
En una entrada reciente sobre análisis de materiales ya apuntaba algo sobre la importancia de trabajar actividades de reflexión sobre las estrategias de aprendizaje en clase y ayudar así a nuestros alumnos a aprender a aprender.
Algunos colegas profesores de E/LE han reflexionado sobre esto de las estrategias de aprendizaje, compartiendo sus conclusiones, sus experiencias docentes y sus intuiciones, las concreciones con determinados grupos de alumnos, etc.
En mis clases, trato siempre, de la forma simple que encuentro en cada caso, que mis alumnos verbalicen el proceso que han realizado para aprender o adquirir determinado contenido. En algunos casos, hay estudiantes que, en cursos en inmersión en los que están dos o tres semanas con la intención de aprender mucho, muy bien y muy rápido, no caben actividades para aprender a aprender, que eso es cosa de ellos y no del curso. No obstante, la cabezonería propia de los mi signo me devuelve con frecuencia a ese mismo punto porque estoy convencido de que si ellos son capaces de decir que han aprendido una palabra porque la han escrito, la han dibujado, la han visto en muchos contextos diferentes, han jugado con ella en reglas mnemotécnicas, la han asociado con otra palabra que conocían del español, de su lengua materna o de otra lengua que hablan, la habían escuchado en una canción... o lo que sea, estamos consiguiendo que esa estrategia salga a flote y se convierta en una de esas boyas a las que podrán agarrarse en otros momentos.