18 junio 2009

Aprendiendo de los alumnos

Hoy me ha pasado algo muy divertido en la escuela que me ha hecho pensar bastante. Tanto, tanto, que he decidido publicar una entrada para compartirlo...

En una clase privada con una alumna holandesa tenía que corregir un par de ejercicios que tenía de deberes para practicar la forma del presente regular y para hacer preguntas y responderlas. Pues bien, al corregir la respuesta que había escrito a la pregunta ¿Quién sube las escaleras?, mi alumna contestó (literalmente): Una mujer de la frase veinte uno. Primero, cara de extrañeza pero, inmediatamente después, paso la página para buscar el ejercicio anterior, la frase 21, que dice: Aquella mujer (subir) las escaleras.

Este post bien podría llamarse Historia de una escalera, pero creo que ya alguien había usado ese nombre, ¿no?

Inmediatamente, se han agolpado en mi cabeza, pisándose unas a otras, muchas reflexiones acerca de la validez de este tipo de ejercicios, de lo que consideramos error, del proceso de elaboración de materiales, de la forma de trabajar las actividades con foco en la forma, etc. Intentaré desgranar un poco todo esto:

La primera pregunta sería: ¿a quién se le ocurre utilizar todavía actividades centradas en la forma descontextualizadas? Mea culpa. Yo lo he hecho, he caido en la tentación... Y, curiosamente, ha sido la alumna la que ha tomado un papel protagonista y se ha preocupado de contextualizar su trabajo, al buscar una respuesta lógica para una pregunta absurda.

Si acompañamos a nuestros alumnos en su proceso de aprendizaje trabajando con actividades y tareas significativas y contextualizadas corremos el riesgo -bendito riesgo- de que cuando no lo hagamos (como ha sido el caso, indudablemente) consiga que nos sonrojemos (pedagógicamente y/o literalmente hablando) y, en consecuencia, que nos pongamos las pilas. ¿Es cuestión de ver el vaso medio lleno o medio vacío?, ¿tal vez justificar lo injustificable autoengañandose? Espero que no sea nada de esto.

En cualquier caso, todo esto viene a reforzar la idea de que se puede conseguir aprendizaje significativo con (casi) cualquier actividad o material... ¿o no? El debate está abierto.

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Créditos de la imagen :: alpoma