17 septiembre 2011

Carlos González: "Una cosa común en los alemanes que aprenden idiomas extranjeros es el deseo de practicarlos".

Serie | Profesores de ELE/2L por el mundo (XIII)

Mi nombre es Carlos González Casares, tengo 31 años y vivo y trabajo en el norte de Alemania, en la ciudad universitaria de Greifswald, costa del mar Báltico, no muy lejos de Polonia y con el ferry a unas horas de Suecia. Es una región bonita, con mucho turismo interno, mucho campo y pueblecitos típicos de casitas de pescadores. Pero una región pobre que cuenta con la tasa de paro más alta del país, inviernos interminables, extrema derecha en el parlamento regional y donde algunas pesadas herencias de la antigua República Democrática Alemana se dejan notar más que en otros lugares. La región donde se dice que quería morir Bismarck porque decía que aquí todo llegaba 60 años más tarde. Sin embargo, antes de contarte cosas más concretas sobre mi trabajo y los alumnos alemanes, aprovecho para hacer un poco de publicidad de un libro en el que he participado y que está a punto de salir al mercado: “El español en la maleta”  Relatos cortos autobiográficos de profesores de español por el mundo entero que puede ser de interés para los lectores de esta serie de entradas en tu blog :-)

Mi trabajo principal, el que me da de comer de verdad, es el de lector en la Universidad de Greifswald. Allí doy clases a universitarios con edades entre los 18 y los 30 años más o menos. También trabajo en la Volkshochschule, “universidad popular”, una escuela para adultos en la que se imparten, entre otras materias, muchos cursos de idiomas. Aquí mis clases van dirigidas, por lo general, a personas no tan jóvenes, digamos entre los 30 y 99 años :-)

La historia de la enseñanza del español en la región es reciente. Los institutos o escuelas secundarias empiezan ahora a incorporarlo de manera general a sus planes de estudios. Se está imponiendo al francés y a otras lenguas como tercera lengua de aprendizaje. La novedad del español en la zona hace que mis alumnos sean en su mayoría principiantes.

Las motivaciones del alumnado alemán para estudiar español son muy variadas. En la universidad muchos asisten a los cursos de español para sacarse créditos universitarios y completar sus títulos de Bachelor. No obstante, también hay alumnos universitarios que estudian español por gusto o porque lo necesitan para algún proyecto concreto, por ejemplo participar en el programa de intercambio universitario Erasmus, hacer prácticas en un hospital en Latinoamérica, en una empresa en España o disfrutar de un largo viaje.

En la escuela para adultos las motivaciones suelen ser de tipo turístico: ser capaces de comunicarse durante sus vacaciones en España. Pero también hay cada vez más gente relativamente mayor que estudia español por motivos familiares: ¡para entenderse con su yerno o nuera! Porque mucha gente emigra a Alemania a buscar trabajo, pero muchos más alemanes emigran fuera para encontrar el suyo. Especialmente en esta región del norte la cual, con su alto índice de paro, es un foco histórico de emigración. Nueva Zelanda, Canada o Chile son algunos de los países adonde más emigran los alemanes de aquí, y cada vez hay más familias multiculturales y binacionales.

El modo de aprender de mis alumnos es muy diverso en cuanto al ritmo. Los alumnos jóvenes de la universidad aprenden muy rápido, están acostumbrados a estudiar lenguas y muchos traen conocimientos de latín, francés o italiano, además de inglés. Estos alumnos universitarios aprenden español con facilidad y pueden alcanzar un nivel B1+ en menos de dos años con cursos semestrales de dos clases por semana. Pero, y esto es una característica muy típica alemana, las instituciones en su afán por ser estrictas siempre usan mal el MCER, “inflacionando” así los niveles iniciales. Muchas instituciones alemanas, cuando certifican un nivel siguiendo la nomenclatura del MCER, lo hacen por debajo del nivel que realmente ha adquirido el alumno. Sin contar que, además, los alemanes siempre te responderá a la pregunta de “¿hablas español?” con “un poquito”, para pasar a mantener a continuación una conversación sin muchos problema en esta lengua. Conclusión: un universitario alemán con un certificado alemán de B1 suele hablar español bastante bien.

En la universidad popular o escuela para adultos la cosa es distinta, el ritmo de aprendizaje es mucho más lento. Esto, además de la edad de los estudiantes, tiene otras razones de peso: sólo una clase a la semana, pausas entre curso y curso de casi tres meses, alumnos trabajadores o jubilados (es decir que ya no están en “la fase de estudiar”), clases nocturnas donde se nota la fatiga de la jornada laboral... Sin embargo, el público de la universidad popular tiene también sus ventajas: están ahí sentados porque quieren, cosa que no siempre pasa en la universidad. Además te pueden dar muchas sorpresas, porque son estudiantes con conocimientos más amplios y más experiencias, que suelen haber visitado con frecuencia países donde se habla español o haber vivido en ellos una larga temporada. De modo que, aunque algunos no sabrán conjugar un verbo irregular en presente e incluso puede que den la impresión de no llegar a poder hacerlo nunca, sí pueden darte su opinión, sobre una gran multitud de temas, hacerse entender en un restaurante o invitarte a un café en español.

A pesar de todo, hay algo que une tanto al alemán estudiante de la universidad como al alemán alumno de la Volkshochschule: su cultura de aprendizaje de idiomas extranjeros. Los alumnos de español alemanes son estudiantes con alto grado de autonomía y métodos de aprendizaje y rutinas adquiridas ya en la más tierna infancia escolar (por ejemplo, aprender el vocabulario con sistemas de tarjetas como este). La gran mayoría toman el trabajo en serio y aprenden rápido y concienzudamente. Cumpliendo, por tanto, con el típico tópico del alemán trabajador. El único lado un poco oscuro de ser estudiantes tan experimentados en el aprendizaje de lenguas es que los “nuevos enfoques” o “metodologías” no son siempre bienvenidos. El alemán, hablando así en general y con todas las excepciones posibles, quiere gramática, buenas explicaciones, listas de vocabulario y ejercicios. Quiere textos lo más actuales posible. Un profesor poco experimentado que espere que sus alumnos aprendan de manera más inductiva y que vayan adquiriendo conocimientos a través del enfoque por tareas puede llevarse alguna frustración que otra; como, por ejemplo, sentir que sus alumnos piensan que les está haciendo perder el tiempo. También puede llevarse alguna sorpresa un profesor innovador amante de las nuevas tecnologías que quiera que sus alumnos participen en sus blogs y en sus proyectos online. Los alemanes suelen ser conservadores frente a muchas cosas e Internet es una de ellas. Pero el antídoto contra estas “frustraciones programadas” es explicar muy bien lo que se va a hacer y por qué se hace. Los objetivos de aprendizaje y el sistema de evaluación deben estar claros. Ya sé que esto es importante para cualquier alumno de cualquier nacionalidad y de cualquier materia, pero más, si cabe, para el alemán. Las reglas e instrucciones dadas a principio de curso son importantes y nos servirán para presentar de manera explícita la relación entre las tareas y los objetivos, el sentido de los métodos que usamos y  cuáles son nuestras intenciones al hacerlo.

Otra cosa que es común en los alemanes que aprenden idiomas extranjeros es el deseo de practicarlos. Les encanta hablar en otros idiomas. Esto puede ser más que fastidioso para los extranjeros que viven en Alemania y quieren practicar la lengua del país. Uno se llega a preguntar a sí mismo si están hablando contigo porque se interesan de verdad lo que dices o porque se lo cuentas en un idioma que quieren aprender; terrible, sin embargo, ellos no lo ven así y creen que los extranjeros prefieren que se les hable en su lengua en vez de verse obligados a hablar un idioma que los propios alemanes en muchos casos consideran difícil e incluso feo.

Algunas de las cosas que he dicho hasta ahora suenan un poco a  tópico: el alemán estudioso, que hace los deberes y participa en clase... Pero también hay un aspecto que quizás no encaja en el tópico y es importante señalar, aunque no será una sorpresa para cualquiera que haya vivido un tiempo en Alemania: a los alemanes les encanta jugar. De hecho, como para otras muchas cosas, tienen una palabra concreta para las tardes y noches en que quedan en casa de alguien a jugar a juegos de mesa, cartas, dados o lo que se tercie: Spieleabend (noche de juegos). Por eso, un profesor que sepa introducir esta perspectiva lúdica en sus clases tiene la motivación del alumnado asegurada.

En cuanto a los aspectos formales más difíciles de nuestra lengua para los alemanes que la aprenden, es obvio que para los principiantes el simple hecho de acostumbrarse a usar signos ortográficos como la tilde o los signos de interrogación y exclamación al principio de una oración producen cierta confusión. No obstante, los grandes obtáculos se los encuentra el estudiante alemán principiante con dos temas clásicos de gramática: el subjuntivo y los tiempos del pasado. Aquí es donde la pericia del profesor se pone a prueba, pues son temas muy peliagudos de tratar en clase si se quiere hacer bien y evitar que enraícen ideas falsas como que el subjuntivo es el Konjuntiv II en alemán o que el pretérito perfecto funciona como el Perfekt. El enfoque y la estrategia que utilice el profesor para llevar este tipo de temas a clase pueden significar el éxito o el fracaso de un curso entero.

Lo extranjero fascina al común de los alemanes. A muchos les encanta poner de relieve las diferencias culturales, lo cual a veces lleva a exagerar y cometer errores que fomentan prejuicios. En cualquier caso el estudiante alemán está bien predispuesto a que se traten temas de Landeskunde en clase: historia, geografía, política, arte, etc. Los alemanes han sido siempre grandes viajeros y, haciendo la gran excepción de los que se van a las playas de Mallorca a emborracharse, suelen interesarse a fondo por los países que visitan. La literatura de viajes alemana es vasta y de orígenes remotos, teniendo su época dorada en el romanticismo, lo cual es otra de las razones de la visión un tanto exagerada y tópica que se puede tener de los españoles o de los latinos. Mi recomendación para cualquier profesor de español en Alemania es que sea inflexible con estos tópicos; no se pueden hacer bromas en clase sobre la puntualidad española por parte del profesor de español y luego querer erradicar prejuicios, por ejemplo. No sólo en la universidad, sino en la escuela para adultos a la que pueden asistir licenciados, doctores, o incluso catedráticos jubilados, debe exigirse del profesor un tratamiento de los temas culturales a un nivel intelectual elevado y con una perspectiva compleja. Lamentablemente a esta labor no suelen ayudar mucho la mayoría de libros de clase que hay en el mercado con sus comunes imágenes simples y estereotipadas de España y Latinoamérica. En cualquier caso, no infravalorar la inteligencia del alumno es una regla de oro. Pero, hay prejuicios que juegan a nuestro favor. Se nos consideran simpáticos, unkompliziert, extrovertidos, con capacidad de improvisación, etc. Ello ayuda a entablar una relación de confianza e incluso de cariño con los alumnos.

Autor
Carlos González Casares es Lector de español en el Centro de lenguas extranjeras y multimedia de la Universidad de Greifswald, Alemania.

4 comentarios:

Leonor Quintana dijo...
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Leonor Quintana dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ana mengs dijo...

Hola, este año me voy a ir a vivir a Greifswald y buscando cosas que podría hacer allí he encontrado esta página. Soy Filóloga Hispánica y se me había ocurrido hacer un lectorado. Quería saber cómo lo hiciste tú, si te pusiste en contacto con la universidad o si fuiste a partir de un programa del ministerio. Ya sé que ha pasado un tiempo desde que escribiste esta entrada pero espero que puedas ayudarme. Gracias y un saludo

Carlos González Casares dijo...

Hola Ana:

Perdona que no te haya contestado antes. No vi tu comentario hasta hoy. ¿Estás en Greifswald? Bueno, no sé si leerás esta respuesta, pero decirte tan solo que yo envié mi "Bewerbung" a la Universidad de Greifswald en respuesta a un anuncio de trabajo. Me invitaron a una entrevista y un tiempo después me comunicaron que había sido elegido para el puesto.
En la página https://www.romanistik.de/ salen muchas de este tipo de puestos.
Saludos,
Carlos