaterra, con una actividad y una vida muy distinta a otros lugares del Reino Unido. Así que, lo que os cuento se ubica en este marco preciso.
Los británicos adoran España principalmente por su clima. Cuando vives aquí unos años comprendes poco a poco esta obsesión y es que las nubes casi nunca nos permiten gozar del sol. Esto ha hecho que nuestro país sea un destino casi obligado, como otros con un clima mediterráneo cálido. Esto no quiere decir que todos estén interesados en aprender español, porque como sabréis, muchos británicos utilizan siempre su lengua materna y sólo les interesan las playas. Sin embargo, otros adoran nuestro país, nuestra gastronomía, nuestras gentes, costumbres y cultura.
Lo vemos muy a menudo cuando conversamos con ellos, ya que los temas que suelen preferir están siempre relacionados con la actualidad (el paro, la enseñanza, la situación política, la sanidad pública, etc.) También les preocupa la imagen que tenemos de ellos, ya que les molesta que les asociemos con ese tipo de turismo que viaja a España, como a Benidorm, y que todos tenemos en mente. Es curioso que haya una serie en televisión que se titule así y que transcurra en esta población costera, hecha por ellos y que responde a dichos tópicos.
Todo lo que os he contado sirve para que, desde fuera, comprendáis que el aprendizaje de los estudiantes está basado en gran medida en la afectividad y en la emotividad. De hecho, una de las claves del éxito se centra en la enseñanza comunicativa, en contextos eminentemente prácticos en los que los estudiantes adoptan un papel activo. Por eso, hasta que no consiguen niveles avanzados no les obsesiona la gramática y no centran en ésta su aprendizaje. El lado más negativo es que a veces pesa demasiado su deseo de traducirlo todo al inglés y el hecho de que muchos no tienen un aprendizaje previo de otras lenguas.
El perfil del estudiante que os he esbozado hace que el docente tenga un papel decisivo para su continuidad, ya que debe generar una atmósfera relajada, positiva y muy motivadora en la que intentar disminuir los factores de ansiedad.
En resumen, en el contexto educativo que os he descrito, en el que importan poco los certificados de horas y los diplomas, y sólo en contadas ocasiones aprender español es importante para un currículo o para trabajar, hace que el aprendizaje del español esté muy relacionado con la emotividad y la atracción que sienten los británicos por el mundo hispano.
Soy profesora de español en el Instituto Cervantes de Leeds desde 2007, una ciudad universitaria, tranquila y acogedora al norte de Inglaterra, con una actividad y una vida muy distinta a otros lugares del Reino Unido. Así que, lo que os cuento se ubica en este marco preciso.
Los británicos adoran España principalmente por su clima. Cuando vives aquí unos años comprendes poco a poco esta obsesión y es que las nubes casi nunca nos permiten gozar del sol. Esto ha hecho que nuestro país sea un destino casi obligado, como otros con un clima mediterráneo cálido. Esto no quiere decir que todos estén interesados en aprender español, porque como sabréis, muchos británicos utilizan siempre su lengua materna y sólo les interesan las playas. Sin embargo, otros adoran nuestro país, nuestra gastronomía, nuestras gentes, costumbres y cultura.
Lo vemos muy a menudo cuando conversamos con ellos, ya que los temas que suelen preferir están siempre relacionados con la actualidad (el paro, la enseñanza, la situación política, la sanidad pública, etc.) También les preocupa la imagen que tenemos de ellos, ya que les molesta que les asociemos con ese tipo de turismo que viaja a España, como a Benidorm, y que todos tenemos en mente. Es curioso que haya una serie en televisión que se titule así y que transcurra en esta población costera, hecha por ellos y que responde a dichos tópicos.
Todo lo que os he contado sirve para que, desde fuera, comprendáis que el aprendizaje de los estudiantes está basado en gran medida en la afectividad y en la emotividad. De hecho, una de las claves del éxito se centra en la enseñanza comunicativa, en contextos eminentemente prácticos en los que los estudiantes adoptan un papel activo. Por eso, hasta que no consiguen niveles avanzados no les obsesiona la gramática y no centran en ésta su aprendizaje. El lado más negativo es que a veces pesa demasiado su deseo de traducirlo todo al inglés y el hecho de que muchos no tienen un aprendizaje previo de otras lenguas.
El perfil del estudiante que os he esbozado hace que el docente tenga un papel decisivo para su continuidad, ya que debe generar una atmósfera relajada, positiva y muy motivadora en la que intentar disminuir los factores de ansiedad.
En resumen, en el contexto educativo que os he descrito, en el que importan poco los certificados de horas y los diplomas, y sólo en contadas ocasiones aprender español es importante para un currículo o para trabajar, hace que el aprendizaje del español esté muy relacionado con la emotividad y la atracción que sienten los británicos por el mundo hispano.
Autora
Marisol Villarrubia es profesora de ELE y Coordinadora Académica del Instituto Cervantes de Leeds (Reino Unido).
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24 agosto 2011
Pedro Navarro: "El mayor obstáculo que he encontrado durante casi 10 años de enseñanza a brasileños es la falsa creencia de que pueden hablar español sin esfuerzo"
Serie | Profesores de ELE/2L por el mundo (XI)
1.- ¿Dónde das clase (ciudad, país, institución) y cuál es el perfil de tus alumnos y de los cursos que impartes? Trabajo en el Instituto Cervantes de Belo Horizonte, en Brasil. Nuestros estudiantes entran dentro de esa categoría tan amplia de “estudiantes brasileños” que normalmente se tiende a unificar y que sin embargo, acoge a grupos muy distantes en lo geográfico y cultural.
En este sentido creo que los estudiantes de Belo Horizonte son particulares, ya que es probable que sean los únicos que no tienen un referente claro que los relacione a las culturas expresadas en español. En el sur de Brasil, en ciudades como Curitiba, Florianópolis o Porto Alegre, tienen una mayor afinidad con el español debido a la proximidad geográfica, a una colonización parecida, a elementos culturales compartidos, como el gauchismo, e incluso al turismo. Por su parte, otras ciudades, como Salvador de Bahía o Río de Janeiro, fueron destino de la migración española (principalmente gallega) e hispanoamericana (sobre todo, argentina), y en ellas ya existe una tradición consolidada en la enseñanza de nuestra lengua. Sao Paulo es el centro económico de América del Sur, y por tanto, desde allí se realizan operaciones comerciales e intercambios para los cuales resulta esencial hablar en la lengua mayoritaria del continente Sur. En este sentido, repito, creo que Belo Horizonte es muy diferente al resto de ciudades brasileñas.
Respecto a las edades, la mayoría de los estudiantes se agrupan en la categoría de adultos (mayores de 18 años), donde también incluimos a aquellos que en francés se denomina “grands adolescents” (16 a 18 años), y que son estudiantes que ya sea por motivos afectivos o cognitivos, difícilmente encajan en grupos con estudiantes de menor edad. A este grupo principal se le añade cada vez más grupos de jóvenes, de 12 a 16 años, que vienen al Instituto Cervantes a complementar lo aprendido en la escuela, donde el español se ha incluido recientemente dentro del currículo, y niños de 8 a 11 años, que acaban de terminar el proceso de alfabetización instrumental en su lengua materna (portugués) y comienzan a estudiar una lengua extranjera (inglés o español). Por último, tenemos algunos grupos de personas de la tercera edad, que en Brasil, curiosamente, reciben el el eufemismo de “mejor edad”. Debido a la alta natalidad tradicional, este es un grupo al que no se le ha prestado mucha atención hasta ahora. Sin embargo, el ciclo económico de crecimiento también está influyendo en el progresivo envejecimiento de la población y es muy probable que cada vez haya más proyectos de educación / recreación para jubilados.
En cuanto al entorno socio-económico, los estudiantes del centro proceden de las clases alta, media-alta y la nueva clase media que ha surgido a raíz del crecimiento económico de la última década. Sin embargo, cabe destacar que la enseñanza de español sigue siendo un elemento de distinción de clase dentro de un país donde el derecho a una educación de calidad es un derecho más nominal que real.
2.- ¿Qué motiva a tus alumnos a aprender español? El factor determinante creo que es la edad. La mayoría de los estudiantes adultos viene a estudiar por motivaciones instrumentales, ya sean estas de tipo más o menos difusas (el estudiantes siente que el español va a ser un elemento enriquecedor en su currículo), o muy concretas (quieren participar en programas de intercambio o becas, trabajan en empresas multinacionales, deben prepararse para la Copa del Mundo, etc).
En un término medio encontramos a los estudiantes más jóvenes. A pesar de que en sus escuelas ya se estudia la lengua, sus padres consideran que se hace dentro de un modelo masificado que no asegura la calidad, y llevan a sus hijos a centros de lengua privados. Otras veces el interés viene del propio menor, que quiere estudiar español atraído por fenómenos de la cultura pop (series para adolecentes, cantantes, futbolistas, etc.)
En el extremo menos pragmático se encuentran los estudiantes de la tercera edad, que vienen a estudiar español por puro interés personal, animados ante la perspectiva de hacer un viaje a España o Argentina, o por argumentos un tanto kitsch, como que nuestra lengua “suena bien”, o que es una lengua “muy romántica”.
3.- ¿Cómo aprenden tus alumnos? (hábitos de aprendizaje, estrategias, la metodología que mejor funciona o la que tú usas...) El mayor obstáculo que he encontrado durante casi 10 años de enseñanza a brasileños (antes en Sao Paulo y ahora en Belo Horizonte) es la falsa creencia, muy extendida, de que pueden hablar español sin esfuerzo. A partir de la relación de cercanía entre lengua materna y lengua meta y de la mayor complejidad del sistema fonético portugués, los brasileños pueden comprender textos y conversaciones básicas sin grandes dificultades. Y precisamente este desarrollo “natural” de las destrezas de comprensión les lleva a ampliar su sensación de suficiencia y creer que pueden hacer lo propio respecto a las destrezas de interacción y producción.
A partir de esta creencia encontramos estudiantes muy participativos y con un perfil de aprendizaje marcadamente sincrético, es decir que tienden a basar su aprendizaje en una interacción oral con monitor muy bajo, hasta el punto de que si el profesor no hace un esfuerzo consciente, las clases se convierten en una conversación incesante vacía de reflexiones sobre la forma. Creo que este es el mayor aporte que debe hacer el docente, el de elevar el monitor de los estudiantes, animar a que los estos analicen y aprendan de sus propios errores, a que complementen su propensión a comunicarse con cierta atención a la forma, a que no refuercen mediante la repetición formas ajenas a la lengua meta, a que no se conformen con un nivel de suficiencia comunicativa repleta de errores que no si bien no impiden la transferencia de significado, sí que condenan a que el usuario no vaya más allá del Nivel Umbral (B1).
4.- ¿En qué aspecto o aspectos del español tienen más dificultades tus alumnos? Por todo lo comentado en la pregunta anterior, si tuviera que enumerar las dificultades específicas, creo que hasta el B1, no apuntaría ninguna funcional, ya que para hacer frente a cualquier acción de estos niveles son capaces de combinar con maestría los elementos que conocen con toda suerte de estrategias compensatorias. En lo que los estudiantes fallan recurrentemente es en los elementos gramaticales (la morfología de los verbos irregulares de indicativo y subjuntivo, la construcción de los verbos de opinión que siguen la estructura de “gustar”, los pronombres de objeto directo e indirecto átonos y clíticos, el uso de las preposiciones), y en las interferencias léxicas (préstamos de la lengua materna o formaciones “ingeniosas” de palabras inexistentes). En niveles Avanzado (B2) y Dominio (C1) , creo que los estudiantes que no estudian Letras o materias afines presentan una pobreza de recursos discursivos debida a que en la clase de español les estamos pidiendo que construyan géneros (orales o escritos) que no están acostumbrados a elaborar en su propia lengua. Y cada vez más estoy convencido de que se debe trabajar la fonética desde su nivel básico hasta el supra-segmental, ya que de no ser así el estudiante fosiliza articulaciones de sonidos por aproximación a la lengua materna, y tonemas que no corresponden a ninguna variante del español.
5.- ¿Qué aspectos de la cultura española les resultan más interesantes, por un lado, y más chocantes, por otro? En general diría que nuestros estudiantes están interesados por el conjunto de culturas expresadas en español, no tan sólo por la española. A nosotros, respecto al resto de hispanohablantes, nos tienen por un poco serios, ceñudos, muy directos en el trato, poco flexibles, a veces hasta el punto de ser groseros. No creo que los estudiantes brasileños tengan grandes problemas en sus interacciones con hispanohablantes, ya que a veces los códigos de conducta socioculturales son muy parecidos a los que manejan sus vecinos.
Quizá la mayor dificultad sea que un brasileño llegue a dominar todos los aspectos que operan en contextos muy formales, con formas de comportamiento lingüístico y extra-lingüístico muy codificados. Aunque esto también le pueda suceder a un hablante nativo y no dependa de sus competencias lingüístico-comunicativas y sí de las generales (saber ser, saber hacer…).
Si tengo que enumerar los elementos de la cultura de España, se me ocurre hacer una lista de cinco grandes éxitos:
1.- ¿Dónde das clase (ciudad, país, institución) y cuál es el perfil de tus alumnos y de los cursos que impartes? Trabajo en el Instituto Cervantes de Belo Horizonte, en Brasil. Nuestros estudiantes entran dentro de esa categoría tan amplia de “estudiantes brasileños” que normalmente se tiende a unificar y que sin embargo, acoge a grupos muy distantes en lo geográfico y cultural.
En este sentido creo que los estudiantes de Belo Horizonte son particulares, ya que es probable que sean los únicos que no tienen un referente claro que los relacione a las culturas expresadas en español. En el sur de Brasil, en ciudades como Curitiba, Florianópolis o Porto Alegre, tienen una mayor afinidad con el español debido a la proximidad geográfica, a una colonización parecida, a elementos culturales compartidos, como el gauchismo, e incluso al turismo. Por su parte, otras ciudades, como Salvador de Bahía o Río de Janeiro, fueron destino de la migración española (principalmente gallega) e hispanoamericana (sobre todo, argentina), y en ellas ya existe una tradición consolidada en la enseñanza de nuestra lengua. Sao Paulo es el centro económico de América del Sur, y por tanto, desde allí se realizan operaciones comerciales e intercambios para los cuales resulta esencial hablar en la lengua mayoritaria del continente Sur. En este sentido, repito, creo que Belo Horizonte es muy diferente al resto de ciudades brasileñas.
Respecto a las edades, la mayoría de los estudiantes se agrupan en la categoría de adultos (mayores de 18 años), donde también incluimos a aquellos que en francés se denomina “grands adolescents” (16 a 18 años), y que son estudiantes que ya sea por motivos afectivos o cognitivos, difícilmente encajan en grupos con estudiantes de menor edad. A este grupo principal se le añade cada vez más grupos de jóvenes, de 12 a 16 años, que vienen al Instituto Cervantes a complementar lo aprendido en la escuela, donde el español se ha incluido recientemente dentro del currículo, y niños de 8 a 11 años, que acaban de terminar el proceso de alfabetización instrumental en su lengua materna (portugués) y comienzan a estudiar una lengua extranjera (inglés o español). Por último, tenemos algunos grupos de personas de la tercera edad, que en Brasil, curiosamente, reciben el el eufemismo de “mejor edad”. Debido a la alta natalidad tradicional, este es un grupo al que no se le ha prestado mucha atención hasta ahora. Sin embargo, el ciclo económico de crecimiento también está influyendo en el progresivo envejecimiento de la población y es muy probable que cada vez haya más proyectos de educación / recreación para jubilados.
En cuanto al entorno socio-económico, los estudiantes del centro proceden de las clases alta, media-alta y la nueva clase media que ha surgido a raíz del crecimiento económico de la última década. Sin embargo, cabe destacar que la enseñanza de español sigue siendo un elemento de distinción de clase dentro de un país donde el derecho a una educación de calidad es un derecho más nominal que real.
2.- ¿Qué motiva a tus alumnos a aprender español? El factor determinante creo que es la edad. La mayoría de los estudiantes adultos viene a estudiar por motivaciones instrumentales, ya sean estas de tipo más o menos difusas (el estudiantes siente que el español va a ser un elemento enriquecedor en su currículo), o muy concretas (quieren participar en programas de intercambio o becas, trabajan en empresas multinacionales, deben prepararse para la Copa del Mundo, etc).
En un término medio encontramos a los estudiantes más jóvenes. A pesar de que en sus escuelas ya se estudia la lengua, sus padres consideran que se hace dentro de un modelo masificado que no asegura la calidad, y llevan a sus hijos a centros de lengua privados. Otras veces el interés viene del propio menor, que quiere estudiar español atraído por fenómenos de la cultura pop (series para adolecentes, cantantes, futbolistas, etc.)
En el extremo menos pragmático se encuentran los estudiantes de la tercera edad, que vienen a estudiar español por puro interés personal, animados ante la perspectiva de hacer un viaje a España o Argentina, o por argumentos un tanto kitsch, como que nuestra lengua “suena bien”, o que es una lengua “muy romántica”.
3.- ¿Cómo aprenden tus alumnos? (hábitos de aprendizaje, estrategias, la metodología que mejor funciona o la que tú usas...) El mayor obstáculo que he encontrado durante casi 10 años de enseñanza a brasileños (antes en Sao Paulo y ahora en Belo Horizonte) es la falsa creencia, muy extendida, de que pueden hablar español sin esfuerzo. A partir de la relación de cercanía entre lengua materna y lengua meta y de la mayor complejidad del sistema fonético portugués, los brasileños pueden comprender textos y conversaciones básicas sin grandes dificultades. Y precisamente este desarrollo “natural” de las destrezas de comprensión les lleva a ampliar su sensación de suficiencia y creer que pueden hacer lo propio respecto a las destrezas de interacción y producción.
A partir de esta creencia encontramos estudiantes muy participativos y con un perfil de aprendizaje marcadamente sincrético, es decir que tienden a basar su aprendizaje en una interacción oral con monitor muy bajo, hasta el punto de que si el profesor no hace un esfuerzo consciente, las clases se convierten en una conversación incesante vacía de reflexiones sobre la forma. Creo que este es el mayor aporte que debe hacer el docente, el de elevar el monitor de los estudiantes, animar a que los estos analicen y aprendan de sus propios errores, a que complementen su propensión a comunicarse con cierta atención a la forma, a que no refuercen mediante la repetición formas ajenas a la lengua meta, a que no se conformen con un nivel de suficiencia comunicativa repleta de errores que no si bien no impiden la transferencia de significado, sí que condenan a que el usuario no vaya más allá del Nivel Umbral (B1).
4.- ¿En qué aspecto o aspectos del español tienen más dificultades tus alumnos? Por todo lo comentado en la pregunta anterior, si tuviera que enumerar las dificultades específicas, creo que hasta el B1, no apuntaría ninguna funcional, ya que para hacer frente a cualquier acción de estos niveles son capaces de combinar con maestría los elementos que conocen con toda suerte de estrategias compensatorias. En lo que los estudiantes fallan recurrentemente es en los elementos gramaticales (la morfología de los verbos irregulares de indicativo y subjuntivo, la construcción de los verbos de opinión que siguen la estructura de “gustar”, los pronombres de objeto directo e indirecto átonos y clíticos, el uso de las preposiciones), y en las interferencias léxicas (préstamos de la lengua materna o formaciones “ingeniosas” de palabras inexistentes). En niveles Avanzado (B2) y Dominio (C1) , creo que los estudiantes que no estudian Letras o materias afines presentan una pobreza de recursos discursivos debida a que en la clase de español les estamos pidiendo que construyan géneros (orales o escritos) que no están acostumbrados a elaborar en su propia lengua. Y cada vez más estoy convencido de que se debe trabajar la fonética desde su nivel básico hasta el supra-segmental, ya que de no ser así el estudiante fosiliza articulaciones de sonidos por aproximación a la lengua materna, y tonemas que no corresponden a ninguna variante del español.
5.- ¿Qué aspectos de la cultura española les resultan más interesantes, por un lado, y más chocantes, por otro? En general diría que nuestros estudiantes están interesados por el conjunto de culturas expresadas en español, no tan sólo por la española. A nosotros, respecto al resto de hispanohablantes, nos tienen por un poco serios, ceñudos, muy directos en el trato, poco flexibles, a veces hasta el punto de ser groseros. No creo que los estudiantes brasileños tengan grandes problemas en sus interacciones con hispanohablantes, ya que a veces los códigos de conducta socioculturales son muy parecidos a los que manejan sus vecinos.
Quizá la mayor dificultad sea que un brasileño llegue a dominar todos los aspectos que operan en contextos muy formales, con formas de comportamiento lingüístico y extra-lingüístico muy codificados. Aunque esto también le pueda suceder a un hablante nativo y no dependa de sus competencias lingüístico-comunicativas y sí de las generales (saber ser, saber hacer…).
Si tengo que enumerar los elementos de la cultura de España, se me ocurre hacer una lista de cinco grandes éxitos:
- Barcelona: es difícil que un madrileño como yo pueda descifrar desde la objetividad el éxito del concepto amplio de “Barcelona”, pero lo cierto es que funciona. Hay un segmento de la población brasileña que va entre los 18 a los 40 años que considera que parte de su período de aprendizaje vital, de su capacidad de ser una persona de mundo pasa por vivir una temporada en Barcelona. El Barça, Gaudí, las Olimpiadas, el diseño, el mar, la película de Woody Allen… o la conjunción de todos estos elementos, quién sabe, pero funciona. En esta sección podría añadirse su hermana pequeña: Ibiza.
- El conjunto “Gastronomía y piedra”: Como el apelo al “sol y playa” no funciona en un país tropical, a los brasileños se les ofrece (con éxito) la conjunción de viajes gastronómicos y enológicos con visitas a piedra, mucha piedra, monumentos de una época en la que su país aún no existía. En estos itinerarios se mezcla lo real con lo ficcional, lo histórico con lo folklórico, y a veces lo bello con lo truculento (visita a reliquias religiosas o al Valle de los Caídos).
- Flamenco: No existe acto cultural que más personas atraiga que un recital de guitarra flamenca o la actuación de un tablao. Si los españoles asociamos a los brasileños con el Samba, estos hacen lo propio con nosotros y el Flamenco. En la ciudad existen unas cinco o seis escuelas especializadas de Flamenco que contribuyen al incremento del interés por aprender español en igual medida que refuerzan una versión un tanto teatral de lo ibérico.
- El Camino de Santiago: en sí se juntan varios factores, a saber: el conjunto “Gastronomía y piedra” antes mencionado, el gusto por el turismo activo, la influencia de Paulo Coelho y su novela “Diario de un mago”, el misticismo new-age, la crisis de los treinta años… todos los caminos llevan a Santiago.
- Circo pop: En este apartado incluiría todo aquello que los estudiantes asocian con nuestra lengua y que pueden encontrar tanto en la sección de “Cultura” como “Sucesos” o “Gente” del periódico. Almodóvar, Penélope Cruz, Shakira, El Chavo del Ocho, Rebelde Way, el Ché, etc.
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10 agosto 2011
María Gómez: "Los japoneses llevan sus aficiones e intereses al extremo, por lo que te puedes encontrar en la clase verdaderos entendidos sobre arte medieval andaluz o gaita gallega".
Serie | Profesores de ELE/2L por el mundo (X)
Di clases en el Instituto Cervantes de Tokio (Japón) a alumnos adultos, de clase media por lo general, muchos empleados de servicios, muchos jubilados, alguna ama de casa y algún estudiante universitario. Niveles desde A1 a C1.
Les motiva la cultura y viajar, muchos de ellos aprenden porque están interesados en el flamenco, en el arte, en el cine, porque quieren hacer un viaje a España o a Hispanoamérica, o porque han conocido estos países, les han gustado y quieren profundizar más en la lengua. Los motivos laborales están en segundo plano, aunque también hay algunos casos, principalmente en empresas que tienen relación con América Latina.
En Japón están muy acostumbrados a memorizar y a repetir, al principio, les choca el enfoque comunicativo y nos son muy de juegos, más de role plays, si quieres llevar alguna actividad lúdica a clase, que no implique el interactuar mucho (el tocarse mucho, vamos) porque eso a algunos les puede molestar. Con lo que sí que son buenos es colaborando, ya que la japonesa es una sociedad cero individualista, por lo que el aprendizaje cooperativo funciona bastante bien en clase.
La comunicación les cuesta mucho, pero no por falta de reflexión gramatical, todo lo contrario, les cuesta dejar esa "gramaticalidad" y soltarse a hablar, los japoneses son muy perfeccionistas, por lo que si piensan que van a cometer un error, prefieres a veces no decir nada. Algunos (en este caso principalmente los adultos mayores) pueden escribirte una redacción casi perfecta, pero a la hora de hablar se traban y les cuesta mucho soltarse.
La gastronomía les vuelve locos (dicen que algunos de los mejores cortadores de jamón son japoneses y en todas las fiestas de Cervantes no puede faltar una pata de jamón "del bueno"), así como el arte, el cine, la música, el baile, y últimamente también el fútbol, los japoneses son muy curiosos y muy "culturetas", y como digo, llevan sus aficiones e intereses al extremo, por lo que te puedes encontrar en la clase verdaderos entendidos sobre arte medieval andaluz, gaita gallega, guitarra clásica, flamenco o árboles frutales del Mediterráneo.
Lo que más les choca... pues nuestros gestos, el afecto que nos demostramos (besos, abrazos y todo tipo de tocamientos), nuestra expresividad y carácter, y sobre todo la energía y alegría que parece que demostramos.
Di clases en el Instituto Cervantes de Tokio (Japón) a alumnos adultos, de clase media por lo general, muchos empleados de servicios, muchos jubilados, alguna ama de casa y algún estudiante universitario. Niveles desde A1 a C1.
Les motiva la cultura y viajar, muchos de ellos aprenden porque están interesados en el flamenco, en el arte, en el cine, porque quieren hacer un viaje a España o a Hispanoamérica, o porque han conocido estos países, les han gustado y quieren profundizar más en la lengua. Los motivos laborales están en segundo plano, aunque también hay algunos casos, principalmente en empresas que tienen relación con América Latina.
En Japón están muy acostumbrados a memorizar y a repetir, al principio, les choca el enfoque comunicativo y nos son muy de juegos, más de role plays, si quieres llevar alguna actividad lúdica a clase, que no implique el interactuar mucho (el tocarse mucho, vamos) porque eso a algunos les puede molestar. Con lo que sí que son buenos es colaborando, ya que la japonesa es una sociedad cero individualista, por lo que el aprendizaje cooperativo funciona bastante bien en clase.
La comunicación les cuesta mucho, pero no por falta de reflexión gramatical, todo lo contrario, les cuesta dejar esa "gramaticalidad" y soltarse a hablar, los japoneses son muy perfeccionistas, por lo que si piensan que van a cometer un error, prefieres a veces no decir nada. Algunos (en este caso principalmente los adultos mayores) pueden escribirte una redacción casi perfecta, pero a la hora de hablar se traban y les cuesta mucho soltarse.
La gastronomía les vuelve locos (dicen que algunos de los mejores cortadores de jamón son japoneses y en todas las fiestas de Cervantes no puede faltar una pata de jamón "del bueno"), así como el arte, el cine, la música, el baile, y últimamente también el fútbol, los japoneses son muy curiosos y muy "culturetas", y como digo, llevan sus aficiones e intereses al extremo, por lo que te puedes encontrar en la clase verdaderos entendidos sobre arte medieval andaluz, gaita gallega, guitarra clásica, flamenco o árboles frutales del Mediterráneo.
Lo que más les choca... pues nuestros gestos, el afecto que nos demostramos (besos, abrazos y todo tipo de tocamientos), nuestra expresividad y carácter, y sobre todo la energía y alegría que parece que demostramos.
Autora
María Gómez Bedoya es profesora de ELE en el Instituto Cervantes de Porto Alegre (Brasil) y antes trabajó en el Instituto Cervantes de Tokio (Japón).
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José Ramón
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02 agosto 2011
Daniel Jiménez: "Los húngaros aprenden rápido al principio y después se estancan en una zona indeterminada de B1. Muchos no pasan de ahí".
Serie | Profesores de ELE/2L por el mundo (IX)
Me llamo Daniel Jiménez y soy lector de español en la Universidad de Pécs (Hungría) y allí tengo alumnos universitarios de entre 21 y 25 años. También soy colaborador en el Instituto Cervantes de Budapest donde el púbico mayoritario está entre los 20 y los 30 años que se dedican a profesiones variadas. Años atrás enseñé en un instituto bilingües a chavales entre 13 y 18 años. La mayoría de mujeres es abrumadora.
Los húngaros tienen una imagen idealizada de España. Ellos imaginan a España como un país rico con un clima envidiable y con una alta calidad de vida. Imaginanan a los españoles como gente optimista, vital y alegre que sabe disfrutar la vida. En cierto sentido, esta imagen de España es todo lo contrario de la imagen que tienen de su propio país. Aprender español es una forma de acercarse a esa imagen idílica.
Podemos considerar a la cultura escolar húngara como tradicional: el profesor sabe y habla; el alumno escucha y memoriza. Les escanta hacer exámenes cada semana muy muy fáciles y memorizar listas de palabras. Todos usan unos cuadernos que vienen con las páginas divididas en dos partes: en una columna la palabra en español y en la otra la traducción al húngaro. Creo que son buenos aprendices de lenguas.
Continuamente repiten que lo más difícil del español es el subjuntivo. Sin negar que les resulta difícil hay otras muchas cosas que también les cuestan y de las que no son conscientes: los pronombres; la diferencia entre impecfecto y el indefinido; los diferentes tipo de SE; el género; la entonación. Aprenden rápido al principio y después se estancan en una zona indeterminada del B1. Muchos de ellos nunca pasan de ahí.
Creen que la siesta es consustancial al ser español. En general no cambian la comida española por la húngara. Se sosprenden de la cantidad de mariscos diferentes que pueden llegar a comerse. Muchos son aficionados acérrimos del Barça o del Madrid. Otros sienten fascinación por el cine de Almodóvar o por el Che Guevara.
Me llamo Daniel Jiménez y soy lector de español en la Universidad de Pécs (Hungría) y allí tengo alumnos universitarios de entre 21 y 25 años. También soy colaborador en el Instituto Cervantes de Budapest donde el púbico mayoritario está entre los 20 y los 30 años que se dedican a profesiones variadas. Años atrás enseñé en un instituto bilingües a chavales entre 13 y 18 años. La mayoría de mujeres es abrumadora.
Los húngaros tienen una imagen idealizada de España. Ellos imaginan a España como un país rico con un clima envidiable y con una alta calidad de vida. Imaginanan a los españoles como gente optimista, vital y alegre que sabe disfrutar la vida. En cierto sentido, esta imagen de España es todo lo contrario de la imagen que tienen de su propio país. Aprender español es una forma de acercarse a esa imagen idílica.
Podemos considerar a la cultura escolar húngara como tradicional: el profesor sabe y habla; el alumno escucha y memoriza. Les escanta hacer exámenes cada semana muy muy fáciles y memorizar listas de palabras. Todos usan unos cuadernos que vienen con las páginas divididas en dos partes: en una columna la palabra en español y en la otra la traducción al húngaro. Creo que son buenos aprendices de lenguas.
Continuamente repiten que lo más difícil del español es el subjuntivo. Sin negar que les resulta difícil hay otras muchas cosas que también les cuestan y de las que no son conscientes: los pronombres; la diferencia entre impecfecto y el indefinido; los diferentes tipo de SE; el género; la entonación. Aprenden rápido al principio y después se estancan en una zona indeterminada del B1. Muchos de ellos nunca pasan de ahí.
Creen que la siesta es consustancial al ser español. En general no cambian la comida española por la húngara. Se sosprenden de la cantidad de mariscos diferentes que pueden llegar a comerse. Muchos son aficionados acérrimos del Barça o del Madrid. Otros sienten fascinación por el cine de Almodóvar o por el Che Guevara.
Autor
Daniel Jiménez es profesor de E/LE en la Universidad de Pécs y en el Instituto Cervantes de Budapest (Hungría). Podéis seguirlo en su blog: Algarabías.
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31 julio 2011
Entrevista a Cristóbal Cobo sobre aprendizajes invisibles
A principios del mes de julio tuve ocasión de participar en el curso Aprendizajes invisibles: hibridaciones entre el aprendizaje formal, informal y la serendipia, -dentro del marco de los cursos de verano organizados por la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA)-, del que tuve noticias gracias a la gente de Nodos ELE. Dirigido por Cristóbal Cobo y con la participación de un equipo académico de lujo: junto a Cristóbal Cobo, John Moravec (ambos autores del muy recomendable libro Aprendizajes invisibles), Antonio Bartolomé y Hugo Pardo (este último autor, junto a Cristóbal Cobo, del libro Planeta Web 2.0. Inteligencia colectiva o medios fast food).
En el curso, de tres días e intensas sesiones de trabajo, se trataron transversalmente, entre otros, estos temas: nuevas teorías e ideas en la educación, los desafíos de las instituciones educativas del siglo XXI, la evolución desde la sociedad 1.0 a la sociedad 3.0, la redefinición de la universidad y la desintermediación en la Educación Superior, el aprendizaje basado entre pares, la educación informal, el uso de tecnologías abiertas y colaborativas, el verdadero lugar de las tecnologías en la educación...
Mi amigo Francisco Herrera me sugirió la idea de entrevistar a Cristóbal Cobo para el podcast LdeLengua y hace unas horas me informaba vía Google+ de la publicación de dicha entrevista en el número 47 del podcast. Es una charla breve, informal, pero creemos que muy interesante.
Por cierto, seguiré editando este post con mis notas del curso y mis reflexiones de la lectura del libro de Cristóbal y John. Os mantendré informados vía Twitter.
--
Enlace | Aprendizajes invisibles (web y libro)
Enlace | LdeLengua 47 con la entrevista a Cristóbal Cobo
Enlace | Cristóbal Cobo en Twitter
Vídeo | Cristóbal Cobo en TED
Enlace | John Moravec en Twitter
Vídeo | John Moravec en TED
Enlace | Antonio Bartolomé en Twitter
Enlace | Hugo Pardo en Twitter
En el curso, de tres días e intensas sesiones de trabajo, se trataron transversalmente, entre otros, estos temas: nuevas teorías e ideas en la educación, los desafíos de las instituciones educativas del siglo XXI, la evolución desde la sociedad 1.0 a la sociedad 3.0, la redefinición de la universidad y la desintermediación en la Educación Superior, el aprendizaje basado entre pares, la educación informal, el uso de tecnologías abiertas y colaborativas, el verdadero lugar de las tecnologías en la educación...
Mi amigo Francisco Herrera me sugirió la idea de entrevistar a Cristóbal Cobo para el podcast LdeLengua y hace unas horas me informaba vía Google+ de la publicación de dicha entrevista en el número 47 del podcast. Es una charla breve, informal, pero creemos que muy interesante.
Por cierto, seguiré editando este post con mis notas del curso y mis reflexiones de la lectura del libro de Cristóbal y John. Os mantendré informados vía Twitter.
--
Enlace | Aprendizajes invisibles (web y libro)
Enlace | LdeLengua 47 con la entrevista a Cristóbal Cobo
Enlace | Cristóbal Cobo en Twitter
Vídeo | Cristóbal Cobo en TED
Enlace | John Moravec en Twitter
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27 julio 2011
Marta Martínez: "Como piensan que culturalmente Sicilia y España son más o menos iguales, cometen errores pragmáticos".
Serie | Profesores de ELE/2L por el mundo (VIII)
Trabajo en el Instituto Cervantes de Palermo, en Sicilia, Italia. Es un centro relativamente pequeño, con pocos estudiantes, pocos grupos y no muchos profesores. Hay dos perfiles de estudiantes claramente diferenciados: los que aún estudian o acaban de terminar de estudiar y buscan su primer trabajo, por un lado, y aquellos mayores y más asentados que trabajan o ya se jubilaron. El primer grupo, el de los jóvenes y estudiantes, están interesados en el español por razones, digamos, más instrumentales. Lo quieren aprender para ir a estudiar a España (muchos quieren ir de Erasmus), para encontrar un trabajo, para ampliar sus posibilidades laborales en Italia o en el extranjero. El segundo grupo, por el contrario, son personas que quieren aprender español porque les gusta la lengua y porque han viajado o viajan con cierta frecuencia a España o a países hispanohablantes. Son personas mucho más interesadas en el aspecto oral, en la conversación, y también muestran interés por la literatura o el cine en lengua española.
Por eso también la metodología es diferente para unos y otros. Mientras los jóvenes, además de hablar mucho en clase, demandan explicaciones gramaticales, reglas y ejercicios, los otros quieren algo más conversacional y menos estructural. En cualquier caso, siempre utilizamos métodos comunicativos y por tareas. Les gusta especialmente debatir en clase, aunque ni siquiera tengan nivel para hablar de sus actividades cotidianas, siempre quieren discutir sobre temas de actualidad (los palermitanos son muy discutidores). En cuanto a sus dificultades, probablemente la más acuciante sea que pueden comunicar mucho en muy poco tiempo de estudio, pero que en la corrección y alcance van lentamente y se fosilizan sus errores.
Como otros muchos, tienen problemas gramaticales (ser y estar, haber y tener, preposiciones…) y, a veces, porque piensan que culturalmente Sicilia y España son más o menos iguales, cometen errores pragmáticos. En cualquier caso, les llaman la atención los horarios de comida de los españoles, que siempre haya gente en la calle, cómo se vive la noche en España, que la gente se bese cuando es presentada, que tratemos a todo el mundo (o casi) de tú, que tengamos –bajo su punto de vista – mucha más libertad de costumbres que ellos, y que en España limpien las calles y las rieguen con tanta frecuencia (es que aquí el problema de la limpieza en la ciudad es bastante doloroso…)
Autora
Marta Martínez es profesora de ELE en el Instituto Cervantes de Palermo (Italia).
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José Ramón
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