24 julio 2010

Cómo se enseña lo que no se aprende y viceversa

Hoy la entrada va de preguntas que me hago y que comparto para que me deis respuesta o para que aportéis más preguntas y sigamos en sin certezas pero con intuiciones...

1. ¿Cómo se enseña lo que no se aprende? O dicho de otro modo, qué actitud debe llevar un profesor de E/LE a una clase y qué enfoque debe dar a determinados aspectos de la lengua y la cultura que sabe que el alumno no va a aprender porque debe experimentarlo. Me refiero, por ejemplo, al caso de tú y usted del que ya otras veces hemos hablado por aquí. Creo que debemos ser conscientes, responsables y honestos para con nuestros estudiantes porque este esquema sirve para poco:

tú = informal               usted = formal

Acompañarles en una reflexión con los demás compañeros tratando de percibir tantos factores como sea posible (desde los que siempre están en clase -la edad- como los que se nos escapan -el tipo de local, la impresión que me da el interlocutor-), profundizar sobre dichos factores y hacer ver que la lengua es una herramienta con la que nos relacionamos con otras personas y con el mundo y no una estructura fija e inamovible donde yo tengo que entrar. Es decir, voy a usar la lengua para lo que quiero y no voy a decir lo que me permite una estructura.

2. ¿Cómo se aprende lo que no se enseña? No olvidemos que el profesor no sólo cumple una función de transmisor de conocimientos, es más, esta debería ser la función menos relevante. El docente tiene una misión importantísima a la hora de facilitarle la relación del alumno con el mundo a través de la lengua objeto y en ese sentido tiene gran importancia trabajar sobre la observación y el análisis y sobre las estrategias de aprendizaje para que, en cualquier situación, aprendan todo eso que no se enseña. Por ejemplo, todas las funciones que cumple el imperativo en español y cómo distinguir un consejo de una súplica o una órden de una instrucción.

2 comentarios:

Aurelio dijo...

Permíteme un apunte dominguero, nunca olvidaré la primera vez que escuché (recién llegado de Jaén) decir a una compañera: "ustedes vais a (...)".

Un saludo

Mª Isabel González Martínez dijo...

Buenas...

El otro día un alumno me dijo que su hijo le había dicho: Es imposible no aprender. ¿Y sabes qué? Que tenía razón.

No termino de entender la primera pregunta. Le he dado vueltas y vueltas. ¿te preguntas cómo podemos enseñar cosas que los alumnos sólo aprenderán cuando se vean en una situación real fuera del aula, es decir, a través de la experiencia?

Desde mi punto de vista, todo es aprendizaje; unas veces es implícito y otras, explícito. Es decir, que uno viene a través de la experiencia y otro a través del estudio. Tú le puedes decir a tu alumno: Tú=informal / ud= formal (en mi zona es así, no hay más vuelta de hoja; aunque el uso de ud cada vez es más extraño y ya está dejando de ser una muestra de respeto a las personas mayores. La familiaridad (o la falta de educación, según se mire) van ganando terreno. Como levantina valenciana ese uso que hacéis del ud en andalucía me provoca cierto choque cultural (así que, imagínate a un extranjero que no está familiarizado con las variedades de lengua expañolas).

Está claro que cada uno de nosotros tenemos que ser conscientes de dónde dónde venimos (no cómo cuestión filosófica), si no como el bagaje que tenemos a nuestras espaldas. Por ejemplo, en el levante donde se habla también valenciano (o catalán, según quién lo diga) se mezcla con el castellano. Así que, imagínate... No pocas veces hay confusiones con los carteles en dos idiomas, papeleos, etc.

En cuanto a la idea que lanzas sobre la lengua como herramienta de comunicación versátil y flexible, estoy totalmente de acuerdo, pero añadiría que los hablantes interpretan los mensajes desde sus coordenadas culturales, su religión, sus experiencias biográficas, etc. Mira, me acuerdo el shock que me supuso un día en clase de árabe en Túnez cuando el profesor pintó una casa en la pizarra. ¿Qué hubieras dibujdo tú? Nunca hubiera dibujado una casa como aquella, la verdad. No tenía el típico tejado a dos aguas...

Pensaré desde mi experiencia como estudiante de idiomas en lo que planteas sobre:"usar la lengua para lo que quiero decir y no voy a decir lo que me permite una estructura".

En cuanto a la segunda pregunta, vuelvo al principio: Es imposible no aprender. No tenemos control, por mucho que nos empeñemos, en el proceso de aprendizaje de nuestros alumnos. Unos aprenden unas cosas muy rápido, otras más despacio. Que nosotros hayamos planeado que aprendan el imperativo, no quiere decir que lo vayan aprender. A lo mejor, se quedan con un concepto, con una palabra que ese día les ha llamado la atención, etc. Incluso puede que lo conecten con algo que han visto en no sé qué cartel publicitario o no sé qué lugar. En fin, no sé... Este post aunque corto da para pensar mucho.

En fin, voy a parar aquí porque voy a terminar contándote un rollo tremendo. Gracias por escribir este post tan interesante.

Un abrazo