Enredados: espacios para el aprendizaje y la enseñanza de lenguas. Este fue el título de la ponencia que presenté en Digitalingua el pasado mes de mayo, congreso del que ya hablé en este blog.
Con esta presentación me propuse ofrecer un abanico, bien ordenado y claramente clasificado, de herramientas digitales que podemos utilizar en la clase de E/LE y, por extensión, en la enseñanza de otras lenguas. Y, al mismo tiempo, dejar alguna sugerencia de uso en este contexto educativo.
A raíz de la ponencia, las intervenciones en el foro fueron muy interesantes y me he permitido rescatar algunas de ellas porque considero que vienen a ilustrar a la perfección lo que fue el congreso: participación, comunicación, aprendizaje cooperativo, profundización, intercambio de experiencias y reflexión (haced clic sobre las imágenes para poder leer con más comodidad):
Como podéis comprobar, el foro estuvo muy vivo (estos son solo algunas muestras de los mensajes dejados para que os hagáis una idea de hacia dónde derivó la reflexión). En un segundo momento, los participantes en el foro optaron por contar sus experiencias con las herramientas 2.0 y por intercambiar propuestas didácticas:
Lo dicho: ¡gracias a todos! Seguimos compartiendo...
He estado en la exposición que se puede visitar en el Archivo Histórico Municipal de Málaga y que, bajo el título de La aventura del documento: de la tablilla al CD-Rom, hace un recorrido por la historia de la escritura y de los soportes que ha utilizado el hombre desde hace unos cinco mil años para conservar los documentos.
1. De soportes y utensilios
Ha sido curioso ver reunidos en una misma sala el papiro, el pergamino, la tablilla de cera, el metal, la madera, la piedra, la cinta de casette, la cinta VHS, el disquete, el CD, el rollo de película, la dispositiva, la pluma estilográfica, la máquina de escribir, la plumilla, la tinta china, el papel de calco, el disco de vinilo, la ficha perforada para ordenadores, el papel, el libro y el pendrive.
Soportes, instrumentos de impresión y pigmentos que han conservado cartas, registros, mapas, periódicos, obras literarias, dossiers, sumarios... en archivos, bibliotecas, casas particulares, oficinas, construcciones y centros de estudio.
2. De los documentos en el cine
Además de la muestra de objetos, la visita se completa con una proyección en la que se cuenta la aventura de los documentos en el cine. Comenzando por Sinhué el egipcio y su escritura hagiográfica en papiro, siguiendo por los alumnos de Hipatia de Alejandría en Ágora que toman notas en sus tablillas de cera, se pasa por las tablillas y los pergaminos de Espartaco y Ben-Hur para dar fin a la Historia Antigua y entrar en la Edad Media y, por supuesto, acercarnos al scriptorium de la abadía de El nombre de la rosa. Del Medievo al Imperio Español y el papel en Alatriste y ahogarnos en la angustia kafkiana de El proceso de Orson Welles. El toque futurista lo da la máquina perforadora de fichas made in Spain de Estoy hecho un chaval. Los soportes digitales y el lenguaje informático los presenta Quemar después de leer, de los Cohen.
3. De la persona como soporte (además de consumidor)
Dejando a un lado el pequeño detalle de la total ausencia de Internet o, por ejemplo, de los discos duros virtuales y su corresondiente icono literario-cinematográfico: Lisbeth Salander, es más que interesante pasar un rato en esta exposición porque te hace pensar en el esfuerzo que el hombre ha invertido a lo largo de los años y de los siglos en el deseo de conservar su historia -con todo lo que esta palabra implica- hasta alcanzar la situación actual en la que vamos con nuestros dispositivos de archivo en los bolsillos (los smartphones, las tablets, los pendrives, los reproductores de mp3, etc.) Es curioso pensar en Internet como soporte
4. De la infoxicación y el aprendizaje invisible
Por cierto, he encontrado un documento interesantísimo de Dolors Reig de hace casi un año (en versión beta) que ya hacía referencia a este proyecto del MIT Media Lab: Tedencias Web 3.0 (más allá de la web semántica) relevantes en educación. Como suele pasar en estos casos (me voy dando cuenta a medida que escribo estas líneas), es tal la infoxicaciónque sufrimos en la que vivimos que a menudo tengo la extraña frustrante sensación de llegar tarde aunque la capacidad que tenemos de construir nuestros propios procesos e itinerarios de aprendizaje invisible hacen de la vida una maravillosa experiencia, digna de esos antepasados que se empeñaron en dejar marcas que contaran historias en cortezas y rocas.
Para concluir esta mini serie sólo quiero compartir esta presentación de diapositivas sobre las estructuras de aprendizaje de Kagan. Está publicada por un usuario de Slideshare llamada Sistematización de la enseñanza y me ha parecido bastante interesante el trabajo realizado:
Me ha parecido acertadísima la descripción que se hace en el apartado 2.1 de dicha obra. Lo copio literalmente y voy comentando:
Cuando entramos al aula podemos adoptar (expuesto de forma esquemática) tres formas de organizar a los alumnos para realizar las actividades o experiencias programadas. A estas formas de organizarlos llamaremos estructura de la actividad, a saber:
a) Aprendizaje competitivo: la actividad se estructura en forma de competición. Se puede competir en tiempo, ¿quién es el que antes soluciona un ejercicio...?, en calidad ¿quién es el que mejor hace...?, en cantidad ¿quien es el que más problemas resuelve...? En cualquier caso el éxito del alumno/a está unido al fracaso de los otros. «Si yo lo consigo es porque los otros no lo han conseguido», los otros se convierten en competidores y si consiguen sus objetivos es porque alguno no lo ha logrado.
En principio, no criminalizaría este tipo de actividad, ya que el aspecto competitivo lo suelo asociar en mis clases al componente lúdico. Un juego o un concurso en parejas o pequeños grupos puede/suele funcionar bastante bien. Casualmente, casi todos los concursos que se dan en mi clase suelen terminar en empate ;)
b) Aprendizaje individualizado: la estructura de la actividad en el aprendizaje individualizado, como su propio nombre indica, es individual. Los alumnos/as realizan las actividades que se proponen y cada uno funciona como punto de referencia para sí mismo. Los criterios de progreso son personales y están basados en el rendimiento propio. Se está con otros pero no se trabaja con ellos. Obviamente la organización del aula que mejor favorece este tipo de aprendizaje es la de alumnos con sus mesas colocadas en fila uno detrás del otro. Interesa esta forma de colocarlos para reducir al máximo la posibilidad de que se molesten unos a otros en su trabajo.
Si pensamos en las actividades o ejercicios, gran parte del trabajo que se hace en el aula es individual, pero yo creo que la disposición de las mesas no sólo se deben asociar a una tipología de actividad sino, más bien, a una actitud docente. Me explico. Las mesas en forma de U, por ejemplo, permiten siempre la posibilidad de colaboración, la ayuda, la búsqueda de una referencia, la
c) Aprendizaje cooperativo: hablamos de estructura de aprendizaje cooperativo cuando se organizan tareas en las que la cooperación es la condición para realizarlas. Son tareas de aprendizaje que no se pueden realizar si no es colaborando entre los compañeros. No se puede tener éxito si los compañeros no lo tienen. Se liga el éxito propio al éxito del resto.
Hay tres aspectos esenciales en esta definición del aprendizaje cooperativo, a saber: la primera es que hablamos ya de tareas y no de ejercicios o actividades; la segunda es que la cooperación es condición sine qua non para alcanzar el éxito en la realización de la tarea; y, por último, es que no se puede alcanzar el éxito sin el éxito de los compañeros.
Los tres tipos de estructura de aprendizaje descritos son modelos que ejemplifican formas de organizar las actividades de enseñanza/aprendizaje en el aula. Pero, no todas las actividades responden a una sola estructura, ni lo hacen de forma tan clara como la que se ha explicado. Ello no quita para que puedan valorarse según el modelo (competitivo, individualizado o cooperativo) que prioritariamente desarrollan. Todas ellas están pensadas para posibilitar un mejor aprendizaje en los alumnos y alumnas. Son estructuras que adoptan las actividadades de enseñanza/aprendizaje para que los alumnos/as aprendan más y mejor.
Me he ahorrado una reflexión más profunda tras el tercer punto porque coincido con el párrafo que seguía y que aquí precede a éste. Dos conclusiones extraigo de todo esto:
La opción por este tipo de aprendizaje cooperativo es exigente para con el profesor y con el diseño de las actividades o tareas de clase.
Estos tres modelos de actividades/aprendizaje no son excluyentes sino que pueden sobrevivir en una misma clase siempre en función de la rentabilidad para el aprendizaje de los alumnos.
Casualidades tiene la vida... y muchas. Una de ellas me ocurrió a finales de la semana pasada y me ha tenido entretenido toda esta semana... y lo que te rondaré, morena. La cuestión es hablaba con un amigo, profesor de Lengua de Secundaria y Bachillerato, que me comentaba su experiencia en un curso de formación sobre aprendizaje cooperativo al que había asistido y que había sido impartido por Spencer Kagan. Me habló de los contenidos del curso y yo le conté de mis experiencias, me transmitió ideas y le planteé dudas... y al final, cómo no, le pedí el material... pero lo mejor fue la inquietud que despertó en mí.
En la entrada que comento, hay una gran cantidad de bibliografía interesantísima y, entre ella, el enlace a otro post de su blog previo sobre el tema... total, que me dedico a la impagable actividad de saltar de página en página y de recabar información. No sé si os pasa, pero a veces me veo en la situación de parar y enfrentarme cara a cara con alguna base teórica que certifique mis intuiciones, que modifique mis comportamientos, que me zarandee para mantenerme alerta... y este es uno de esos casos. Ahora, me apetece usar este espacio reflexivo para seguir compartiendo con vosotros.
1. La pirámide (o el cono) del aprendizaje(Edgar Dale) | Para mí es un esquema altamente clarificador y motivador que me reafirma en el empeño de hacer trabajar a los alumnos en parejas, en pequeños grupos, proponiéndoles la realización de tareas, acompañándoles en su proceso inductivo e interactivo. Me ha encantado encontrarme con este esquema. Igual lo había visto antes -es muy probable- pero lo veo con ojos más limpios ahora.
Seguiré con más entradas sobre el tema en los próximos días. En principio, tengo previstos algunos posts sobre las estructuras de Kagan; sobre la organización del trabajo, la tipología de las actividades y el rol del profesor; y sobre las experiencias en el ámbito del E/LE.