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29 agosto 2017

Estas mandarinas son unos cascos

Hace unos días descubrí en Instagram a la @amigadelamandarina y caí enamorado de sus ilustraciones que, por divertidas y sencillas, me cautivaron. Indagando un poco descubrí a Laura Tejedor, la diseñadora gráfica que se esconde tras estas ilustraciones. Creo que estas ilustraciones tienen un uso muy interesante en las clases de ELE y, por extensión, en las clases de lenguas extranjeras. Además, tanto con niños como con adolescentes y adultos. ¡Aptas para todos los públicos!

Desde los surrealistas, estamos más que acostumbrados a leer las imágenes de un modo más profundo. Salvador Dalí nos presentó su método de la paranoia crítica, en el que defendía la habilidad de nuestro cerebro para establecer conexiones entre objetos que, en apariencia, no la tienen. Desde ese momento, el mundo de la publicidad o el diseño gráfico no han hecho más que ahondar en ello.

Mandarinas
Esta habilidad de nuestro cerebro puede ser una manera divertida y original de trabajar el léxico en nuestras clases y de fomentar la creatividad de los alumnos. Partiremos de las ilustraciones de @amigadelamandarina para aprender nuevas palabras a partir... aquí vemos gajos de mandarinas que son unos auriculares o unos cascos, una vela, una falda, unos gatos, un paraguas, un sombrero (¿una montera?), un abanico, la luna y un pájaro.

Es muy sencillo ampliar la actividad pidiendo a los alumnos que sigan el ejemplo de la ilustradora. Con llevar un par de mandarinas y unas cartulinas será suficiente. De ese modo, la creatividad de los alumnos dará pie a nuevos y divertidos símiles. Nuestros alumnos podrán convertir sus gajos de mandarina en una bonita sonrisa o en unos ojos somnolientos dentro del dibujo de un rostro; o dos casos juntos podrían formar la forma de un balón de baloncesto o las ruedas de una bicicleta; incluso podrían convertirse en un bolso, en unos guantes, en los pétalos de una flor, en media pizza o en la cola de un pez.

Sandías
De repente, mientras disfrutaba de los múltiples significados de los gajos de mandarina me acordé de algunas ilustraciones que había visto con sandías... y me puse a bucear hasta que di con ellas. Creo que no son del mismo ilustrador... Aquí tenéis sandías convertidas en pista de patinaje, en una piscina, en una montaña o en una piscina.


De todo un poco
Y claro, seguimos buscando ilustraciones inspiradoras para seguir trabajando de esta forma el léxico. En este sentido me parece especialmente interesante esta forma de presentar las edades del hombre (infancia, adolescencia, juventud, edad adulta, tercera edad) y sus sustantivos (niño, adolescente, joven, adulto, anciano) por medio de unos iconos de baterías animados.



Y, por supuesto, cada una de estas imágenes nos pueden dar pie a crear historias, plantear hipótesis, describir con detalle, realizar interpretaciones a niveles más profundos... ¿Una galleta Oreo convertida en el parche de un pirata no es acaso un punto de partida apasionante para crear una historia fantástica? ¿Y una uva-globo que se les escapa a un niño? ¿Y qué me decís de un plátano que hace abdominales?



Chema Madoz
Y para ponerle el broche de oro a esta entrada no podía faltar uno de los más ilustres fotógrafos españoles: Chema Madoz, cuyas composiciones son enormemente sugerentes y nos pueden servir para los trabajos planteados más arriba con nuestros alumnos. Os dejo algunas de sus instantáneas más célebres.


Creo firmemente en el potencial de estas imágenes como dinamizadoras en nuestras aulas y en las múltiples funciones que pueden desempeñar (no solo las que se me han ocurrido a mí). Confío igualmente en la creatividad de mis lectores para sacarle el máximo partido y compartir sus ideas ;)

17 abril 2017

Dime un número y te diré quién eres

Con frecuencia, las propuestas didácticas más sencillas suelen ser garantía de éxito. Mucho más cuando esa sencillez es aparente y detrás se esconde una interesante reflexión que aflora en el aula. La sencillez de esta actividad reside en su funcionamiento: solo vamos a pedir a nuestros alumnos que digan el número que asocian con cada idea que les vamos a presentar. Es una actividad que
  • promueve la interacción oral
  • es significativa
  • es divertida
  • es sorprendente
  • desvela creencias y hábitos personales, sociales y culturales
  • facilita el desarrollo de actitudes y habilidades interculturales
  • es aplicable a muchos niveles de lengua
Lo más importante es que el alumno entienda la dinámica de la actividad y única y exclusivamente diga un número ya que, de otro modo, condicionaría las intervenciones de los compañeros y del profesor. Veamos un ejemplo para que quede claro. Lanzamos la siguiente idea:


Para que la actividad funcione bien, solo queremos escuchar tres, cuatro, cinco, diez o quince. Nada más. Una vez terminemos de presentar las diferentes ideas y de anotar los números que dice cada alumno, será el turno para que cada uno se explique y se abra el debate. El que dice tres, por ejemplo, explica que son litros de agua; el de cuatro habla de cafés al día; el que ha dicho cinco se refería a copas de vino; el de diez, habla de cócteles; el de quince, a cervezas. Si, por el contrario, el primero hubiera dicho "tres copas de vino", probablemente el resto de compañeros hablaría de vino también o de bebidas alcohólicas, perdiéndose la libertad, espontaneidad y significatividad y, por supuesto, el trasfondo cultural que encierra.


En este caso los números se suelen asociar a las horas diarias y también a las horas semanales (no solo según lo que establezca la ley de cada país sino en función del trabajo de cada alumno, por ejemplo, los números serán muy cambiantes)... o a los días semanales o a la vida laboral de una persona. E incluso, a las horas (de entrar o de salir del trabajo).


Este es de mis favoritos. Suelen aparecer números bajos (uno, dos...) pero lo sorprendente está en la referencia de cada alumno porque unos hablan de visitar a la familia una vez al día, una vez a la semana, una vez al mes o una vez al año. Luego llegan las aclaraciones, explicaciones y justificaciones. Muy interesantes todas.


Esta es otra mina ya que en el trasfondo encontramos, por un lado, cuestiones personales y, por otro, hábitos socioculturales. Entre estos últimos, lógicamente, la moneda en la que se expresará y la periodicidad: ¿2000 euros mensuales, 1000 dólares semanales, 25 libras por hora?


¿En días o en semanas de duración? ¿En dinero que se gasta por persona o por noche de hotel? ¿En kilómetros de distancia del lugar donde vivimos? Probablemente, es la propuesta más abierta de todas.


Y de la más abierta, a la más divertida. Solemos encontrarnos dos formas de afrontar este concepto: haciendo referencia a la edad de jubilación (65, 67, 68... en cada país) o, la que es más divertida, desde la perspectiva personal. Los alumnos adolescentes suelen hablar de 40 años (para soponcio del docente), otros lo asocian con la edad de sus padres o abuelos...


Estas dos están más relacionadas con los hábitos personales pero también con las creencias sociales, con las presiones de los padres o profesores a los menores de edad, a la importancia que se le da al tema en cada país, etc.


Y, para el final, el más polémico. Llegar tarde, como todo lo que he hemos visto más arriba, es algo absolutamente relativo, personal, cultural, social... pero probablemente se presta a más debate y, sobre todo, a tirar de más tópicos que se pueden desenmascarar con habilidades interculturales de respeto y escucha.

¿Te la llevas a clase? 

24 marzo 2017

Batalla de hipótesis y cooperación profesor-alumnos

Quiero compartir con vosotros una idea para llevar al aula y practicar la expresión de hipótesis (ya sea con futuro/condicional para plantear hipótesis sobre el presente o el pasado; ya sea con el futuro perfecto también; o bien con las estructuras de indicativo/subjuntivo), que es el resultado de tres premisas, convicciones, realidades:

  • Muchas veces, en la sencillez está el éxito.
  • Nuestra clase es un ser vivo, un ecosistema lleno de actividad.
  • El profesor acompaña a los alumnos en su proceso de aprendizaje y organiza los procesos.
¿Y esto qué quiere decir? Pues es muy sencillo: lo que os propongo no es algo excepcional ni extremadamente original; no es una actividad que responde a la planificación previa ni a un ejercicio de creatividad. No. Es una propuesta que nace del aula, de los propios alumnos, de la interacción social que se genera, de una actitud de escucha del docente, de su capacidad de reacción y gestión.

Primera parte Siguiendo un plan
Comenzamos escribiendo en la pizarra algunas situaciones ante las que pedimos a los alumnos que reacciones planteando hipótesis, respondiendo a la pregunta: ¿qué pasa?, ¿qué ha pasado?, ¿por qué ocurre u ocurrió eso? Tratamos de aprovechar nuestro contexto de inmersión y nuestra realidad más cercana para hacerlo más motivador, divertido y significativo, proponiendo para ello situaciones relacionadas con el profesor, la escuela, mis compañeros o mi alojamiento.

Segunda parte Dejándonos llevar

Llega lo bueno, lo divertido, lo enriquecedor: la espontaneidad, la creatividad, la iniciativa propia del alumno y la respuesta del profesor aceptando la iniciativa, reorganizando el proceso y encauzando el trabajo. Una alumna propone una situación para que el profesor plantee una hipótesis. 
Después de plantear mis hipótesis ante la situación que me plantea mi alumna (que obviaré por seguir siendo políticamente correctos), retomo su idea y le lanzo una situación que tiene relación con la suya.


La cosa se pone cada vez más divertida, cada vez más interesante. Contraataca mi alumna:
En mi respuesta, argumento a favor de la profesionalidad de mi compañera (que llega a clase en bikini porque está explicando el vocabulario de la ropa, según mi hipótesis) y reacciono con otra situación relacionada con la de mi alumna (me lo deja a huevo, claro):
Esta es la dinámica. Y así estamos un buen rato. La clase se ha convertido en una batalla dialéctica en la que activamos léxico, tiramos de creatividad, seguimos practicando la función comunicativa que nos habíamos como fijado en los objetivos de la clase, hacemos un esfuerzo de imaginación para conectar situaciones, utilizamos las situaciones que van apareciendo y las hipótesis dadas por unos y por otros en las nuevas situaciones.