Hace unos días, vía Twitter, accedía a este interesantísimo post en el blog de David Álvarez que hacía referencia a un vídeo publicado por la gente de Free Technology for Teachers y a una reflexión de Richard Byrne sobre los PLE. Cerraba David el post con la misma conclusión de Byrne:
Cuando tienes que explicar a un compañero o compañera por qué estas en Twitter, o por qué usas Edmodo en el aula, no tienes más que recordar las preguntas que cierran este vídeo, que según los autores del mismo son las cuestiones que hay tras la mentalidad de quien inicia un PLE: ¿cómo me hacen mis experiencias de vida y mis relaciones un mejor docente? Preguntas que Byrne responde de la siguiente forma: Tengo un PLE porque necesito otros profesores con quien compartir ideas y de quienes obtener comentarios sobre las mismas, profesores que me ayuden a encontrar recursos para la enseñanza.La cuestión es que, sólo tres días más tarde, vi por las calles de Málaga el póster que acompaña a esta entrada sobre el I Congreso de Mentes Brillantes. Me llamó la atención, primero, por estar todo escrito en inglés; segundo, porque creí conocer la frase que servía de eslógan: Europe is not a place, but an idea; tercero, porque al acercarse identifiqué algunos de los nombres de los ponentes: Bernard-Henri Lévy (alumno de Althusser y Derrida, entre otros, y fundador de la corriente de nuevos filósofos franceses); Eduard Punset, cuyo programa -Redes- tantos seguimos; José Antonio Marina, filósofo, pedagogo, periodista y unas de las referencias intelectuales de este país; Michio Kaku, físico teórico, probablemente el pensador del futuro más importante de la actualidad... y tantos otros que, por desgracia, no conozco. Me alegré enormemente de que Málaga vaya a acoger dicho congreso, probablemente como una actividad más, una actividad realmente potente, para reforzar la candidatura a Ciudad Europea de la Cultura 2016.
¿Y en qué momento convergen estas dos historias: la reflexión sobre el PLE y el congreso de mentes brillantes? Pues justo en el instante en que accedía esta información: el precio de la matrícula para el congreso es de 1250 euros ("sólo" 500 euros si vas un día).
Y nos damos de bruces con este congreso de mentes brillantes, en el que seguramente hablarán, y mucho, de estos temas y que tiene sus perfiles en Facebook y en LinkedIn y su canal en YouTube y que, próximamente, podremos seguirlo vía Twitter y ver las fotos en Flickr, según anuncian en su web. Patrocinado por empresas como IBM, Google, Renfe o Iberdrola y por organismos públicos como el Ayuntamiento de Málaga y la Junta de Andalucía, le ponen como precio de inscripción una cantidad que supera el salario de más de la mitad de los españoles que tienen la suerte de tener un puesto de trabajo. Ni una beca...
"El mundo está falto de ideas -afirman en la presentación-. Nuestra mente se encuentra a diario en situaciones que hacen que nos olvidemos de nuestra gran capacidad de ser creativos (...) 3 días. 25 líderes de opinión. 21 minutos para exponer los pensamientos vanguardistas de nuestro tiempo. Científicos, pensadores, premios Nobel que inspirarán a los asistentes atreviéndose a imaginar, arriesgándose a ser creativos". "Ideas para cambiar el mundo" es su gran propuesta... pero a ese precio me parece que poco están aportando para que ese cambio llegue a todos nosotros, los que nos olvidamos de nuestra gran capacidad de ser creativos y a los que se nos quiere animar a que nos arriesguemos a desarrollar esa potencialidad.
¡Cuánto me gustaría asistir! ¡Qué interesante debe de ser escuchar a esas personas, todas ellas líderes en sus campos (Biología, Comunicación, Religión, Sociología...)! ¡Qué frustrado y rabioso me siento! Pero, sobre todo, cuánto me reafirmo en la importancia de mi entorno personal de aprendizaje, en su permanente ampliación y enriquecimiento, en nuestro potencial como de generar y construir conocimiento de modo cooperativo.
Perdonad por la excesiva extensión.