17 mayo 2016

Fomentando la creatividad, la afectividad y la significatividad

En mi última visita a Tiger encontré un libro que, en apariencia, es sencillo, tal vez simple, que creo que tiene un gran potencial para nuestras clases. Photo Doodles es un libro de fotografías a las que les faltan algunas partes, que aparecen en blanco, y que propone que usemos nuestra creatividad para completarlos. Es una buena práctica para desconectar, para ayudar a nuestra mente a que se olvide de la rutina y se centre en el dibujo, en las conexiones inconscientes...

Portada del libro

Muchas de las imágenes tienen interesantes aplicaciones al aula. Veamos algunos ejemplos:

En la furgoneta

Esta es la primera fotografía del libro: una furgoneta con las ventanas en blanco para que dibujemos a quien queramos o lo que queramos. Podemos proponer a los alumnos que dibujen a su familia y nos la presenten. O bien podemos proponer que dibujen unos personajes que representen las cosas que le resultan más difíciles del español o lo que quieren aprender en el curso. Creo que es una imagen muy sugerente para un comienzo de curso.

Paisaje medio vacío, medio lleno

Esta imagen también me parece muy interesante. El fondo está en blanco así que se abre una gran variedad de opciones. Pedimos a los alumnos que completen el fondo imagen y luego que lo describan (día o noche, fondo despejado o lleno de montañas, con personas o sin personas, con o sin animales, con otras casas al fondo o con esta única casa aislada...) A partir de ahí queremos que construyan una historia, que describan a los personajes, los lugares, qué ha pasado antes de esta escena, qué ocurrirá a continuación...

Botellas de/sin leche

Este es otro ejemplo de imagen con múltiples posibilidades. Me parece muy interesante como forma divertida y diferente de hacer una autoevaluación. Etiquetamos las botellas con los aspectos que queramos (auto)evaluar: la gramática, el vocabulario, las destrezas, la cultura, etc. y rellenamos las botellas.

Me faltan los tomates 
Galería de arte

Otra alternativa es utilizar todo el libro como un relato único que se puede ir completando a diario: cada día se dibuja una imagen, consensuada por el grupo, y se narra un nuevo capítulo o bien cada día se lleva el libro a casa un alumno, dibuja la página correspondiente, y se comienza la clase con la continuación de la historia a partir del dibujo hecho.

Podemos conectar las páginas con marcadores discursivos (con post-it de colores, flechas de cartulina o, incluso, con dados o tarjetas que salen al azar). Cada uno indicaría una relación entre las imágenes: causalidad, consecuencia, condición, anterioridad o posterioridad, simultaneidad, finalidad, etc.