16 mayo 2010

Aprendizaje cooperativo (2)

Continuamos con la serie sobre aprendizaje cooperativo. Me hago eco, en esta segunda entrega, de uno de los documentos que recomienda Fernando Trujillo: el libro El aprendizaje cooperativo de Úriz Bidegáin, (1999), editado por el Gobierno de Navarra [libro completo aquí].

Me ha parecido acertadísima la descripción que se hace en el apartado 2.1 de dicha obra. Lo copio literalmente y voy comentando:
Cuando entramos al aula podemos adoptar (expuesto de forma esquemática) tres formas de organizar a los alumnos para realizar las actividades o experiencias programadas. A estas formas de organizarlos llamaremos estructura de la actividad, a saber:
a) Aprendizaje competitivo: la actividad se estructura en forma de competición. Se puede competir en tiempo, ¿quién es el que antes soluciona un ejercicio...?, en calidad ¿quién es el que mejor hace...?, en cantidad ¿quien es el que más problemas resuelve...? En cualquier caso el éxito del alumno/a está unido al fracaso de los otros. «Si yo lo consigo es porque los otros no lo han conseguido», los otros se convierten en competidores y si consiguen sus objetivos es porque alguno no lo ha logrado.
En principio, no criminalizaría este tipo de actividad, ya que el aspecto competitivo lo suelo asociar en mis clases al componente lúdico. Un juego o un concurso en parejas o pequeños grupos puede/suele funcionar bastante bien. Casualmente, casi todos los concursos que se dan en mi clase suelen terminar en empate ;)
b) Aprendizaje individualizado: la estructura de la actividad en el aprendizaje individualizado, como su propio nombre indica, es individual. Los alumnos/as realizan las actividades que se proponen y cada uno funciona como punto de referencia para sí mismo. Los criterios de progreso son personales y están basados en el rendimiento propio. Se está con otros pero no se trabaja con ellos. Obviamente la organización del aula que mejor favorece este tipo de aprendizaje es la de alumnos con sus mesas colocadas en fila uno detrás del otro. Interesa esta forma de colocarlos para reducir al máximo la posibilidad de que se molesten unos a otros en su trabajo.
Si pensamos en las actividades o ejercicios, gran parte del trabajo que se hace en el aula es individual, pero yo creo que la disposición de las mesas no sólo se deben asociar a una tipología de actividad sino, más bien, a una actitud docente. Me explico. Las mesas en forma de U, por ejemplo, permiten siempre la posibilidad de colaboración, la ayuda, la búsqueda de una referencia, la
c) Aprendizaje cooperativo: hablamos de estructura de aprendizaje cooperativo cuando se organizan tareas en las que la cooperación es la condición para realizarlas. Son tareas de aprendizaje que no se pueden realizar si no es colaborando entre los compañeros. No se puede tener éxito si los compañeros no lo tienen. Se liga el éxito propio al éxito del resto.
Hay tres aspectos esenciales en esta definición del aprendizaje cooperativo, a saber: la primera es que hablamos ya de tareas y no de ejercicios o actividades; la segunda es que la cooperación es condición sine qua non para alcanzar el éxito en la realización de la tarea; y, por último, es que no se puede alcanzar el éxito sin el éxito de los compañeros.
Los tres tipos de estructura de aprendizaje descritos son modelos que ejemplifican formas de organizar las actividades de enseñanza/aprendizaje en el aula. Pero, no todas las actividades responden a una sola estructura, ni lo hacen de forma tan clara como la que se ha explicado. Ello no quita para que puedan valorarse según el modelo (competitivo, individualizado o cooperativo) que prioritariamente desarrollan. Todas ellas están pensadas para posibilitar un mejor aprendizaje en los alumnos y alumnas. Son estructuras que adoptan las actividadades de enseñanza/aprendizaje para que los alumnos/as aprendan más y mejor.
Me he ahorrado una reflexión más profunda tras el tercer punto porque coincido con el párrafo que seguía y que aquí precede a éste. Dos conclusiones extraigo de todo esto:
  • La opción por este tipo de aprendizaje cooperativo es exigente para con el profesor y con el diseño de las actividades o tareas de clase.
  • Estos tres modelos de actividades/aprendizaje no son excluyentes sino que pueden sobrevivir en una misma clase siempre en función de la rentabilidad para el aprendizaje de los alumnos.

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