06 diciembre 2015

Veo, veo (oigo, oigo; pruebo, pruebo...)

¿Quién no ha jugado en clase con niños al Veo, veo? Ya sea tratando de adivinar directamente la palabra, ya sea dando alguna pista como el color o incluso ayudando con la letra que sigue o la letra final, este juego siempre funciona con los más pequeños y nos ayuda, en las clases de español, tanto a fijar la forma del verbo ver (irregular) como a repasar vocabulario. En principio, lógicamente, al ser un juego de observación, se repasa el léxico de la clase, ya que es el sitio donde estamos jugando. Sin embargo, últimamente me han surgido una serie de variaciones (improvisadas y promovidas por el propio devenir de la clase y por iniciativa de los alumnos) que me gustaría compartir con vosotros.

Créditos de la imagen | tuli (Flickr Creative Commons)

Mantenemos los mismos objetivos: fijar la forma de los verbos en presente (especialmente los irregulares) y repasar vocabulario. Pero, ¿cómo damos el salto del verbo ver a otros verbos? ¿Y cómo repasamos un vocabulario que no está presente en clase y, por tanto, no puedo ver? Fácil: usamos una de las herramientas más potentes y que mejor manejan los niños: la imaginación.

Al cambiar la pregunta, necesariamente cambiamos el foco de atención y, por tanto, activamos un campo semántico diferente. En mi caso, empecé cambiando el "Veo, veo" por "Oigo, oigo", con lo que provoqué una especia de tsunami en clase... casi se escuchaban las cabecitas buscando la segunda persona del singular del verbo oír para preguntarme "¿Qué oyes?" y tras varios intentos llegó dicha pregunta. Y fue interesante notar el silencio en el que se ponía atención para cazar los sonidos.

Créditos de la imagen | En busca del sol (Flickr Creative Commons)

El siguiente cambio de verbo, para mi sorpresa, vino de mi alumna Yao, quien al llegar su turno, sorprendió con un "Llevo, llevo". A partir de ahí, se sucedieron los verbos (y la consecuente recuperación en cada caso de las segundas personas del singular para continuar el juego) y los campos semánticos. Así, de memoria, recuerdo el "como, como", "bebo, bebo", "juego, juego", "quiero, quiero".

Lo mejor, sin duda, de las variaciones del juego es que no vinieron predeterminadas ni impuestas por parte del profesor sino que nacieron del deseo de jugar y, por tanto, las cuestiones gramaticales, funcionales y léxicas fueron herramientas al servicio de dicho proceso de comunicación o de juego. Os animo a que la pongáis en práctica estas versiones del Veo, veo y, sobre todo, a que aprovechéis la capacidad de vuestros alumnos de improvisar, de jugar, de divertirse en español.

4 comentarios:

flameram luk dijo...

¡Excelente idea!

José Ramón Rodríguez dijo...

Gracias por tu comentario. Me alegro que te haya parecido interesante la propuesta :)

Liliana Chwistek dijo...

interesante y ameno, la improvisacion es la mejor creatividad, lo voy hacer con los mios, gracias!!!!!!

José Ramón Rodríguez dijo...

Gracias por dejar tu comentario... creo que la necesidad es el mayor impulsor de la creatividad. Espero que funcione bien con tus alumnos. Saludos.