
Ayer, el diario El País publicaba un reportaje titulado Los ordenadores no enseñan solos sobre eso que se viene llamando digitalizar las aulas... Recuerdo que David Vidal nos puso en alerta para que, además de leer el artículo, le echáramos un ojito a los comentarios, que no tienen desperdicio muchos de ellos... (en el momento que escribo este post hay 82 comentarios).
Pero ya Jordi Adell venía reflexionando sobre el asunto desde principios de mayo con sus posts que vinculo aquí porque merecen mucho la pena:
- Zapatero se equivoca
- Zapatero se equivoca (y 2)... "Puede"
- Terminator contra Zapatero
- ¿Escuela "dos punto qué"?
- El Plan Zapatero
Y, alrededor de todo esto, durante el día de ayer Pedro Villarrubia, fue publicando en su blog -Discentia- la serie Los tres timos (o mitos) de las TIC. Los presenta así:
Hoy quiero hablar de timos sobre las TIC. También podríamos llamarlos mitos, depende si sentimos engaño o admiración. Ocupan el centro de toda reunión sobre tecnologías de la información y de la comunicación. Se habla de ellos, nos pasamos horas leyendo, escuchando o escribiendo sobre sus maravillas y sus problemas.Este bloguero expone estos timos-mitos del siguiente modo: (1) las herramientas se miden por su simplicidad y no por los resultados o por lo que aportan al proceso educativo; añade que (2) la formación se identifica con horas y con simplicidad. Sobre estos dos puntos, no me resisto a copiar un párrafo de su entrada:
Estos timos son tres: herramientas, formación y redes.
Las TIC, creánlo, son complejas, diversas, flexibles, basadas en el producto, no en el envoltorio, para distintos usos, para distintas personas, para distintas profesiones y lenguas. Necesitan tiempo y práctica, necesitan prueba y error, comunicación y diálogos, no silencios y monólogos. Y se pueden evaluar.El último timo es el de la red: (3) la red es lenta, lentísima, infinitamente lenta, desesperantemente lenta y, lo que es más irritante, los técnicos le echarán la culpa a los otros mitos-timos para desviar la atención y convencernos de una realidad que no es tal: que la red es rápida.
Es intersante ver cómo tanto Jordi Adell como Pedro Villarrubia nos sugieren el mismo video-documental sobre el Proyecto Ceibal, de Uruguay, como modelo de referencia (Proyecto Ceibal en Wikipedia | Blog de la Red de Apoyo al Plan Ceibal).
Mi análisis parte de mi experiencia personal pasada y presente: yo soy de los que escogió dibujo técnico en lugar de informática en 2º BUP (ya soy un poco viejuno), de los que empezó a utilizar el ordenador como maravilloso sustituto de la máquina de escribir, de los que pedía permiso a sus padres para conectarse a Internet media hora y tenía que dejarlo para hablar por teléfono y de los que nos hemos ido convenciendo de que la realidad histórica que vivimos exige que en los procesos de enseñanza-aprendizaje se incluyan eso que todavía se siguen llamando nuevas tecnologías por la simple razón de que están ahí y son parte de nuestras vidas.
Y todo esto requiere formación, sí, claro, evidentemente, pero no sólo esos cursos o talleres de "iniciación a" (como apunta Pedro Villarrubia) y, sobre todo, requiere tiempo, probar, equivocarse, volver a empezar, experimentar... teniendo claro que la herramienta es un recurso y no un enfoque metodológico, que el uso de las TICs no es una llamada a la desaparición del profesor y sus sustitución por un ordenador o un robot.
La reflexión y la formación debe apuntar en varias direcciones [al hablar de estos recursos nos referimos a los recursos digitales, a las nuevas tecnologías, a la web 2.0 o como quiera llamarse; cuando hablamos de otros recursos vamos a los analógicos, los tradicionales o como quieran denominarse]:
- Para qué usar estos recursos.
- Para qué no usar estos recursos: igual o más importante que (1).
- Cómo usar y no abusar de estos recursos.
- Cómo funcionan estos recursos: esto también es necesario.
- Qué exigen estos recursos a los docentes que no exigen otros.
- Qué exigen estos recursos que también exigen otros.