16 septiembre 2019

eDiógenes

En la entrada publicada en este mismo blog el 9 de julio de 2009 escribí lo siguiente:
Yo habría sido un gran coleccionista si hubiera tenido un poco más de paciencia y hubiera sabido definir el objeto de interés. El espíritu de coleccionista lo tengo, las cualidades no. Siempre he pensado que el profesor de E/LE se mueve entre dos polos en cuyo justo medio está la virtud: en un extremo se sitúa el filatélico y en el otro extremo el trastorno conocido como síndrome de Diógenes.
Estamos permanentemente mirando la realidad desde la perspectiva de lo-que-potencialmente-puede-llevarse-al-aula-para-hacer-algo. Nuestra obsesión por recortar, guardar, clasificar, etc. carece de límites bien definidos. En muchos casos es una lástima la de material que se queda en carpetas y cajas porque no tenemos tiempo de hacer 'algo' con él.
Desde que empecé a dar clase de español, esta tendencia a guardar materiales potencialmente didactizables me ha perseguido --y sé que ha perseguido y persigue a cualquier docente-- y supongo/imagino/espero que me siga persiguiendo durante toda mi carrera porque, en el fondo, lo que desvela es un interés por el alumno:
  • llevando al aula materiales reales y actuales;
  • fomentando la creatividad;
  • tratando de despertar su interés y motivarlo;
  • intentando que el aula sea un espacio de aprendizaje y diversión;
  • utilizando un tipo de material al que el alumno está expuesto;
En los diez años que han pasado entre aquella entrada y esta que estás leyendo, ha ocurrido lo que en muchos otros ámbitos de la vida: hemos pasado del papel a lo digital. El profesor aquejado de Síndrome de Diógenes se ha convertido en un eDiógenes, que ha sustituido las carpetas llenas de recortes en su despacho por capturas de pantalla en su teléfono inteligente. Veamos solo algunos ejemplos de las últimas semanas.

Vía Whatsapp
En uno de los múltiples grupos en los que estoy --y que está silenciado, naturalmente-- veo estas ocho fotos de un artista que ha hecho unos montajes con personajes ilustres en el pasado y en la actualidad. Dejando a un lado la originalidad de las imágenes y, por descontado, los comentarios de los miembros del grupo a algunas de las fotos, la cabeza del profesor eDiógenes automáticamente empieza a carburar y los dedos a ejecutar: (1) guardar imágenes; (2) pasar las imágenes al ordenador; (3) descargar imágenes en el ordenador; (4) crear una actividad de descripción en el pasado y en el presente (antes y ahora) para la clase de A2.


Vía Instagram
Abres la app de Instagram sin intención de publicar, solo a echarle un ojo a las fotos de los amigos y a las historias y, en una de esas historias, una amiga ha compartido una imagen de una cuenta que se llama Significado literal. La cosa pinta bien. Un ratito deslizando imágenes, doble clic en muchas de ellas para dejar constancia de que me gustan y... ¡al lío! Captura de pantalla, recorte de la imagen, envío al ordenador y llevar a clase de B2/C1 para trabajar el significado literal y el metafórico, el sentido del humor y las colocaciones léxicas.


Seguramente muchos de vosotros os identificaréis con esos procesos. Si es así, sois eDiógenes, un síndrome del siglo XXI que es contagioso pero absolutamente benigno.

1 comentario:

Unknown dijo...

Me encanta este artículo.... cómo decirlo....me siento absolutamente identificada con el perfil de "eDiógenes"... a menudo pienso que menos mal que esta etapa de profesor de ELE me ha tocado cuando casi todo es electrónico, "virtual".... porque si no, estaría toda mi casa invadida de papeles... con un cartelito de uso potencial para la próxima clase de....

De hecho, es lo que ocurre con mi carpeta del ordenador llamada "ELE" ... donde solo entro yo... pero tiene un orden/desorden muy particular... personal y como un buen Diógenes a la vista de otros me imagino que totalmente caótico...
en fin, que tengas un buen día,

Gracias mil,
Ana A.