- No tiene sentido tratar de hacer que todo un grupo, que toda una clase o que todo un curso sea homogéneo a costa de igualar a la baja el nivel y sacrificando las cualidades y capacidades de los alumnos que tienen más hambre, más aptitudes, más deseo o más motivación para aprender, algo que hasta ahora se suele frenar. Ciertamente, es mucho más fácil hacer que los rápidos vayan a trote que conseguir que los lentos corran a galope tendido, pero no se le hace ningún favor ni a unos ni a otros.
- Derivado de lo anterior convenimos en que el aprendizaje debe estar centrado el individuo. Evidentemente, en el individuo como miembro de una sociedad. Es decir, no estamos apostando por una educación de y para seres individualistas sino por poner el foco de atención en cada persona y para ello vemos que en Internet se crean redes de intercambio, de socialización, de comunicación y, por tanto, de aprendizaje y de enseñanza. Las personas establecen lazos en esas redes en función de los intereses, los gustos, las necesidades... y no sólo por la edad o el orden alfabético del apellido.
- El aprendizaje es un proceso que está cambiando de modo vertiginoso y, probablemente, estamos metidos tan dentro de ese proceso que muchos no se están dando cuenta pero hace ya unos años que se viene reflexionando sobre el aprendizaje informal y el aprendizaje invisible, el aprendizaje caótico y para toda la vida, el conectivismo... conceptualización de este cambio de paradigma en el que estamos inmersos.
Créditos de la imagen | Vicki's pics