10 mayo 2010

¿Quién anda ahí? (y 2)

Ya he dado por terminado el experimento de corto recorrido que comencé el viernes pasado a esta misma hora. Paso a especificar y a comentar los resultados. La rigurosidad científica no es el principal aval de esta idea, aunque sí que arroja algunas conclusiones interesantes.
  • La entrada en el blog ha recibido 13 comentarios, de los cuales cinco afirman haber llegado vía Twitter, uno a través de Google Buzz, tres han leído la entrada en el propio blog al que han llegado vía RSS o por otros blogs y cuatro confiesan haber llegado desde Facebook. Primera reflexión: si hubiera hecho un vídeo sobre el proyecto y lo hubiera colgado en Youtube o si hubiera elaborado una presentación de diapositivas y compartido en Slideshare, por poner dos ejemplos, habría recibido alguna visita más por esos canales. Reflexión sobre la reflexión: ¿los lectores de RSS son algo elitista?
  • En Facebook los resulatdos han sido los siguientes: cinco comentarios (de los cuales sólo dos me animan a suponer que han leído el post) y 28 likes. Segunda conclusión, que ya adelantaba Leonor Quintana en su comentario a la entrada que -valga la redundancia- venimos comentando: la inmediatez, la rapidez, la facilidad son los factores que favorecen la participación.
Ya sabemos que algo está cambiando en la red-nube desde hace ya algún tiempo y este mini-experimento me lleva a confirmar una intuición: la participación y la interacción en la web social cada vez es más amplia y dispersa. Muchas veces me han dado ganas de hacer capturas de pantalla de los hilos de conversación que ha suscitado un link a una entrada en Facebook o reordenar la discusión suscitada por ese mismo post en Twitter en esa (quizá, seguramente) absurda pretensión de tenerlo todo junto en el blog (¿les ocurre esto a otros blogueros?) No obstante, no se me ocurre mayor forma de decapitar la comunicación y de prostituir el sentido de las herramientas que hacer eso.

Permitidme que termine con otras preguntas: ¿qué nos dice esto de cara a los procesos educativos? ¿Estamos tendiendo a un aprendizaje caótico? ¿Cómo se compagina eso con los contextos educativos en los que nos movemos a diario? ¿Hasta dónde se fomenta/fomentamos/se debe fomentar/queremos fomentar ese tipo de aprendizaje? ¿A esto se refiere el Marco de Referencia cuando habla de aprendientes autónomos?

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2 comentarios:

Mª Isabel González Martínez dijo...

Interesantes conclusiones, José. Las preguntas que lanzas al final no son motivadoras. ¿El aprendizaje es caótico? Sí y no. A ver si puedo explicarlo. No es caótico en tanto que cuando nos planteamos aprender sobre un tema nos solemos trazar un "camino" que seguir. Creo que eso le confiere una unidad. Pero en cuanto a las estrategias que ponemos en marcha, las fuentes de las que bebemos, etc., sí creo que es caótico. Sobre todo, cuando se trata de manejar información y cuando se hace como autoaprendizaje. Por lo general, cuando nos matriculamos en un curso esperamos que el profesor nos guíe, que nos dé unos materiales, etc. Mientras que cuando investigamos por nuestra cuenta, lo hacemos a nuestro libre albedrío. Bueno, no sé si lo he explicado bien. Prometo desarrollar mejor las respuestas a estas preguntas.
Gracias por el experimento.
Un abrazo

María Laura Mecías dijo...

José Ramón, estoy investigando el tema para una memoria de maestría. Me hice la misma pregunta... adhiero al comentario de Ma Isabel. Y te aporto que el desafío está en el proceso, justamente en encontrar el mejor camino y aprender a distinguir la información importante de la superflua inmediatamente para no demorarse por ahí y perder el rumbo. Es parte del desafío para nosotros, los profesores, que poco a poco tendremos que saber ser mejores guías y menos protagonistas... "mejores brújulas y menos mapas"...
Me encantan tus experimentos...