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01 mayo 2019

La Semana Santa no termina el Domingo de Resurrección. Expresiones con origen en la Pasión

En otras ocasiones me he ocupado de expresiones de uso frecuente en español relacionadas con un tema, desde la que utilizar partes del cuerpo (enero 2014) a las vinculadas con el mundo de los toros (julio 2013), pasando por las de origen religioso (octubre 2014). En estos días, movido por la nostalgia de la Semana Santa recién terminada y la obligatoria espera de casi un año hasta poder ver de nuevo las procesiones por las calles de Málaga, he preparado una presentación de diapositivas con expresiones basadas en la Pasión de Jesús y en la Semana Santa.

Expresiones
Hemos escogido diez expresiones cuyo origen lo hemos de buscar en los Evangelios canónicos (los de Mateo, Marcos, Lucas y Juan) o en la tradición cristiana y la propia vivencia de la Semana Santa. En cada diapositiva hemos enriquecido la expresión con fotos de las procesiones de Semana Santa de Málaga en las que se ve reflejado el origen de la misma y que consideramos que aporta el factor cultural. Estas son las diez elegidas:


Hemos incorporado este bonus que describe perfectamente esos momentos de dificultad y de dolor que se viven cuando, por culpa de las inclemencias del tiempo, una procesión no puede hacer su salida y se queda en el templo ("por dentro").  


Presentación completa
La presentación completa (más abajo, navegable) tiene varias partes, que pasamos a exponer para un mayor aprovechamiento:

  1. Comienza con el concepto que da base: el idioma es reflejo de la cultura (diapositiva 2), a lo que siguen varios ejemplos en diferentes ámbitos (los mismos que hemos desarrollado y compartido en este blog y de los que hablábamos más arriba, diapositivas 3-11).
  2. A continuación, las expresiones (diapositivas 13-45) que, a su vez, tienen tres partes: la propia expresión (con fotos de la Semana Santa malagueña que lo ilustran), la misma expresión con un icono de pista (por si los alumnos no la conocen y se se plantean hipótesis en plenaria) y, por último, un ejemplo de uso de la expresión.
  3. La última parte, una tabla con las diez expresiones con su explicación y la referencia bíblica en la que se basa (diapositiva 46) y un par de artículos de referencia que nos han inspirado para este trabajo (diapositiva 47). 




02 abril 2019

72 expresiones con alimentos en español

Ya tenía ganas de escribir una entrada en colaboración con Gastroasuntos, mi otro blog. Ese blog se ocupa de una de mis grandes aficiones --la gastronomía en todas sus vertientes-- y en agosto pasado cumplió tres años de vida. Me gusta escribir sobre todo acerca de los restaurantes que visito, a modo de recuerdo y recomendaciones para los amigos, pero también de cualquier aspecto relacionado con la gastronomía, como el cine, la literatura o el arte.


A medida que escribo esta entrada doble --porque lo estoy haciendo simultáneamente para los dos blogs-- me acuerdo de una carta (¡sí, una carta!) que me envió mi amigo Ricky y su entonces novia y actual mujer, Ana, en la que cada uno escribía un renglón de la carta (os podéis imaginar que tras pillar de qué iba el rollo, su lectura no fue sencilla... pero sí divertida) y el final --los últimos renglones-- solo se diferenciaban porque él me decía que si al terminar la lectura de la carta se me caían los ojos, que los guardara en una cajita con un lazo verde mientras ella me aconsejaba lo mismo pero con un lazo rojo. De este modo concibo --y me divierto haciéndolo, lo confieso-- este doble post, que son diferentes pero iguales.

En este artículo he recogido 72 expresiones en español con un elemento común: la comida, bien sea un alimento o un plato, dejando a un lado las que utilizan objetos de la cocina como "tener la sartén por el mango" o "donde tengas la olla no metas la..." Para los profesores y estudiantes de español es interesante ver hasta qué punto es importante para nuestra cultura y cómo se utilizan estos alimentos de distinto modo: por su tamaño o valor, por sus propiedades o cualidades, como comparaciones, con valor metafórico o con algún trasfondo cultural y/o histórico.



Podéis hacer clic sobre las imágenes para verlas de mayor tamaño. ¿Sabéis el significado de todas? ¿Y su origen? Esperamos que os guste y pueda servir para un rato de entretenimiento.

12 junio 2017

Dante, Kafka, Platón y otros generadores de adjetivos

En esta entrada quiero compartir una idea que he ido desarrollando las últimas semanas pensada para niveles altos, a partir de un B2. En ella, trataremos aspectos como la formación de palabras, el léxico, planteamiento de hipótesis, relaciones de causalidad, etc.

Primera fase: investigación
Comenzaremos repartiendo entre los alumnos (parejas o grupos de alumnos) estas ocho fichas, una a cada uno, y les pediremos que identifiquen el personaje que está detrás de cada uno de los adjetivos. Les explicaremos que son adjetivos derivados de una persona real o de un personaje literario.


Una vez descubiertos los personajes (Dante Alighieri, Franz Kafka, Don Quijote, Nicolás Maquiavelo, Platón, Copérnico, Rocambole y Pantagruel), les pediremos que realicen una investigación sobre el personaje que le ha tocado tratando de encontrar alguna característica clave que pueda ayudarles a descubrir el significado del adjetivo. Es decir, ¿qué relación hay entre Dante y el adjetivo dantesco (más allá de "que tiene relación con"? 

Segunda fase: puesta en común
Terminada la primera parte, es momento de la puesta en común. Cada alumno (o pareja o grupo) presentará brevemente a su personaje y cuáles son sus características más significativas en relación al significado que consideran que puede tener el adjetivo que les ha tocado. Es momento de preguntar si existe un adjetivo similar en su idioma y su significado.

Para la resolución de la actividad, tiraremos del DRAE, recorriendo las diferentes acepciones de cada adjetivo hasta encontrar la que nos interesa (haciendo clic sobre cada imagen llegarás a la página del DRAE correspondiente).


Tercera fase: uso en contexto
Ahora que conocemos el significado de estos adjetivos tan especiales es momento de utilizarlos en contexto. En un primer momento, pediremos a los alumnos que sustituyan los adjetivos aprendidos que encontrarán en cada una de las fichas que les entregaremos (ver a continuación) por algún sinónimo.


A continuación, podemos pedirles que creen diálogos en los que incluyan algunos de los adjetivos aprendidos.

Cuarta fase: creatividad
Podemos terminar esta secuencia didáctica con una propuesta creativa y divertida. Comenzaremos recordando los sufijos que se han utilizado para crear los adjetivos con los que hemos estado trabajando: -esco, -ano, -ico. Y cómo se han creado los nuevos adjetivos a partir de los nombres propios de los personajes.

A continuación, en la pizarra escribimos los nombres de los alumnos y algunas características que los identifiquen. Después, procederemos a la formación de nuevos adjetivos, por ejemplo, de Ramón formamos ramoniano, de Anna tenemos annesco o de Johannes podríamos formar johannico. Con los nuevos adjetivos y a partir de las características aportadas sobre cada persona, elaboraremos una definición como las del DRAE y un ejemplo de uso.

Material
Aquí tienes todas las fichas para el desarrollo de esta actividad en una presentación:



09 mayo 2017

No te entiendo. 10 frases que se prestan a malentendidos culturales

Estoy convencido de que la mayoría de los malentendidos que sufren nuestros alumnos no se deben tanto a cuestiones lingüísticas (un tiempo verbal mal usado, una preposición incorrecta, una pronunciación poco clara...) sino a aspectos relacionados con los hábitos sociales y culturales del país donde viven, trabajan, estudian o realizan su experiencia de inmersión.

En esta línea de reflexión, he seleccionado diez frases que, si bien lingüísticamente no implican ninguna dificultad en su mayoría, sí que contienen un fuerte componente sociocultural cuyo conocimiento se antoja clave para evitar malentendidos.


Quedamos después de comer Cuando pregunto en clase a los alumnos si entienden la frase, suelo recibir un rotundo sí que se torna en dudas --cuando no directamente en una catástrofe cultural-- cuando les pido que me digan qué hora es para ellos después de comer. ¿La una y media?, ¿las dos?, ¿acaso las dos y media? La imagen mental que nos hacemos los españoles de después de comer no tiene nada que ver con la que tienen los extranjeros. Ni la hora de comer es la misma ni después de comer significa inmediatamente tras la comida. 


Te lo mando a mediodía Pues no, por paradójico que parezca, el mediodía no es el mediodía, es decir, nuestro mediodía no son las doce sino la hora de comer. Si, como en el ejemplo, alguien nos promete enviarnos unas fotos a mediodía, no es necesario que consultemos el correo electrónico a partir de las doce, mejor échale un ojo a tu buzón de entrada a partir de las dos.


Ahora te llamo Este es uno de mis favoritos. ¿Te has parado a pensar (sí, te digo a ti, españolito) cuántas veces usamos ahora y no queremos decir ahora sino luego o más tarde o ya veremos cuando? Lo que sí es verdad es que cuando usamos ahora nos estamos comprometiendo a hacerlo, a no olvidarnos, a tenerlo presente...


¿Comemos o tapeamos? Pero, ¿acaso tapear no es comer? Lo que verdaderamente encierra la diferencia entre comer y tapear es la forma de hacerlo. Es cierto que podemos tomar una tapa antes de ir a comer pero también lo es que podemos sustituir el primero, segundo y postre sentados a la mesa --comer-- por disfrutar de una de rusa aquí, un pincho de langostinos allí y unas bravas en este otro bar --tapear-- y, incluso, que podemos picar algo mientras vemos el fútbol en casa... y ya no ceno.


Póngame la mitad del cuarto En España (ni al dar una receta a la vecina ni al comprar en la pescadería) solemos usar la exactitud de los gramos, práctica habitual en otros países. Dejando a un lado el poquito, la pizca, el chorreón, las dos cucharadas soperas, etc. solemos usar --¡sobre todo nuestras madres!-- expresiones como cuarto y mitad, la mitad del cuarto, tres cuartos de kilo o kilo y medio al pedir la carne o los embutidos al dependiente.


Pues yo me voy a ir yendo ¡Tres veces el verbo ir! Si esta frase fuera un plato de un restaurante con tres estrellas Michelin se llamaría "Verbo ir en tres texturas". Para entendernos, es un aviso, un anuncio... de que está llegando la hora de recoger, la hora de volver a casa, la hora de dejar una grata compañía o una maratoniana jornada laboral. No es que me vaya a ir ya, ya (otra maravillosa expresión: ya, ya... esto sí que es inmediato y no el ahora que comentábamos arriba) sino que voy a empezar a recoger.


Vuelvo en 5 minutos Pues claro que no son cinco minutos de sesenta segundos; es, más bien, un rato. Una forma de decir que la tienda ya está abierta pero he tenido que ausentarme un momento. Que vuelvo, ¿eh? Mejor pásate en media hora para estar seguro.


Voy a celebrar mi cumpleaños con una merienda en casa ¿Con una qué? ¿Y eso qué es? ¿Y qué se come? ¿Y a qué hora? ¿Hay que llevar algo? La merienda, esa gran desconocida... bueno, sí y no. Más bien sería incomprendida. A mis alumnos les encanta el chocolate con churros: muchos piensan que es un postre... ¡no!, es un desayuno o una merienda, precisamente. ¡Y qué decir de la merienda-cena! Pues, como dijo alguna vez alguien: es como un brunch pero por la tarde. Pues eso.


Me voy a la biblioteca un rato Superado el primer escollo por parte de los alumnos (la confusión entre rato y rata o ratón), el problema es peor: ¿cuánto dura un rato? Según el diccionario de la Real Academia Española, un rato es un 'espacio de tiempo, especialmente cuando es corto'. Vale, ¿pero cómo de corto? Es una cantidad de tiempo indeterminada, cierto es que no muy extensa, que varía en función de la actividad. No es lo mismo decir que me voy a la biblioteca un rato o que voy a echarme un rato la siesta.


Mis hermanos y yo trabajamos juntos "El burro delante, para que no se espante" suelen recriminar padres y profesores a los niños que dicen "Yo y mi hermana nos queremos mucho". Si bien no hay malentendido en el uso antepuesto o pospuesto del pronombre personal de primera persona, sí que al nativo le rechinará escucharlo y, en muchos casos, lo asociará a mala educación.