11 julio 2011

Bárbara Álvarez: "Los marroquíes son mucho más deshinibidos y teatreros que aprendientes de otras nacionalidades y se sienten a gusto trabajando de manera cooperativa".

Serie | Profesores de ELE/2L por el mundo (III) 

Hace dos años que llegué a esta ciudad y, tras superar un corto periodo de adaptación, estoy encantada. Marruecos es un país de contrastes que, con sus medinas medievales, sus espacios naturales y sus gentes, merece mucho la pena descubrir.

En Marruecos hay bastante demanda de español. Es el país con el mayor número de Institutos Cervantes del mundo. En Casablanca el centro ofrece, además de cursos de español de todos los niveles y cursos especiales de conversación, perfeccionamiento, tertulia, etc; clases de bailes hispanos y actividades culturales.

Yo tengo la suerte de impartir clase en todos los niveles. Casi siempre trabajo con estudiantes adultos, con edades comprendidas entre los 18 y los 60 años; y con adolescentes, entre 12 y 15. Por lo general, son marroquíes de clase media alta. Casi todos hablan, además de árabe, francés lo cual les ayuda en el aprendizaje del español. De hecho, debido a su pasado en el que fueron colonizados por diversas culturas, tienen una gran facilidad para aprender lenguas.

Las motivaciones de los aprendientes son varias. Por un lado los hay que quieren hablar español para poder comunicarse mejor cuando van de vacaciones a la Costa del Sol, Barcelona, Valencia, Madrid; o para visitar a familiares que trabajan en España. Por otro lado están los que se deciden a aprender español por razones profesionales, bien para mejorar su currículo o bien porque tienen relaciones con empresas españolas. Algunos lo hacen porque tienen a sus hijos estudiando en el colegio español y así poder ayudarles con los deberes; y, por último, los hay que simplemente lo hacen por el placer de descubrir y aprender una nueva lengua y cultura (o por comprender lo que canta Julio Iglesias). En definitiva las razones de mayor peso son la cercanía de ambos países y de sus relaciones a nivel profesional.

En cuanto a la metodología, el estudiante marroquí es perfecto para poder llevar a cabo un método comunicativo. Al menos  en mi caso, he comprobado que son mucho más desinhibidos y teatreros que aprendientes de otras nacionalidades y que se sienten a gusto trabajando de manera cooperativa.

Las dificultades que se observan en los estudiantes marroquíes a la hora de aprender español están relacionadas con la ortografía y con la interferencia del francés. Como siempre el conocimiento previo de una lengua cercana a la que se aprende tiene aspectos positivos (sobre todo) y negativos.

Los aspectos de la cultura española que más atraen a los marroquíes son el turismo, la gastronomía, la música, el estilo de vida, etc. Algo que les sorprende muchísimo es que los españoles, por lo general,  no hablen otras lenguas extranjeras, así que ya sabéis, ¡a ponerse las pilas!


Autora
Bárbara Álvarez de cienfuegos es profesora de E/LE en el Instituto Cervantes de Casablanca (Marruecos)