17 marzo 2010

Yo que tú...

Hace unos días leía la entrada 20+ Ways to Use Flip Cameras in the Classroom en en blog Free Technology for Teachers y me hice el firme propósito de publicar esta entrada que llevaba algunas semanas pendiente y sobreviviendo de borrador en borrador, de post it (analógico) en post it (digital).

Además del uso de la cámara como herramienta de clase, creo que es también una herramienta utilísima para la observación de clases, para compartir experiencias docentes, para la formación de profesores y, en definitiva, para la mejora de la labor docente.

En esta ocasión grabé un par de fragmentos de clase en los que estábamos poniendo en práctica la función de dar consejos con el condicional (yo que tú+condicional, deberías+infinitivo) en un grupo de nivel B1 de alumnos de un instituto de secundaria de Falun (Suecia).

 Matilda intenta descubrir cuál es su problema.

La actividad consiste en plantear un problema que tiene uno de los alumnos y el resto debe darle consejos. La curiosidad está en que el alumno que recibe los consejos no sabe cuál es su problema y debe averiguarlo analizando lo que le van diciendo sus compañeros.

¿Por qué subvertir la situación natural? ¿Por que el que es aconsejado no sabe su problema? Por dos razones: la primera, para introducir el componente lúdico en la clase; la segunda, para conseguir una actitud activa y participativa del, de otro modo, receptor pasivo.



Todos aconsejan a Ulrika para que solucione su mal.

3 comentarios:

Luis dijo...

Hola, José Ramón:

Como siempre muy concreto y acertado tu post. Además de lo interesante de la actividad, me ha gustado mucho el punto de reflexión. ¿Por qué hacer algo que no es natural? Pues, en este caso, porque el componente lúdico lo justifica. Así, sin más y sin rasgarse las vestiduras porque no sea una tarea "real". ¡Bravo!

José Ramón dijo...

Gracias por tu comentario, Luis. Sí, es verdad, muchas veces no debemos asustarnos de que lo que hagamos no sea "real" (si bien una clase es algo real en sí mismo, ¿no?) ya que hay muchísimas dimensiones más que debemos tener en cuenta en el proceso de enseñanza-aprendizaje, entre otras, la dimensión afectiva que lo favorece.

blogeandoqueesgerundio dijo...

Me ha encantado, hacía tiempo que no posteaba en tu blog y me estoy llevando un montón de ideas.

En cuanto a la realidad y la no realidad, no sé, eso mejor para los filósofos ¿no?. Además del componente lúdico la actividad está justificada por el efecto sorpresa y el dinamismo que imprime a la clase, aunque quizás todo esto quepa dentro de 'lúdico'.