Si vamos a comprar un microondas y el electrodoméstico funciona perfectamente, es de una buena marca, lo podemos adquirir a buen precio pero tiene un pequeño arañazo en el cristal. ¿Quién se lo lleva a casa? ¿Quién, al menos, no se lo expone al dependiente que nos atiende? ¿Quién, incluso, no regatea? ¿No ocurriría lo mismo si me doy cuenta de ello al llegar a casa? "Tengo el ticket de compra, voy a devolverlo".
Si estamos en una tienda de ropa y la camisa que nos gusta, es de nuestra talla, es del color de moda, nos queda como un guante, nos combina con los pantalones que nos regalaron por nuestro último y reciente cumpleaños, es de una marca reconocida y está bastante bien de precio, pero tiene un hilo suelto o un botón roto, ¿quién la compra?, ¿quién, como mínimo, no pregunta si hay otra porque esta tiene un defecto? ¿Acaso no se contemplan las prendas con tara a menor precio? Y con el justificante de compra, siempre lo puedo devolver y recuperar mi dinero u otra prenda.
Podemos seguir poniendo ejemplos hasta la extenuación y/o hasta el fin del mundo... pero ¿qué pasa con los libros? Establezcamos un paralelismo entre el microondas con el cristal arañado, la camisa con el botón roto y un libro plagado de erratas y faltas de ortotipografía:
- ¿Cumplen su función? Sí (uno calienta, otro vista y el tercero entretiene).
- ¿Están en perfectas condiciones? No (uno está arañado, otro tiene un botón roto y el último faltas y erratas).
- ¿Reclamo sobre los tres productos? No. Probablemente no me lleve el microondas, seguro que pido otra camisa y también seguro que me llevo el libro, lo pago y ni se me pasa por la cabeza pedir otro sin faltas o devolverlo para recuperar el importe pagado porque tiene faltas de otografía, de tipografía o de maquetación.
Bueno, creo que son significativas las muestras. No están todas las que son pero sí son todas las que están, así que si alguien quiere seguir curioseando en este caso concreto que se ponga en contacte conmigo y le envío el paquete completo de imágenes que he ido tomando en un archivo comprimido.
Por suerte y por casualidad, esta entrada la publico el día que recibo un nuevo encargo para corregir una obra autobiográfica de un deportista de elite, escrita en colaboración con dos periodistas.