02 junio 2010

¿Dónde se tocan lo formal y lo informal? (2)

Dejaba el post anterior sobre el tema en la reflexión sobre cómo vincular el aprendizaje formal e informal y planteaba varias fases en la cuestión que me propongo desarrollar ahora:

  • Visualizar y verbalizar  Considero que lo primero de podría hacer el profesor es hacer ver al alumno que existe un aprendizaje formal y un aprendizaje informal de los que él es el protagonista, centro y eje. Creo que, del mismo modo que antes la reflexión sobre las estrategias de aprendizaje era algo únicamente de los docentes y ahora se llevan al aula y se trabajan con los alumnos, igual se podría hacer sobre estas dos dimensiones del proceso de aprendizaje.
  • Reconocer e instrumentalizar  Este segundo aspecto lo podemos entender como consecuencia de lo anterior o, quizá, habría que considerar que la fase de visualización y verbalización busca llegar a esta segunda etapa de reconocimiento e instrumentalización. ¿Qué quiero decir? Que debemos acompañar al alumno en su proceso de aprendizaje y dentro de ese proceso podríamos incluir el reconocimiento de los entornos de aprendizaje informales (hacerles ver que en la carta de un restaurante puede aprender vocabulario, que al leer un eslogan publicitario puede descubrir la ironía o refrescar alguna forma verbal, que cuando entra en contacto con cualquier hispanhablante nativo está frente a una fuente de transmisión de contenidos y habilidades socioculturales, que al ir de compras puede aprender fórmulas de cortesía y comparar los horarios con los de su país...) y, consecuentemente, ayudarle con los instrumentos y las habilidades que puede poner en juego para hacer más rentable dicho aprendizaje (observación, comunicación, intercambio...)
  • Ampliar  Puede ser interesante realizar algún tipo de trabajo en clase -otro punto de convergencia entre lo formal y lo informal- en el que se puedan realizar ampliaciones de lo aprendido en clase (formal) con lo aprendido en otras situaciones (informal) a partir de un trabajo de activación acompañada de las experiencias personales. Se podría comenzar, simplemente, haciéndoles recordar las palabras que sabían de español antes de empezar el curso (hola, bienvenido, cerveza, sangría, paella, toros, Zara, Mango...) y tratanto de hacerles recordar cuándo, dónde, con quién, por qué las aprendieron y las recuerdan.
  • Evaluar  Esta última fase de evaluación es, como siempre, la que más me cuesta de concretar, aun siendo consciente de su necesidad. Creo que, a grandes rasgos, debería ser un esfuerzo del docente, por un lado, y del docente con el grupo, por otro, tratando de dar pie a la reflexión compartida para mejorar los procesos realizados anteriormente.
No quiero terminar sin recomendar la lectura de los comentarios a la entrada anterior, muy enriquecedores y acertados, y de invitaros a que sigáis compartiendo para seguir creciendo.